¿Volverán los saqueos a Argentina?

Tras el asalto a un Carrefour en Jujuy
El desarrollo de la crisis en Argentina es parte de un nuevo momento de colapso económico mundial en marcha. Con el peso devaluado un 98% y tipos de interés del banco central del 60%, sostener el gobierno de Macri se ha convertido en un objetivo del imperialismo global desde el FMI a China. Mientras, como no podía ser de otro modo, el consumo cae en picado y se dan los primeros conatos de desabastecimiento.

En ese cuadro, tres supermercados son asaltados en Jujuy y la prensa chilena se hace eco de un vídeo mostrando a media docena de personas robando un supermercado de Comodoro Rivadavia, en Chubut. Rapidamente la prensa estadounidense habla de la inminencia de saqueos «como en 2001» y desde ahí la noticia corre internacionalmente. Pero la verdad es que, de momento, no parece haber ningún «estallido» en marcha. ¿Por qué?

Con el peso devaluado un 98%, desabastecimiento creciente y caída del consumo, los saqueos organizados por bandas han sido puntuales y no han prendido. ¿Por qué?
Saqueos en Argentina en 2001
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Lo que hemos visto hasta ahora es el resultado de pequeños grupos locales de lumpen. Su apuesta para «hacer caja», seguramente animados por algún cacique local, pasaba por que la retransmisión de las imágenes en redes sociales lo convirtiera en un ejemplo nacional para otros grupos similares y se formaran redes masivas como en México a principios de año. No ha sido así. Entre otras cosas porque, con independencia del relato, no es así como funcionó tampoco en diciembre de 2001. En aquel momento, los saqueos en Buenos Aires, transmitidos a todo el mundo a través de la televisión y símbolo mundial del colapso argentino, fueron incitados, coordinados y dirigidos por «punteros» ligados a la facción peronista del gobernador Duhalde. Miles de trabajadores, sin dirección, desesperados por el puro hambre, los siguieron y participaron en «el estallido». Estallido después del cual, las tendencias a la auto-organización y a la respuesta en términos de clase se disolvieron por sí solos en un terreno de control político y represión estatal.

Vistos en perspectiva, los saqueos fueron la forma en que una parte del aparato político de la burguesía argentina, apoyándose en el lumpen y las redes semimafiosas de la patota y los punteros, descarriló y esterilizó la rabia y la impotencia de los trabajadores al tiempo que marcaba como única salida posible al gobierno la entrega del poder a la facción peronista de Duhalde. Este se resistió, imponiendo el estado de sitio, dando vía libre a la represión y fracturando a la burguesía argentina en un periodo de crisis política y desgobierno que no acabó hasta la consolidación de la presidencia del «duhaldista» Nestor Kirchner.

En 2001 los saqueos fueron la forma en que una parte del aparato político de la burguesía argentina, descarriló y esterilizó la rabia y la impotencia de los trabajadores, marcando como única salida posible la entrega del poder al duhaldismo.
En lo que va de año se han perdido más de 100.000 puestos de trabajo.
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La burguesía argentina tiene bien presente las lecciones de entonces. El gobierno ha remozado su estructura haciendo gala del recorte de cargos. El peronismo se muestra «responsable». Reserva la posibilidad de descarrilar la rabia de los trabajadores de nuevo con saqueos, si la situación se tornara peligrosa para el estado y alerta al resto de la burguesía de que la rabia crece en las barriadas y las fábricas, dejando claro que es consciente de que no quiere otra fractura interna, otra crisis política que lleve a un periodo de presidentes sin control real sobre el estado como en 2002. Como dijo recientemente Juan Grabois:

No queremos que esto termine con saqueos y con una crisis de gobernabilidad que ponga en el poder a alguien que que no representa a nadie.

El peronismo no quiere una ruptura del aparato político pero reserva la posibilidad de descarrilar la rabia de los trabajadores de nuevo con saqueos, si la situación se tornara peligrosa para el estado
La trama de «los cuadernos». 21.400 millones en coimas.
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En realidad, tampoco tienen demasiadas opciones de recambio, la crisis alcanza a la burguesía argentina en un momento de debilidad política brutal. La megacausa de «los cuadernos», una trama de corrupción dirigida por Nestor y Cristina Kirchner durante más de una década, que robó más de 21.400 millones, en buena parte para su enriquecimiento personal y el de los dirigentes peronistas, esteriliza la «opción K». Los «caudillos sindicales» peronistas vienen de un largo rosario de detenciones y juicios que ha destapado lo que era un secreto a voces: una corrupción generalizada y un enriquecimiento ostentoso. Incluso el peronismo «piquetero» está tocado. Los famosos juicios a la dirigente peronista de base Milagro Sala que Podemos llevó al parlamento español y europeo como ejemplo de persecución macrista, han destapado no la utilización para el control mafioso de los barrios de las ayudas y planes sociales, que era la base política del juicio, sino su desvío para el enriquecimiento personal. Es decir, el destape de la corrupción masiva y generalizada de la dirigencia peronista K, los sindicatos y las redes de punteros y los planes sociales de la «década ganada», hace difícil presentar a la izquierda peronista como alternativa de gobierno representativa de los trabajadores.

El destape de la corrupción masiva y generalizada de la dirigencia peronista K, los sindicatos y las redes de punteros de la «década ganada», hace difícil presentar a la izquierda peronista como alternativa de gobierno representativa de los trabajadores

Discurso de Macri en la central de «El Bracho» intrentando explicar la crisis capitalista por la corrupción peronista.
Así las cosas, el reparto de papeles entre derecha macrista e izquierda peronista, cojo y todo, de momento les está sirviendo de cortina de humo, aunque cada vez más tenue. Macri miente al estilo Podemos sin pudor cuando dice que «La plata de la corrupción explica las cosas que nos faltan»… como si los 21.400 millones robados bastaran para explicar el colapso y las contradicciones del capitalismo global en Argentina. Los sindicatos siguen en exculpar al capital nacional y colocar la culpa en el FMI preparando el terreno para una falsa «alternativa» nacionalista alrededor de un capitalismo nacional que hace ya un siglo nos vende su imposible «liberación nacional» cada vez que está contra las cuerdas. El PJ hace el teatro de «ponerse duro» en la negociación sobre la implementación presupuestaria de la nueva ofensiva contra las condiciones de vida y trabajo pero sostendrá el gobierno hasta las elecciones. Es decir, la burguesía argentina se ha dado el objetivo de navegar la crisis con las herramientas que tiene, salvando su sistema institucional para no ahuyentar a aun más capitales exteriores. No utilizará los saqueos a no ser que no tega más remedio, es decir, si no ve cuajar la auto-organización de la clase.

La burguesía argentina se ha dado el objetivo de navegar la crisis con las herramientas que tiene, salvando su sistema institucional para no ahuyentar a aun más capitales exteriores.
Asamblea de trabajadores en la puerta de la fábrica Fray Luís Beltrán, Santa Fe.
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Pero ésto tampoco está tan claro. La combatividad de los trabajadores está subiendo. Mañana mismo comienza una huelga general en el cordón industrial de Santa Fe que ilustra las dificultades sindicales para dar cauce a una voluntad de resistencia que no para tan fácilmente en el «interés nacional». Estamos viendo ya conatos de auto-organización fuera del terreno fabril. La huelga de enseñanza ha tenido más aristas que las que nos han querido contar los medios. Y la ofensiva contra los trabajadores se recrudece por días. Si los diques de contención sindicales y políticos de la burguesía temen verse superados por ellos y la burguesía argentina desespera de una «tormenta monetaria» que parece ya monzón eterno y es cada vez más global, y deja de esperar que «la cosa se calme», no sería de extrañar que las prioridades cambiasen y volviese el centro de su estrategia a hacia el interior. Entonces sí que veríamos de nuevo saqueos, una vez más como forma de desorganizar e intentar esterilizar la auto-organización de los trabajadores en el territorio. Todavía no estamos ahí, porque solo volverán los saqueos si la burguesía argentina prima la desorganización de los trabajadores sobre la «seguridad» de sus inversores extranjeros, es decir si la agudización del conflicto de clases lleva a una o varias fracciones a plantearse seriamente el coste de imponer quitas a medio plazo a la deuda externa.

Solo volverán los saqueos si la burguesía argentina prima la desorganización de los trabajadores sobre la «seguridad» de sus inversores extranjeros y se reorienta hacia un escenario de reafirmación interna con impago de deuda externa.

Resumen

Represión en 2001
En 2001 los saqueos fueron una herramienta del aparato político para desbandar a la clase, evitar su auto-organización y utilizarla de carne de cañón en las luchas internas de la burguesía argentina que renovaron el aparato político argentino y articularon una nueva hegemonía en el kirchnerismo. Hoy la debilidad del aparato político de izquierda y la necesidad de mantener el orden institucional como parte de las garantías al capital internacional, impulsan una estrategia que evita una ruptura interna radical entre las facciones de la burguesía argentina. Sin embargo, se reservan la posibilidad y lo confiesan abiertamente. Solo volverán los saqueos si la burguesía argentina prima la desorganización de los trabajadores sobre la «seguridad» de sus inversores extranjeros, es decir si la agudización del conflicto de clases lleva a una o varias fracciones a plantearse seriamente el coste de imponer quitas a medio plazo a la deuda externa.

 
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