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Una ruta por la Historia del trabajo asalariado

25 de abril, 2019 · Historia> Rutas

En pocos lugares del mundo puede revivirse la historia del trabajo asalariado, desde los primeros -y fracasados- conatos del sistema hasta la Revolución socialista, como en el triángulo que forman Guadalcanal, Azuaga y Llerena.

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Empezamos en Azuaga. Las explotaciones mineras romanas, desde las minas de Azuaga a las de Linares, les dieron la oportunidad, tanto al estado como a inversores privados de la época republicana romana de experimentar a gran escala con la contratación de trabajadores asalariados. No fue y no podía ser una «isla capitalista» en mitad del modo de producción esclavista. El capitalismo es un sistema que requiere dos circuitos interconectados: mercancía y capital. Lo mismo que hace que la ganancia de una empresa no sea la plusvalía que extrae del trabajo concreto de sus trabajadores, hacía imposible el salto de modo de producción en la Bética.

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Seguimos en Guadalcanal recordando la historia de la primera máquina de vapor. Diseñada por Jerónimo de Ayanz entre 1602 y 1606 para las minas de Guadalcanal, su uso se extendió por las minas de casi toda Europa un siglo antes de la máquina de Watts que da comienzo a la revolución industrial. Y es que la revolución industrial no fue un cambio espontáneo producto de «descubrimientos técnicos». La tecnología ya existía, Ayanz no había sido precisamente tímido a la hora de difundirla. No fue la tecnología ni la ciencia, sino las condiciones creadas en el campo inglés las que permitieron que se establecieran circuitos de mercancias y capitales «completos» y una masa social, el proletariado, que no podía hacer otra cosa que vender su fuerza de trabajo para sobrevivir.

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La mina la Jayona. Hoy reserva natural, con la mina la Jayona -posiblemente abierta ya en tiempos romanos- comenzó la llegada de capitales internacionales al desarrollo de la región de Llerena durante el siglo XIX y hasta 1921. Conectada con Guadalcanal mediante teleféricos, la mina llegó a tener más de 500 trabajadores.

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Llerena. Como saben nuestros lectores, Llerena fue la capital de la única región en Europa en la que la oposición antistalinista tuvo la dirección real del movimiento de clase -dos huelgas de masas- durante los años treinta. El 19 de julio de 1936 la burguesía local huyó en bloque y los trabajadores se hicieron con el poder hasta el 5 de agosto. En esa fecha las tropas africanas que venían de Sevilla camino del asalto a Badajoz iniciaron un asalto a sangre y -literalmente- fuego, pues prendieron fuego a la iglesia para acabar con la resistencia de los milicianos. A la batalla siguió una represión atroz con cientos de fusilados.

Descubre la historia del trabajo asalariado viajando por una pequeña región entre las provincias de Badajoz y Sevilla