Un mundo cabeza abajo

Los «smart contracts» de blockchain, última utopía del mercado como autómata: impersonal y mecánico, llega «calcular» y ejecutar por sí solo contratos entre partes a las que solo se piede «confianza» en su mágica «mano invisible» criptográfica.
¿En qué tipo de mundo vivimos? Los trabajadores nos dedicamos a vender nuestra fuerza de trabajo al capitalista, mientras que el capitalista usa la fuerza de trabajo para intentar colocar mercancía en un mercado impersonal… De hecho tan impersonal que ¡parece tener vida propia! El capitalista vigila con preocupación los precios de la mercancía y los vaivenes de la bolsa. ¿No es absurdo? Pensémoslo bien.

Para empezar, todos intercambiamos objetos que simbolizan nuestras relaciones sociales (la mercancía), y son números lo que vemos bailar en las pantallas. Abstracciones que se mueven. Relaciones mecánicas, mercantilizadas, representadas por movimientos abstractos. ¡Es un autómata! ¡Un autómata con un alma abstracta que lo mueve! El mundo burgués aparece a sus habitantes como un diorama ampliado de su propia tecnología:

El trabajo es, en primer lugar, un proceso entre el hombre y la naturaleza, un proceso en que el hombre media, regula y controla su metabolismo con la naturaleza. El hombre se enfrenta a la materia natural misma como un poder natural. Pone en movimiento las fuerzas naturales que pertenecen a su corporeidad, brazos y piernas, cabeza y manos, a fin de apoderarse de los materiales de la naturaleza bajo una forma útil para su propia vida. Al operar por medio de ese movimiento sobre la naturaleza exterior a él y transformarla, transforma a la vez su propia naturaleza. Desarrolla las potencias que dormitaban en ella y sujeta a su señorío el juego de fuerzas de la misma.

Carlos Marx. El Capital, 1857

El mercado es un gigantesco autómata de relaciones mercantiles que oculta que la sociedad no es otra cosa que un metabolismo común con la Naturaleza mediada por el trabajo

Primeras páginas de la «Nova Atlantis» de Bacon, manifiesto utópico del mundo burgués en formación.
¿Como es posible? La naturaleza de la sociedad humana se ha transformado en… ¿La imagen de una máquina?

Es el resultado de llevar al pensamiento burgués hasta su extremo lógico. Como vimos los empiristas usaban una versión simplona de la idea platónica sin saberlo. Pero no acaba ahí la relación con Platón. Bacon describe sin ambajes su verdadera utopía:

Su pueblo era de las generaciones de Abraham, por otro hijo, a quien llamaban Nacorán; y que Moisés, por medio de una Cábala secreta, ordenó las Leyes de Bensalem que ahora usan; y que cuando viniese el Mesías, y se sentase en su trono en Hierusalén, el rey de Bensalem se sentaría a sus pies, mientras que otros reyes se mantendrían a gran distancia.

Dios te bendiga, hijo mío; te daré la joya más grande que tengo. Porque te impartiré, por amor de Dios y de los hombres, una relación del verdadero estado de la casa de Salomón. Hijo, para que sepas el verdadero estado de la Casa de Salomón, mantendré este orden. Primero, les presentaré el fin de nuestra fundación. En segundo lugar, los preparativos e instrumentos que tenemos para nuestros trabajos. En tercer lugar, los diversos empleos y funciones que se asignan a nuestros becarios. Y en cuarto lugar, las ordenanzas y ritos que observamos. El fin de nuestra fundación es el conocimiento de las causas y los movimientos secretos de las cosas; y la ampliación de los límites del imperio humano, para el efecto de todas las cosas posibles.

Francis Bacon, Nova Atlantis

El mundo utópico de Bacon es… Un instituto científico dirigido por el servidor de dios que busca «el conocimiento de las causas y los movimientos secretos de las cosas»… Estamos ante el que después será el programa de Newton y Adam Smith. El empirismo es en realidad una versión del neo-platonismo cristiano que para postre es incapaz de entenderse a sí mismo: es una lectura de Platón a través de los evangelistas. La sociedad burguesa que empieza a tomar forma de la mano de todos ellos es una sociedad profundamente religiosa y profundamente ciega sobre su propia religión.

La ideología del capitalismo que nace con el empirismo reproduce una sociedad profundamente religiosa y profundamente ciega sobre su propia religión.

Hacia un mundo sin espectros

Pato con sistema digestivo mecánico de Jacques de Vacanson (1709,1782)
Pero hay mas. Al principio del mundo moderno existieron varias escuelas de pensamiento que serán luego entremezcladas de cualquier manera para dar lugar a la ideología del mundo burgués. Desde las abstracciones Galileanas imposibles de comprobar empíricamente (la inercia real por ejemplo es inobservable) hasta el racionalismo Cartesiano con sus ideas innatas y sus animales mecánicos, verdaderos autómatas. Un pastiche demencial entre ideas metafísicas y un supuesto empirismo objetivo. Esos son los presupuestos que se esconden detrás de cada test de hipótesis científico. Por eso el mundo burgués esta dividido entre un cuerpo mecánico y un alma metafísica.

La glándula pineal de Descartes, según él llena de espíritus animales que se propagarían por el cuerpo mecánico a través de la sangre.
Por eso en el mundo anglosajón la academia está dividida entre una ciencia e ingeniería simplonamente materialista (el autómata), contra unas humanidades absolutamente idealistas (el alma) que se resisten a cualquier intento de reunificación. Son las «dos culturas académicas», los dos polos de una misma clase dominante: El polo autómata diseña y dirige la producción, mientras que el polo idealista dirige y forma la burocracia de estado. ¡Los mismos representantes políticos burgueses dicen representar al «alma, el espíritu de la nación»!

Ciencia e ingeniería, cuerpo y alma, son los reflejos de los dos polos de una misma clase dominante: un polo rige la producción, otro dirige el estado, «alma» de la nación.

Blake, «Bodas del cielo y el infierno», exaltación del dualismo del mesianismo puritano derrotado tras la revolución cromwelliana.
¿Creemos los materialistas en fantasmas, dioses y almas? Sí. Negar su existencia es relegarlos al mundo metafísico en el que parecen existir para los habitantes de una sociedad alienada. Lo que intentaremos mostrar usando a la ciencia moderna es que los espectros existen pero no son lo que los habitantes de una sociedad de clases creen que son. Los habitantes de una sociedad de clases creen que las ideas son ectoplasma metafísico, y eso es porque la Humanidad no nació con autoconsciencia y aun vive en una falsa consciencia de sí misma. Que empiece el deicidio. Que se reúnan finalmente el trabajo manual y el intelectual.

Los fantasmas y los dioses existen pero no en la metafísica, son reflejos alienados de una fractura social real. ¡Qué empiece el deicidio! ¡Reunamos trabajo intelectual y manual!
 
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