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Un buen ensayo sobre feminismo y marxismo

24 de mayo, 2019 · Artes y entretenimiento> Literatura

Manifestación del día de la mujer proletaria el 8 de marzo de 1917 en Petrogrado que dio comienzo a la Revolución rusa.

Cintia Frencia es una diputada argentina y Daniel Gaido es investigador del Conicet; no nos acercamos a su libro sobre el movimiento de mujeres en la IIª Internacional con ninguna confianza… y sin embargo, salvando inevitables deslices, es una obra honesta sobre el combate de la izquierda de la IIª Internacional (Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo, etc.) contra el feminismo. Algo cada vez más raro.

thumbnail of El-marxismo-y-la-liberacion-de-las-mujeres-trabajadorasEl estudio revela un trabajo directo con las fuentes que no se puede sino agradecer. Descubrimos por ejemplo que la palabra «feminismo» aparece por primera vez en 1891 en Francia, marcando el momento en que el movimiento de mujeres de la pequeña burguesía se afirma por primera vez en todo el país. Pero que durante mucho tiempo, sin embargo, seguirá siendo conocido en Europa continental como «Frauenrechtlerinnen» («defensa de los derechos de las mujeres») aunque los marxistas, y en especial Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo, utilizarán otros términos de matiz muy distinto que sin embargo aparecen hoy en las traducciones como «feminismo», cambiando completamente su sentido. Por ejemplom, el término que utilizaba Zetkin más frecuentemente era «Frauenrechtelerei»: «palabrerío sobre los derechos de las mujeres».

Las líneas directrices deberán expresar nítidamente que la verdadera emancipación de la mujer solo será posible mediante el comunismo. Hay que hacer resaltar con toda fuerza la relación sobre los medios de producción. Con esto trazaremos una línea divisoria firme e indeleble contra el movimiento del «palabrerío sobre los derechos de las mujeres».

Clara Zetkin. Recuerdos sobre Lenin

La co-autora Cintia Frencia

En realidad a veces utiliza, «frauenrechtelei», que no es mejor: «charla sobre los derechos de las mujeres» y, que hayamos encontrado, solo utiliza el término «feminista» muy tarde, cuando en 1928, haciendo una historia del movimiento de mujeres obreras en Alemania, critique la «feministische tendenz» (tendencia feminista) de los líderes socialdemócratas oportunistas que abrazarían ya en los años 90 y que dieron ocasión al primer enfrentamiento de la izquierda -con el apoyo explícito de un ya muy mayor Engels- con el oportunismo dirigente.

Daniel Gaidó, co-autor del libro

Es solo un ejemplo. El libro recupera las fuentes originales y respeta las traducciones, concluyendo algo que era obvio hasta hace poco, pero que desde que empezó la campaña de falsificación y movilización feminista -una verdadera ofensiva ideológica contra los trabajadores por la burguesía mundial– está seriamente puesto en cuestión por la virulencia de la ofensiva burguesa y sindical:

Estas citas muestran claramente cuán arbitrario es confundir las posiciones del marxismo (una corriente dentro del movimiento obrero, su ala revolucionaria, que aspira a destruir el capitalismo y reemplazarlo por el socialismo) con las del feminismo (un movimiento democrático policlasista que aspira a la ampliación de los derechos de las mujeres en el marco de la sociedad capitalista). En los escritos de Rosa Luxemburgo vemos claramente cómo, aun cuando confluyen en la consecución de un mismo objetivo como la consecución del sufragio universal, ambas corrientes parten de postulados teóricos diametralmente opuestos, operan con métodos diferentes y aspiran a objetivos últimos contrapuestos.

¿Está cambiando algo en el trotskismo argentino?

El Partido Obrero tuvo mucho cuidado de distanciarse de la dictadura… pero no de la guerra. Proponía «en caso de guerra extenderla a todo el territorio nacional, atacando y confiscando al gran capital imperialista»

Pero hay algo que no cuadra. ¿Renunciaba el trotskismo stalinizado a una oportunidad tan evidente y globalmente exitosa de promocionar el interclasismo y el nacionalismo? ¿Era algo esperable de la misma organización política que había llamado a unirse a la guerra de las Malvinas? Tan sorprendidos estábamos por la aparente claridad del mensaje de este libro y por su honestidad con las fuentes que preguntamos a los compañeros de «Crítica marxista del feminismo». Los compañeros nos señalaron que:

La denuncia de Gaido y Frencia del carácter burgués del feminismo tendría como objetivo ganarse simpatías a la línea política de su partido, cuyo trotskismo estalinizado o capitalismo de estado inevitablemente desemboca en feminismo. […] En este artículo, el líder del partido de Gaido [y Frencia] explica esta cínica estrategia: superar la división que provoca el feminismo entre hombres y mujeres para que los hombres apoyen decididamente un corporativismo de estado con la misma función que el feminismo

Cintia Frencia o la crítica del feminismo… para llegar al feminismo

Se trata de una observación con mucho más fondo que la mera crítica a un grupo o una corriente política. Evidencia que el significado político de la lucha contra la discriminación de las mujeres -o en general contra cualquier discriminación- dependerá siempre del horizonte último de lucha. No basta con criticar al feminismo por su significado de clase. Si el horizonte que se vende como socialismo, incluso como comunismo, es un capitalismo de estado pintado de rojo, la lucha contra la discriminación no será más que feminismo con otro nombre.

Resumen en tuits

Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin se referían al feminismo como «Frauenrechtelerei»: «palabrerío sobre los derechos de las mujeres»
Marxismo y feminismo «parten de postulados teóricos diametralmente opuestos, operan con métodos diferentes y aspiran a objetivos últimos contrapuestos»
El significado político de la lucha contra la discriminación de las mujeres -o en general contra cualquier discriminación- dependerá siempre del horizonte último de lucha
No basta con criticar al feminismo por su significado de clase. Si el horizonte que se vende como socialismo es un capitalismo de estado pintado de rojo, la lucha contra la discriminación no será más que feminismo con otro nombre