Etiqueta: moral comunista

Una vida sin miedo

En anteriores entradas hemos visto como la moral comunista está fundamentada en la relación de la clase con el futuro por lo que es capaz de ver y disfrutar la abundancia posible en el presente; y es una ética colectiva del trabajo y el conocimiento por lo que, como veremos ahora, es capaz de superar al miedo permanente de la vida en el capitalismo, miedo metamorfoseado en mil formas metafísicas y miedo a la muerte.

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Comunismo y el sentido de todo y cada cosa

Capaces de disfrutar de cada cosa creada por nuestra especie por lo que significa, felices de celebrar lo humano hasta en sus manifestaciones más pequeñas y cotidianas; apasionados, capaces de resistir a contracorriente, íntimamente indignados por el mantenimiento de una esclavitud y una escasez ya hoy innecesarias. Así somos. No hay nostalgia alguna entre nosotros. Nuestra hora no pasó. La de nuestra clase está aun por llegar, y con ella, la del verdadero nacimiento de nuestra especie como un sujeto colectivo consciente y libre.

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El comunismo es futuro... o no es

Momias, viejos carteles, estéticas y músicas. Los epígonos de la vieja contrarrevolución reducen una y otra vez el comunismo y su militancia a una nostalgia, un juego de rol de viejos desfiles y símbolos. Nada más ajeno ni distinto del ser comunista. La dialéctica materialista nos enseña que nada tiene opción de sobrevivir en el presente si no prefigura el futuro. Solo materializando el futuro, en contradicción abierta con un pasado capitalista que se proyecta más allá de su tiempo histórico a costa de descomponer a la sociedad entera, los trabajadores podemos hacernos presentes hoy.

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¿Soledad? Los comunistas no conocemos éso

La vivencia del comunismo ha sido siempre, desde los orígenes del movimiento, lo contrario de la ideología pequeño burguesa, destinada al consumo individual, reducible a «experiencias», estéticas y actitudes. La actividad de los comunistas ha sido, aun en los peores momentos, aprendizaje y debate colectivo. Lo vemos en los testimonios que nos quedan del peor momento de represión de la contrarrevolución, la famosa «Medianoche en el siglo». Incluso los comunistas de la generación que vivió los momentos más dramáticos de la derrota de la clase y el exilio, retomaron y reconstruyeron la actividad militante creando rutinas colectivas de estudio, crítica, discusión e intervención, por modestos que fueran los medios y adversos los condicionantes. Si algo no han sufrido los comunistas ha sido la soledad individual.

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