Sylvia Pankhurst y la lengua internacional

Sylvia Pankhurst

En 1927 Sylvia Pankhurst es invitada a escribir un libro para lo que hoy es la editorial Routledge. La casa quiere un ensayo breve de divulgación dentro de una colección de libros baratos dedicada «las tendencias que marcan el futuro de la Civilización».

Esta serie de libros de los más distinguidos pensadores, científicos, filósofos, médicos, críticos y artistas ingleses, ha sido reconocida ampliamente como un acontecimiento notable. Escrita desde varios puntos de vista, un libro a menudo se opone al argumento de otro, proporciona al lector un estimulante repaso del pensamiento más moderno en muchos aspectos de la vida. Varios volúmenes están dedicados a las tendencias que marcan el futuro de la Civilización, concebida como un todo; mientras que otros tratan de facetas particulares. Es interesante ver en estos pequeños volúmenes, publicados a bajo precio, el renacimiento de una forma de literatura, el folleto, que ha estado en desuso durante muchos años.

Delegados angloamericanos en el IIº Congreso de la IC. Entre ellos Pankhurst y Reed.

Routledge no quiere que Pankhurst exprese abiertamente sus análisis políticos, le piden que escriba sobre el que seguramente sea la menos «polémica» de sus pasiones: la lengua internacional. Routledge y todas las instituciones de la burguesía británica tienen motivos para estar preocupados. El año anterior ha estallado una huelga de masas en Gran Bretaña que ha superado el freno sindical a pesar de la dirección laborista de los sindicatos y del apoyo ruso a los burócratas. Pankhurst se da cuenta de que es uno de los primeros destellos de lo que de verdad significa socialismo en un solo país: supeditación de la revolución mundial en cada país a las necesidades internacionales del capitalismo de estado ruso. Muy simbólicamente, desde el IVº Congreso, en noviembre de 1922, paradójicamente encargados de retomar la iniciativa en la revolución alemana, los congresos de la Internacional se hacen ya en ruso y no en alemán como era tradicional. Poco después, en 1923, Pankhurst había publicado el primer número de «Germinal», la revista en la que cuajarán las ideas de la Izquierda Comunista británica que encabeza. El primer número incluye un artículo de presentación del esperanto y un anuncio de que «Dreadnought Press», la editora que anima desde su periódico, el «Worker’s Dreadnought», publicará un folleto de introducción a la lengua.

El interés de Sylvia Pankhurst por las lenguas planificadas comenzó con el #esperanto y fue parejo al monolingüismo ruso en la Internacional, que avanzaba tendencias mucho más graves

En 1928 Sylvia Pankhurst convirtió su libro sobre la lengua internacional en una conferencia para la sección británica de la «Academia pro Interlingua»
Pero estamos ya en 1927 y Sylvia Pankhurst acepta escribir el folleto a pesar de las restricciones. Está embarazada y su negativa a casarse con su pareja le llevará a una ruptura definitiva con su madre, Emmeline, la famosa fundadora del movimiento sufragista –la ruptura política entre las dos se había producido más de diez años antes con la guerra mundial y el rechazo por Pankhurst del feminismo que había ayudado a fundar. El trabajo resultante, es a cierto punto «esotérico»: superficialmente cumple con las restricciones de la editorial… pero el comunismo está presente, vestido tan solo con un sinónimo: «futuro». El título del capítulo final será precisamente «En el futuro».

Contemplamos un futuro en el que la adquisición de meros alimentos y vestidos y un mínimo de vivienda no acapare una parte tan grande de la vida y la energía individuales como ocurre ahora. La actual escasez material generalizada será reemplazada por la abundancia; la educación y la cultura serán ampliamente difundidas.

Con los problemas económicos y las rivalidades barridas en gran medida por el advenimiento de la abundancia para todos; y, en consecuencia, con una población mundial más sana, más satisfecha y más unida, se producirán grandes cambios culturales. Esto mejorará la utilidad de la interlengua.

Los periódicos ya no llenarán sus columnas con relatos de robos e intemperancias, guerras, disputas laborales y discursos de políticos partidarios. La ciencia, el arte y la literatura ocuparán el primer lugar. Sólo las páginas dedicadas exclusivamente a la literatura se imprimirán en la lengua nacional. Las noticias aparecerán en la interlengua. Donde miles de personas están hoy interesadas en leer lo que otros han hecho en el arte y la ciencia, millones se deleitarán en su búsqueda real. Estos millones estarán ansiosos por recibir noticias sobre los descubrimientos de personas involucradas en actividades similares en todo el mundo. Las fronteras no serán ninguna barrera y la insularidad ya no existirá.

El mecanismo de la prensa se revolucionará. Las noticias se transmitirán por telegrafía inalámbrica y su impresión se registrará en el metal desde el que se puede imprimir. No se requiere ninguna máquina de composición. La máquina de cinta sincronizada es el precursor de este desarrollo.

Utilizando la Interlengua será posible enviar todas las noticias a una estación receptora mundial, para su retransmisión en cualquier lugar; o a tres, cuatro o cinco de esas estaciones, si se prefiere. Los eventos de importancia universal se transmitirán en palabras concisas que no requerirán reescritura. Gran parte de la tediosa edición actual desaparecerá. Aunque la sociedad-mundo se habrá vuelto más homogénea, algunas noticias serán de mayor interés para algunas partes del mundo que para otras. Estos pueden ser complementados por artículos especiales que pueden aparecer en la Interlengua. Si contienen información experta u opiniones locales importantes, serán copiadas por periódicos de otras partes del mundo.

Todos los libros y revistas científicas y técnicas se escribirán en el Interlangua, y durante un período intermedio, antes de que todos tengan conocimiento de él, algunas obras podrán escribirse en la lengua materna de sus autores y publicarse simultáneamente con una traducción a la Interlengua. Los científicos tienen una necesidad tan vital de cooperación que estarán encantados de vestir sus pensamientos en el idioma que será común a su fraternidad internacional, tal como lo hacían antiguamente en latín. Basado en el latín, el vehículo principal de su nomenclatura existente, la Interlengua no les resultará ninguna barrera difícil.

La Interlengua acelerará la investigación científica y aumentará la velocidad de las comunicaciones internacionales. Se utilizará para la correspondencia extranjera, las conferencias y la radiodifusión; siempre para las comunicaciones transfronterizas y, con frecuencia, para las comunicaciones telefónicas y telegráficas a domicilio. Se exhibirá en señales de tráfico y en vehículos públicos.
Será tan familiar a la vista como el idioma nacional. Ningún viajero dejará de entenderlo.

Probablemente dentro de cincuenta (o incluso treinta) años, nadie se preocupará por aprender la Interlengua. Se adquirirá a la edad de la infancia, junto con la lengua materna.

Las escuelas serán totalmente bilingües. La Interlengua y la lengua materna se utilizarán en la enseñanza infantil, que entrarán en la escuela con un conocimiento familiar de ambos. Para la Aritmética, Geometría, Matemáticas, Astronomía, Química, Geografía e Historia de países extranjeros, la Interlengua será el vehículo de instrucción, siendo el idioma nacional el empleado para la literatura, historia y geografía de la tierra natal. La argumentación pública se practicará en ambas lenguas.

Los niños se comunicarán con compañeros de escuela y de club en países lejanos. Asociaciones internacionales de jóvenes del mundo, como los niños y niñas exploradores, y la actual organización en pequeña escala de viajes escolares son meros comienzos tentativos de lo que está destinado a ser un gran movimiento de jóvenes de todos los países, que se extienden con el vigoroso entusiasmo de los jóvenes por aprender el universo. Hoy en día muchos jóvenes se unen al Ejército con el único propósito de ir al extranjero. Mañana, con la ayuda de la radiofonía, la televisión, la Interlengua y los innumerables medios de educación y de viaje, todos los niños se deleitarán en encontrar el mundo abierto a su aventura.

La Interlengua jugará su papel en la construcción del futuro, en el que los pueblos del mundo serán un solo pueblo: un pueblo culto, amable y civilizado más allá de la concepción actual, hablando una lengua común, ligado por intereses comunes, cuando no haya más guerras de clases ni naciones.

Para Sylvia Pankhurst el futuro, el comunismo, en tanto que sociedad que superaría las divisiones superaría también las guerras lingüísticas desarrollando científicamente una lengua auxiliar universal

Lenguas criollas y pidgines
Pero si es verdad que un lector normal entendía qué quería decir Pankhurst cuando decía futuro, más interesante para el lector marxista es que niega el origen utópico, pequeñoburgués, de la Interlingua para enraízarla en un movimiento espontáneo anterior y de mucho más alcance: los pidgines y lenguas criollas.

A falta de una lengua auxiliar internacional general, las lenguas sintéticas han crecido a lo largo de las fronteras donde, a partir de la conquista, el comercio o la inmigración, los pueblos de diferentes razas se han asociado durante mucho tiempo. Estos idiomas de conveniencia incluyen la benguela de África Oriental portuguesa y el Congo, la «Lingua Geral» de América del Sur, el inglés, el francés y el ruso del Lejano Oriente, el indostaní, la interlengua de la India, la «Lingua Franca» del Levante, y el chinook, utilizado por los europeos que comerciaban con los indios norteamericanos. Antes de la llegada de los europeos, los indios que hablaban diferentes lenguas empleaban una jerga de conveniencia similar, ya que, a la larga, la interlengua es una necesidad humana y no una mera moda moderna.

Pankhurst evidencia que las lenguas sintéticas, «de conveniencia», no son invenciones utópicas de reformadores y visionarios, sino un movimiento histórico real y progresista que se materializa en lenguas criollas y pidgines

Sylvia Pankhurst convirtió su diario para mujeres obreras, el «Women’s Dreadnought» en el «Woker’s Dreadnought» al darse cuenta de que el fin de la opresión no podría venir de los movimientos «civiles», interclasistas, sino de la revolución mundial de los trabajadores sin distinciones identitarias.
Es decir, el movimiento hacia una lengua universal de conveniencia, utilitaria, separada de asociaciones con cualquier particularismo étnico o de clase, es para Pankhurst «un verdadero índice de progreso» y progreso en un marco como el suyo tiene un significado preciso: desarrollo de las fuerzas productivas. Por eso insiste en las necesidades del conocimiento científico.

Aquellos que se mantienen al tanto de los tiempos en cualquier línea de investigación no pueden esperar a que se hagan las traducciones y encuentran que el conocimiento, incluso de tres o cuatro idiomas, es inadecuado. Se requiere un medio fácil de presentar las teorías y los descubrimientos ante los investigadores.

Y aun queda una vuelta de tuerca…

La Interlengua proporcionará un medio por el cual los pensamientos y las emociones de la humanidad, expresadas en el lenguaje, puedan alcanzar una comprensión del mundo, que hoy en día sólo es posible a través de la música.

Para Pankhurst la Interlengua ha de acercarnos a una comprensión más amplia de nuestra especie. Pero si es así y existe ya como movimiento, como tendencia histórica real en las lenguas sintéticas como los criollos y los pidgines… ¿no debería estar ya presente de alguna manera en la práctica de la Internacional?

Si la lengua auxiliar internacional expresa una tendencia hacia la «conciencia de especie» que se proyecta hacia el comunismo, ¿no debería estar ya presente en la práctica de la Internacional?
 
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