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Soviets en Irán: ¿Hay una revolución en marcha?

23 de noviembre, 2018 · Actualidad> Lucha de Clases

Trabajadores de Haft Tappe.
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Venimos siguiendo desde diciembre pasado el ascenso de la lucha de clases en Irán. A finales del año pasado una oleada de huelgas de masas se extendió, cruzando la frontera del Kurdistán iraquí, hasta movilizar al conjunto de los trabajadores en Irán. Los trabajadores tomaron las calles y lo que es más importante: lo hicieron bajo su propia dirección, sin supeditarse a la pequeña burguesía del bazar y la universidad que rechazaba el movimiento. Este carácter masivo y de clase del movimiento evitó una represión generalizada y paró temporalmente el curso hacia la agravación de la guerra en Oriente Medio. Tanto asustó a las clases dominantes que cuando en Jordania empezaron movilizaciones de protesta, todas las potencias se aliaron para inyectar miles de millones y detener el movimiento antes de que alcanzara una madurez similar a la iraní.

La huelga de masas de hace un año en Irán paró temporalmente la deriva hacia la guerra poniendo contra las cuerdas al régimen islámico y aterrorizando a sus enemigos saudíes.

Asamblea en la calle en diciembre del año pasado.

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La huelga de masas iraní sin embargo encontró un final abrupto debido a sus propias debilidades. Igual que poco después en Túnez, la ausencia de una organización masiva, de asambleas y consejos obreros, impidió que el movimiento pudiera escalar e ir más allá en sus ambiciones. Carente de la capacidad para organizarse como doble poder, las movilizaciones pararon súbitamente.

Las huelgas de masas de hace un año en Irán no se disolvieron por la represión sino por la imposibilidad de seguir avanzando en la lucha sin comités y consejos obreros

Huelgas en Irán en mayo

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La fortaleza del movimiento inicial se vio después en la incapacidad del régimen para encontrar «responsables» que triturar. La represión posterior, brutal como siempre, que afectó a miles de trabajadores, no consiguió «decapitar» un movimiento que no había dependido de liderazgos individuales. El régimen utilizó entonces la ruptura del acuerdo nuclear por EEUU para comenzar una campaña machacona de propaganda patriótica. Pero el nacionalismo había sido ya desde el primer momento puesto en cuestión por las luchas, es imposible no hacerlo si se quiere torcer el curso hacia la guerra. Y en mayo reportábamos la crónica de un compañero iraní de TCI, un nuevo despertar de las luchas enfrentando directamente no solo el discurso oficial sino las consignas nacionalistas y democráticas de la oposición izquierdista clandestina (los muyahidines).

Desde mayo, una nueva oleada de combatividad ha sabido rechazar tanto el nacionalismo del régimen como el democratismo y el parlamentarismo de la oposición clandestina

Y ahora…

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Durante las últimas semanas las noticias y vídeos sobre las luchas de los trabajadores de la caña de azucar en Haft Tapeh, al Sureste de Irán, han llenado las redes sociales.

Gracias al mismo compañero iraní de TCI que tradujimos en mayo, sabemos que el que habla es un delegado de los trabajadores llamado Ismail Bakhshi, que se dirige a la asamblea diciendo:

…Debemos decir unas palabras antes de empezar las tareas de nuestro soviet, de hecho esta reunión es para eso. Hoy, hemos venido a decidir por nosotros mismos lo que significa el consejo obrero. Decidimos por nosotros mismos y tomamos decisiones y actuamos por nosotros mismos. Estamos trabajando por nuestro futuro y destino. […] Hoy nos hemos reunido para ver cuál es el significado del consejo independiente de trabajadores del que seguimos hablando, significa reunirse, no tener nada que ver con nadie más. Si has depositado tus esperanzas en la ayuda del Estado, si tu esperanza está en el sector privado, no lo sé, pero si esperas que alguien más venga a rescatarnos, permíteme que te tranquilice. Va a ser lo mismo, será la misma sopa y el mismo tazón otra vez.[…] Nuestra alternativa es un soviet, una organización colectiva. No estamos centrados en la persona y no queremos individualismo. Individualistas, nacionalistas, racistas y reaccionarios no se asocian con nosotros. Nuestra alternativa es un soviet obrero; decidiremos colectivamente por nosotros mismos, plantearemos demandas desde abajo. ¡Ya basta! […] Necesitamos solidaridad y unidad. No hay nada de malo en estar en desacuerdo, nada en absoluto. Ahora nos hemos reunido. Queremos trabajar juntos y poner nuestras mentes juntas para encontrar una forma de avanzar y llegar a una conclusión

El soviet de Haft Tappe.

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Estamos viendo formarse los primeros consejos obreros, el paso de la organización independiente de una huelga a la organización de un poder paralelo y alternativo de los trabajadores. El salto cualitativo que de extenderse marcaría el paso a una situación revolucionaria. Como destaca el compañero iraní de TCI en su artículo:

nos gustaría destacar brevemente los otros dos puntos fuertes del mítin masivo y las manifestaciones que tuvieron lugar unos días después frente a la sede del gobernador de la ciudad. Manifestaciones a las que también asistieron otros trabajadores y sus familias de la ciudad de Shush. Gritaron por la solidaridad y la unidad con otros lugares de trabajo y ciudades que se enfrentan a problemas similares. En particular con la actual disputa y huelga que está teniendo lugar en la fábrica de acero Foolad en la cercana ciudad de Ahvaz. La consigna «Viva la unidad de Foolad y Haft Tapeh», rompió las barreras afirmando la unidad de la clase y su solidaridad. Esto fue bien recibido por los trabajadores de Foolad y al día siguiente respondieron con las mismas consignas en su manifestación.

Estamos viendo formarse los primeros consejos obreros (soviets), el paso de la organización independiente de una huelga a la organización de un poder paralelo y alternativo de los trabajadores
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Lo que estamos viendo es el desarrollo del centralismo tal y como se expresa en una lucha de clase. Estamos viendo constituirse al proletariado como clase política universal, luchando por necesidades universales e incluyendo a todos en la lucha, enfrentando una por una todas las formas de exclusión y discriminación no por ideología, sino por su propia naturaleza, no porque cambien los individuos y sus «identidades» sino porque es una necesidad de la lucha en la defensa de su unidad. Es la lucha de la clase como tal y no el «cambio cultural» ni el interclasismo feminista el que transforma ya, en el mismo curso de las luchas, la situación de las mujeres trabajadoras.

La lucha enfrenta todas formas de exclusión no por ideología, sino por su propia naturaleza, no porque cambien los individuos y sus «identidades» sino porque es una necesidad de la lucha en la defensa de su unidad

Las consignas de los trabajadores de Haft Tapeh expresan el impacto sobre la población del esfuerzo bélico permanente del imperialismo iraní: «No hay comida sobre la mesa», «Tenemos hambre»

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Lo que estamos viendo en Irán es la afirmación de una situación pre-revolucionaria en la que colapsan un estado y un capital nacional orientados con todas sus fuerzas hacia la guerra imperialista, desde Yemen hasta Líbano y Gaza y un proletariado que frente a las necesidades destructivas del capital nacional afirma las necesidades humanas básicas, la vida, el sustento y el futuro de la especie. Es, un primer ejemplo de la única manera en que puede solventarse la disyuntiva histórica a la que nos ha llevado un capitalismo terminal: guerra, muerte y miseria o transformación revolucionaria de los fundamentos de la sociedad.

En la actual situación pre-revolucionaria colapsan un capital nacional orientado con todas sus fuerzas hacia la guerra imperialista, desde Yemen hasta Líbano y Gaza y un proletariado que afirma las necesidades humanas y la vida

Protestas de trabajadores en Teherán este mes, apoyando a los conductores de autobuses en huelga.

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Lo que está emergiendo también y vemos en Haft Tapeh, por ejemplo en el vídeo de arriba, es el papel de aquellas minorías de trabajadores que son capaces de sacar lecciones del pasado, de las victorias y derrotas de la clase. Son el núcleo de algo fundamental para poder seguir avanzando: un partido de clase. De momento, son solo semillas relativamente aisladas. Pero romper ese aislamiento, a cierto punto producto de las circunstancias, no es una responsabilidad que caiga exclusivamente sobre ellos. El desarrollo de la lucha de clases no llegará a nada si queda en lo nacional. Nos toca, en todo el mundo, prepararnos y construir la herramienta que nos permita estar a la altura: organizarnos, aprender e intervenir para romper ese aislamiento y extender las luchas que hoy despuntan por todo el globo para convertir la generalización de la guerra imperialista en marcha, en Revolución mundial.

Toca organizarnos, aprender e intervenir para romper ese aislamiento y extender las luchas que hoy despuntan por todo el globo para convertir la generalización de la guerra imperialista en marcha, en Revolución mundial.

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