Diario de Emancipación

¿Recesión alemana o nuevo ataque global de la crisis?

14 de febrero, 2019 · Actualidad> Europa> Alemania

Ocaso en el puerto de Hamburgo

La economía alemana ya está oficialmente estancada. Con los datos del trimestre en la mano, la UE ha reducido su expectativa de crecimiento al 1,1%. Y cayendo. Era evidente que el estado de la crisis va hoy mucho más allá de la ralentización de la que advertía el FMI. Porque esta recesión que se apunta en Alemania es todo menos local y coyuntural.

Evolución de la balanza comercial alemana.

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Las encuestas de clima económico estaban ya dando los peores resultados mundiales en 7 años. Pero no eran solo las empresas. Desde 1973 los bancos centrales no compraban tanto oro. Incluso China trataba así de ponerse a cubierto de posibles guerras de divisas a la que ella misma ha jugado.

Desde el punto álgido de la crisis hace 7 años las encuestas de clima económico no eran tan malas como ahora y desde 1973 los bancos centrales no compraban oro en masa. La razón: la guerra comercial y de divisas.

Evolución de los índices de producción industrial en España.

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La clave de la aceleración actual de la crisis está en la caída de las exportaciones. No es solo Alemania o China. En España o Portugal es exactamente igual. La ausencia de nuevos mercados y el angostamiento de los existentes no pueden sino traducirse en caídas de la producción. Viene, indefectiblemente un repunte del desempleo.

De China a Alemania, de Argentina a España, el angostamiento de los mercados por la guerra comercial se plasma en caídas de los pedidos y la producción. Viene un repunte del desempleo.

Deuda global mundial

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Por otro lado el mecanismo del crédito está roto. Para empezar en China, cuya deuda acumulada es ya 3 veces el PIB. Pero hasta en Alemania la idea de que los bancos autocondonen la deuda de los estados y las empresas empieza a tomar tracción y discutirse abiertamente. Como vimos, la imposibilidad de subir los tipos durante la supuesta bonanza ha colocado al euro frente a cuestiones existenciales y, de repente, todas las cuestiones que hasta hace poco se consideraban heréticas, son ahora legítimas.

Evolución de la tasa de ahorro de los hogares en España.

La burbuja del crédito ya no de aire, es asfixiante: solo en EEUU 7 millones de personas no pueden pagar las cuotas del coche que necesitan para ir a trabajar. En China el sobreendeudamiento reduce por primera vez las ventas de coches. En Chile, el endeudamiento de la pequeña burguesía despeña las perspectivas de crecimiento. Ni hablemos de Argentina.

El endeudamiento global, público y privado, no deja de crecer. Repunta en los países centrales y escala en los periféricos. Y sin embargo, el mecanismo del crédito está roto, ya no sirve para animar la producción.

Subidas salariales en los convenios españoles firmados en estos meses para 2019.

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En ese contexto no es de extrañar que los bancos que más crezcan, de Argentina a Gran Bretaña pasando por Portugal, sean los de alimentos. Si en España uno de cada seis hogares cayó en la pobreza durante el primer empellón de la crisis y no se ha recuperado imaginemos una nueva oleada igual de profunda cuando no quedan ahorros de los que tirar porque las subidas reales de salarios de los años supuestamente «buenos» en realidad no han existido. Por dar un ejemplo, en España, los salarios de convenio en las empresas privadas crecieron solo un 1,4% de media para este año… antes de la inflación.

Las familias trabajadoras y de la pequeña burguesía se han comido ya los ahorros. Con los salarios estancados y el paro en alza: ¿podemos esperar otra cosa que una extensión de la pobreza?

¡Importante!

Pintada dejada por un grupo de «chalecos amarillos» en el Arco del Triunfo: «ni guerra entre pueblos, ni paz entre clases».

Hoy todo parece originado por la guerra comercial… y es verdad que la guerra comercial y de divisas está siendo el acelerador que está convirtiendo la crisis de fondo en una nueva recesión. Pero la guerra comercial en todas sus vertientes no es más que una respuesta frente a la crisis. EEUU no tomó el camino de la guerra comercial por capricho de Trump, sino porque su mercado interno estaba quedando arrasado y produciendo tensiones sociales crecientes. La guerra comercial fue la forma en que una parte del capital nacional americano ha intentado coger aire a base de usar todo su poderío político y militar para arrancar mercados y colocaciones de capital provechosas a sus competidores y aliados. Y lo mismo cabe decir del Brexit: la burguesía británica no está empantanada en una fractura cada día más peligrosa por sus sentimientos respecto a Europa. Vayamos a donde vayamos, el problema de fondo es que el capital ya no cabe en el mercado mundial. Por eso los capitales chocan continuamente en su búsqueda a toda costa de nuevos mercados donde colocar la producción y destinos de inversión en los que colocar el capital ocioso. Choques comerciales que cada vez con más frecuencia devienen choques militares.

La guerra comercial es el acelerador, no el motor de este nuevo empellón de la crisis. El problema es que el mundo se ha quedado pequeño para unos capitales nacionales hambrientos de mercados y ocupaciones.

Asamblea de huelga esta semana de maquiladoras en Matamoros, Tamaulipas, México.

Es el capital el que se ha convertido en un peligro para la sociedad y no podemos olvidarlo. Especialmente ahora, cuando en un nuevo ahogo, nos diga que aparquemos nuestras necesidades porque no puede satisfacerlas mientras no vuelvan los beneficios. Al revés, es sacrificarnos por sus beneficios lo que permite que el mecanismo infernal de la crisis y la guerra vaya cada vez a más. Dejar de aceptar el sometimiento de nuestras necesidades al capital, las necesidades humanas universales, es el único camino para vencer a la crisis perenne y sus miserias.

Que no hay salida a base de reformas a la crisis debería ser obvio tras más de diez años. La única salida pasa por todo lo contrario: no aceptar la supeditación de las necesidades humanas a la producción de ganancia.

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