¿Qué hay tras la batalla entre Italia y la UE?

Salvini y Le Pen ayer en rueda de prensa.

La batalla entre Italia, Alemania y la UE castiga a las bolsas europeas. Le Pen se pasea por Italia como quien visita las líneas de un frente de guerra. ¿Qué está pasando? ¿De dónde viene ésto? ¿De verdad Italia está en peligro de colapsar o de romper la UE?

Las bolsas europeas en mínimos, Le Pen paseándose por Italia como quien visita la línea de fuego de un campo de batalla... ¿Tan grave es lo que está pasando en Italia?
Salvini: «Liberémonos [de los inmigrantes y de Alemania] y repartamos»
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El gobierno de Salvini y di Maio es el resultado en Italia de la misma revuelta de la pequeña burguesía que recorre el mundo desde Brasil a Alemania. En Italia esta revuelta tomó la forma de un discurso de «liberación nacional». «Liberémonos y repartamos», prometían los carteles electorales de la Lega. «Liberémonos» de Alemania -y de los migrantes- y repartamos en forma de programas sociales y barreras de entrada que rescaten a la pequeña burguesía -urbana y agraria- de la proletarización y den seguridad a los sectores más débiles de la clase trabajadora, temerosos de la lumpenización de sus barrios.

Salvini y di Maio llegaron al gobierno sobre un discurso de «liberación nacional» contra Alemania. La idea era «liberémonos de Alemania y podremos repartir», recuperando las viejas políticas sociales.
La cubierta del Aquarius en mitad de la crisis de junio.
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Pero «liberarse» de Alemania no es tan fácil. Y no pudiendo enfrentar directamente el euro -pondría en peligro al capital italiano- Salvini protagonizó una verdadera «ofensiva de verano» a partir del Aquarius que colocó la hegemonía política de Alemania y a la UE en un momento crítico y ha dejado el proyecto imperialista franco-alemán paralizado y con sus contradicciones a la vista.

La estrategia «Aquarius» fue un éxito para Salvini: puso en crisis a la UE, paralizando el proyecto imperialista franco-alemán y dejando sus contradicciones a la vista.
Conte y di Maio presentan el «Decreto Dignidad»
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Tras el «triunfo» tocaba «repartir». Los dos pilares: «decreto dignidad» y «redito de citadinanza». El «decreto dignidad del trabajo» se suponía un decreto de medidas urgentes contra la precarización que habría de revertir lo peor de los ataques a los trabajadores de la «Jobs Act» del miserable Renzi y la izquierda italiana. ¿En qué quedó? En medidas cosméticas contra la lumpenización -se prohibe la publicidad de las casas de apuestas- y una suavización de los parámetros de la «Jobs Act» que no la cuestiona, el típico regateo sindical inconsecuente «compensado» por una repartija de ayudas a las empresas. Como primer paso de un supuesto «cambio radical», no llegaba ni a aperitivo. Pero el «plato fuerte» quedaba para di Maio y los «grillistas» del «Movimiento Cinco Estrellas»: el «redito de citadinanza». La panacea populista se trataba en principio una renta básica universal. Aunque fue rebajándose poco a poco, siguió siendo la bandera de la pequeña burguesía meridional temerosa de una proletarización que le lleva directamente a la precarización extrema.

A la hora de «repartir», el «decreto dignidad» de medidas urgentes contra la precarización solo redondeó números de los ataques anteriores sin ponerlos en cuestión, la «promesa social» quedaba para la renta universal
Di Maio y Salvini presentan las cuentas del «Redito de Citadinanza»
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Cuando el gobierno italiano pasó a papel y números el plan el programa de la pequeña burguesía italiana se manifestó en todo su esplendor: amnistías y descuentos fiscales del 15% «para un millón de italianos», la congelación del IVA, unas cuantas obras públicas y una renta básica universal desvaída pero tranquilizadora para unos padres pequeñoburgueses que dudan si podrán mantener a sus hijos. ¿Coste? 10.000 millones de euros. ¿Resultado? Una primera estimación del 2,4% de déficit público.

La «revolución» económica de la pequeña burguesía italiana quedó en amnistías y descuentos fiscales para sí misma y una renta universal desvaída para sus hijos. ¿El coste? 10.000 millones y un déficit del 2,4%
Juncker, el presidente de la comisión, activista y pieza clave de las tendencias hacia la conversión de la UE en un «bloque».
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Pero un déficit del 2,4% significaba algo más: enfrentarse directamente con el aparato de la UE y el poder alemán. Las restricciones de déficit no son una medida técnica para mantener el euro equilibrado a toda costa, son el principal mecanismo por el que la UE se convierte en una fuente de rentas, un terreno de extracción directa de ingresos para el capital de los países que sistemáticamente tienen superavit comercial en la unión, especial y principalmente Alemania. La maquinaria propagandística alemana empezó inmediatamente a rasgarse las vestiduras y hablar de una «orgía de gasto», jugando las cartas ideológicas del «nordismo», es decir, los peores estereotipos racistas. En realidad, el ataque directo subsiguiente de Juncker no podía sino reforzar a Salvini y di Maio. El inevitable y violento careo sirvió para volver a plantear la ilusión de que la pauperización y los ataques a los trabajadores son el producto de la opresión europea, de la «explotación vía euro» y no porque el sistema no de más de sí.

Los rifirafes sirven a Bruselas para mostrar a Alemania su utilidad y a Salvini y di Maio para vender la ilusión de que la pauperización es resultado de la «explotación alemana» y no de las necesidades del capital italiano
Lo mejor de cada casa: la nueva derecha ultra y nacionalista espera obtener su mejor resultado histórico en las Europeas 2019
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Pero si algo hay que reconocer al gobierno italiano es que no ha perdido las maneras del tendero de bazar. Al tiempo que se agriaba el debate, empezaba el regateo. Pasaban a ofrecer del 2,2 al 2% y Salvini mandaba un mensaje directo a Merkel: «sabemos apreciar el silencio de Merkel». Eso sí, al mismo tiempo comenzaban la campaña de las europeas victimizándose: «los medios y la UE quieren tirar al gobierno, pero vendrá un terremoto político en toda Europa», clamaba di Maio. El referendum en Macedonia se interpretaba por toda la prensa italiana como un «rechazo a Europa»… el verdadero mensaje a Merkel estaba en marcha y la percepción de debilidad era rápidamente aprovechada por Tsipras para salvar lo que queda de las pensiones griegas de las últimas invectivas alemanas. Por si quedaran dudas, Salvini señalaba el arma italiana sobre la mesa: la política migratoria. Las elecciones europeas y la capacidad para mantener con vida el debate migratorio, que cala en la propia Alemania, son las formas en que Italia muestra a Alemania que puede dar batalla en muchos más frentes dentro de la UE que los que el poder alemán puede controlar de modo efectivo.

Salvini y di Maio están convirtiendo dos puntos básicos de déficit en una bandera nacionalista que esperan rentabilizar en las elecciones europeas, mostrando a Alemania que pueden dar batalla en cada vez más frentes dentro de la UE
Anguita, Salvini, Monereo
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La capacidad de Salvini y di Maio para desestabilizar la arquitectura alemana de la UE ha movilizado rápidamente al viejo nacionalismo facho de Le Pen, deseoso de traducir la situación en ganancias de voto en casa. Pero en la misma Francia la burguesía se inquieta al ver que las banderas anti-austeridad a las que hizo renunciar a su izquierda, son ahora patrimonio de la pequeña burguesía «salvinista». El éxito del discurso de la «austeridad» se ha convertido en una trampa para los propios intereses alemanes: ha deslegitimado a la vieja izquierda socialdemócrata y dejado las banderas del «cambio» y «la sensibilidad social» en manos de la pequeña burguesía en rebelión. Eso es lo que Anguita en España o Wagenknecht en la mismísima Alemania parecen haber sabido predecir. Aun es pronto para aventurar si pueden tener éxito. Lo que es cierto es que la confrontación entre Roma y el eje franco-alemán, va a ser determinante para dar forma al aparato político con el el que la burguesía enfrente la crisis que viene… en cada país.

La confrontación entre Salvini y la UE y el atractivo de las banderas anti-austeridad cuando son usadas por la pequeña burguesía en rebelión van a ser determinantes para dar forma a la renovación del aparato político en cada país
 
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