¡Proletarios de todos los países, uníos, suprimid ejércitos, policías, producción de guerra, fronteras, trabajo asalariado!

Qué es la Izquierda Comunista Española

7 de octubre, 2018 · Historia> Izquierda Comunista

La Izquierda Comunista Española en cuatro párrafos

Logotipo de la sección española tras la unificación con el PCOE

La Izquierda Comunista Española es la corriente que funda el «Partido Comunista Español» en 1920, desplazada de la dirección en 1922 tras crearse el «Partido Comunista de España» por absorción de la tendencia centrista del PSOE (que había fundado el PCOE) por imposición de la Internacional.

La Izquierda Comunista Española es la corriente fundadora del Partido Comunista Español en 1921

Portada del número dos de la revista teórica de la ICE: «Comunismo»

Forma en 1930 la sección española de la Oposición de Izquierdas Internacional que se convierte en 1932 en Izquierda Comunista Española (ICE). La ICE se divide en 1935 en dos tendencias: la que prima seguir dentro de la Oposición Internacional y la que opta por unirse al grupo centrista catalán BOC para formar el POUM. Desarticulados por la fusión y masacrados la gran mayoría de sus militantes -que estaban en el Andalucía y Extremadura- en las primeras semanas de guerra y revolución, la corriente se reconstituye en los meses siguientes a partir de los grupos que siguen ligados a la Oposición de Izquierdas Internacional. Serán los únicos marxistas en España en tomar partido claramente por la revolución luchando a la vez en las milicias contra Franco y enfrentando junto a los trabajadores al estado republicano en las jornadas de mayo de 1937, el Thermidor español.

La Izquierda Comunista es la única organización comunista que defiende la revolución en 1936-39, está en el frente contra Franco y en las barricadas de Barcelona en el 37 contra el estado republicano

Nuevo Curso, 1939

Al acabar la guerra, a pesar de que la mayoría de la corriente, agrupada en torno a la revista «Nuevo Curso», cree que no existen condiciones para que la proclamación de una Internacional genere algo positivo, se constituirán en el exilio como sección española de la IVª Internacional, encabezando la lucha contra su degeneración y enfrentando desde 1942 a las tendencias centristas que acaban llamando a la participación en la guerra imperialista. Al acabar la guerra fuerzan una decantanción en el IIº congreso de la Internacional quedando en minoría y rompiendo con ella.

Constituida como sección española de la IVª Internacional, luchará por defenderla de la degeneración y romperá con ella cuando el IIº congreso apoye el reclutamiento en la nueva guerra imperialista

Manuel Fernández Grandizo («Munis») en 1977

Tras su salida se constituirán como «Grupo Obrero Internacionalista» en España y Francia. Serán el único grupo internacionalista en participar en las luchas de clase de los años cuarenta y cincuenta en España. Desarticulados por la policía política franquista en 1953, se reorganizarán en Francia como «Fomento Obrero Revolucionario», nombre bajo el que estará activo el principal núcleo de la corriente hasta 1995. En la actualidad se reivindican continuidad de la corriente FOR-Continuité en Francia y Emancipación en España.

La Izquierda Comunista Española mantuvo una díficil actividad clandestina durante los años 40 y 50, participando en las huelgas y luchas más destacadas de aquellos años

¿Fue la Izquierda Comunista Española un producto del «trotskismo»?

G. Munis, tras dar el responso de Trotski en su funeral, charla con su compañera Arlette Monnerie y con Natalia Sedova.

La ICE es una corriente muy anterior al «trotskismo» y desde luego al momento en el que Trotski comienza a ser trotskista. La ICE se incorpora desde el principio al reagrupamiento internacional de las oposiciones de izquierda. En ese marco Trotski definirá una serie de posiciones centristas que formarán el primer «trotskismo» y pavimentarán el camino hacia la ruptura con el internacionalismo de la IVª tras su muerte.

1

Concepción de la resistencia al stalinismo. Trotski defenderá primero su naturaleza de oposición, es decir, su vocación de recuperar los partidos comunistas. El paso de sección española de la oposición a definirse como «Izquierda Comunista» en 1932, que enfureció a Trotski, significaba precisamente que daban por zanjada esa etapa y entendían que comenzaba un periodo marcado por la necesidad de construir organizaciones independientes de clase. Esto era así, entre otras cosas, porque en 1932 la ICE está dirigiendo ya movimientos obreros masivos. Cuando Trotski propugne el «entrismo» en el PSOE, la mayoría de la corriente se opondrá. Tampoco entrará en el PSOE la minoría, que se mantendrá en el cuadro de la Oposición Internacional, aunque en su mayoría mantenga una posición crítica sobre la constitución de la «IVª Internacional», que consideraban prematura y al margen de las condiciones reales, marcadas por el triunfo definitivo de la contrarrevolución dirigida por el stalinismo y la debilidad consecuente de los grupos internacionalistas tras la derrota final de la Revolución en 1937.

Libro de Antonio Gallo, bajo el pseudónimo de A. Ontiveros, en 1934 en el que desarrollaba las posiciones fundacionales de la Izquierda Comunista Argentina contra la liberación nacional

2

Revolución permanente. La teoría de la revolución permanente, extrapolación de lo que de particular hubo en el caso ruso, llevará a Trotski a caracterizar el 14 de abril como parte de una revolución democrática y, en cierto momento, a llamar a la defensa de la república. La ICE dejará claro desde la misma semana de la proclamación de la República1 la posición contraria.

3

Imperialismo y Liberación Nacional. Ya en «Comunismo» el análisis del imperialismo que subyace en prácticamente todos los trabajos es el de Rosa Luxemburgo2. Las izquierdas comunistas argentina y uruguaya de los años 30 y 40, que deben considerarse producto y desarrollo de la ICE obtendrán de ahí la base para su oposición a la vigencia histórica de la «liberación nacional». Sin embargo en el tronco principal, el español, la presión de Nin y en menor medida de Andrade -principal dirigente de la corriente desde 1919- mantendrá la posición -errada- que había sido de los bolcheviques en Rusia aplicándola a las regiones españolas. Esta posición será muy criticada durante los años treinta y abandonada por los supervivientes que reconstruyen la corriente durante la revolución y la guerra, como puede verse en «Jalones de derrota, promesa de victoria» (1947), el libro que resume el análisis y la actividad de la Izquierda Comunista Española durante aquellos años.

Peret, Arlette M. y Munis en 1956 en Francia.

4

Sindidatos. Como hemos dicho la ICE está dirigiendo ya huelgas de masas en los años 30, se da cuenta de que los sindicatos median y no sirven para el nuevo tipo de enfrentamientos, pero su primera reacción es organizar nuevos «sindicatos rojos». Será el papel contrarrevolucionario de la CNT durante la revolución el que suscite una crítica cada vez más radical que aparecerá articulada ya en «Jalones» en 1947, se desarrollará analíticamente en 1949 con los primeros materiales de «Pro Segundo Manifiesto Comunista» y culminará en 1952 con la primera parte de «Los sindicatos contra la revolución».

«La oposición a la defensa de Rusia, al programa de transición, y a otras posiciones oficiales, no están expresadas porque esperábamos, para hacerlas, al congreso mundial.»

5

Stalinismo y naturaleza de la URSS. A diferencia de Trotski para el que el stalinismo es en realidad un centrismo burocrático que abre la puerta a la contrarrevolución, la Izquierda Comunista Española, defenderá abiertamente que el stalinismo era en sí, la contrarrevolución, como había demostrado en la Revolución española. Desde este análisis, todavía bajo la forma de sección española de la IVª Internacional, pero con el concurso de otros militantes como Natalia Sedova, comenzará a profundizar la crítica del stalinismo en 1942, desarrollando una caracterización de éste como capitalismo de estado congruente además con el análisis del imperialismo y los sindicatos en un momento en el que, por ejemplo, la Izquierda Italiana seguía llamando a los stalinistas «centristas».

Propaganda stalinista contra Trotski

Como vemos, la idea de que la Izquierda Comunista Española -o la argentina o la uruguaya y algunas otras- fuera «trotskista» por participar en la Oposición Internacional o en la IVª Internacional que la siguió, es un error sobre la naturaleza de estas organizaciones, generalmente producto del desconocimiento, aunque la Izquierda Comunista Italiana lo reprodujera hasta hace poco sesgada por su propia historia3. Por supuesto, por otro lado el stalinismo calificará toda oposición que reivindique al bolchevismo desde la izquierda como «trotskista», metiendo en el mismo saco a las izquierdas comunistas y al centrismo zinovietista, el propio trotskismo y al bujarinismo, y después a decenas de grupos y tendencias de todo tipo. Pero en ese caso no se trata de una apreciación errada: el uso del término será desde el principio una amenaza. Y no vana. Se materializó pronto en el asesinato de decenas de miles de militantes de la oposición de izquierdas dentro de Rusia… pero también en España como acreditan las desapariciones, las torturas y los asesinatos de centenares de trabajadores y militantes revolucionarios entre el 37 y el 39, además de los juicios «anti-trotskistas» que siguieron a la derrota de la Revolución española en territorio republicano.

¿Qué fue la Izquierda Comunista Española?

«La Voz Leninista» y «Nuevo Curso» fueron las principales publicaciones de la Izquierda Comunista Española durante la Revolución y la guerra en España.

La Izquierda Comunista Española es una corriente original dentro del movimiento global que fue la Izquierda Comunista. Fue la única que dirigió luchas de masas y tuvo una experiencia revolucionaria en los años treinta. También la única que proyectó sus posiciones a América del Sur hasta los cuarenta y la única que sobrevivió a la segunda posguerra bajo las peores condiciones de clandestinidad y aislamiento. Como resultado nos queda un legado impresionante no solo de análisis marxista de la historia española y suramericana sobre el terreno de casi un siglo, sino también lecciones y perspectivas sobre temas centrales de la teoría marxista como la consciencia de clase y la moral comunista. Pero sobre todo una visión clara de qué es el comunismo, su necesidad y su inmediatez. En frase de Munis:

¡Renunciamos a lo que sea, salvo a la revolución y a la supresión del trabajado asalariado, dintel del comunismo!


Notas


1. Véase «Disipando la niebla» de Esteban Bilbao, 1931, en nuestra selección de artículos de «Comunismo»

2. Véase por ejemplo «La crisis del partido socialista español» de José Luís Arenillas, 1934, en nuestra selección de artículos de «Comunismo»

3. El relato según el cual las izquierdas comunistas eran escuelas claramente definidas y formadas desde su origen es, en lo fundamental, una mistificación hecha a posteriori. En los años 20, mientras la Izquierda Comunista Española participa en la dirección del PC, los textos de Bordiga y la correspondencia con éste y con destacados dirigentes de la Izquierda Comunista germano-holandesa, alimentarán el debate y servirán para reforzar el famoso «antiparlamentarismo» de la corriente en aquellos años. A partir de 1928 la Izquierda Comunista Italiana toma la opción de no participar en el reagrupamiento que se convertirá en la Oposición de Izquierda Internacional alegando su obvia heterogeneidad y defendiendo que el necesario acendramiento «simplemente no puede ser realizado a través de la discusión en una organización común» [carta publicada en el número 13 de «Contre Le Courant» en agosto de 1928]. El problema era que la alternativa a esa organización internacional común era realizar la crítica de las derrotas de la revolución y los PCs sobre bases organizativas nacionales. Como hemos visto, el hilo histórico de los comunistas españoles apostó por mantener a toda costa el marco internacional y realizar ahí la necesaria y pendiente crítica y balance de la oleada revolucionaria… mientras seguían interviniendo en una clase que todavía no estaba definitivamente derrotada. En el tiempo, llegaron a conclusiones en lo fundamental similares, en algunos temas incluso antes, pero al mismo tiempo lucharon por hacer ese acendramiento a nivel internacional y sobre el conjunto de militantes que, en todo tipo de organizaciones, denunciaban al stalinismo.

Cuando la sección española fuerza el acto final de ese acendramiento en 1947, la Izquierda Italiana, que había caracterizado a la IVª Internacional como una organización contrarrevolucionaria, tuvo que adaptar su relato para acomodar el hecho de que siguiera existiendo una corriente internacionalista solidamente en pie en terreno de clase. Lo harán en un artículo en el número 7 de «Prometeo». Estábamos en 1947, en vísperas de la batalla final por el acendramiento de la IVª Internacional, la cuestión clave era el internacionalismo… pero ni se nombra la guerra. Ninguna diferencia se establece entre Trotski y lo que entonces se empieza a definir como algo distinto y con otra naturaleza de clase: el trotskismo. Al revés, se trata de mantener a toda costa una inexistente unidad histórica y orgánica de la Oposición y la IVª, para presentar la posición de la sección española como una ruptura con su propia trayectoria anterior. El objetivo es no someter a crítica la decisión de denunciar y no participar de la Oposición Internacional tomada veinte años antes y contrariada en ese momento por el proceso que está viviendo la IVª Internacional. La batalla de la ICE y el desarrollo programático del las posiciones de la corriente tienen que aparecer así como algo puntual, como un súbito despertar, sin una historia previa, no como el resultado de una trayectoria que se inicia en 1920, como la de ellos, y enriquecida por la experiencia revolucionaria del 30 al 37 -de paso tienen que mantener la negación de que hubo una revolución en España. Por eso no se nombra la guerra ni la actitud de algunas de las secciones más importantes de la IVª en ella. No se persigue ayudar a ese acendramiento que está ocurriendo al mismo tiempo. Y no porque se de lejos, al revés, se estaba dando al lado suya también, entre los militantes de la IVª en Italia y Francia. Lejos de aportar a la decantación de las fuerzas que todavía se mantienen en el internacionalismo, Prometeo prefiere volver a la cuestión del frente único y al debate sobre si es necesario o no un programa de transición. La prioridad inconsciente es no someter sus propios errores pasados a crítica, no reconocer que la caracterización de la IVª si no su negativa a participar en la Oposición fue un error. Y lo que consiguen, como no podía ser de otra manera es repetirlos de nuevo abriendo la puerta al odiado zinovietismo en su propia casa.

Suscríbete a nuestra lista de correo

Sígueme en Feedly