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¿Pueden unir capitales Alemania y Francia?

19 de enero, 2019 · Actualidad> Europa

Trenes de alta velocidad de Alstom y Siemens

Bajo el vaivén permanente de acercamientos y alejamientos entre Francia y Alemania, bajo los discursos siempre presentes vaticinando que el eje franco-alemán arrastrará a la UE a convertirse en unos Estados Unidos de Europa, está la materialidad de los capitales. No hay nada parecido a un «capital nacional europeo». Y cualquier avance serio hacia un bloque alrededor de Alemania pasa por una concentración transfronteriza de los grandes capitales financieros e industriales que cada vez resulta más correosa…

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El buque insignia de las fusiones franco-alemanas es Siemens-Alstom. Siemens no es una empresa cualquiera. Muchas veces hace de portavoz político de la burguesía alemana y siempre está a la vanguardia de los avances imperialistas alemanes en cualquier lugar del mundo. Su fusión con Alstom crearía un gigante mundial del ferrocarril y el transporte eléctrico, que según todos sería la única manera de competir con China, que succionó la tecnología de Siemens a cambio de acceso del mercado interno y, antes de lo esperado, se convirtió en el líder mundial superando a alemanes y franceses.

Pero la fusión inquieta a británicos, holandeses y españoles, que quedarían fuera y podrían ser expulsados del mercado por lo que presionan en Bruselas. Y si a los isleños cada vez se les da menos voz y Alemania ve cada vez más «no deal Brexit» como la mejor solución, CAF es la joyita española, ingrediente en todas las salsas del gran capital español que utilizó durante años al mismísimo monarca como comercial internacional. Por supuesto Francia presiona a Bruselas también para que no ponga trabas, pero la verdad es que Bruselas parece no decantarase y Alstom puso ya en duda el jueves que la cosa fuera a llegar a buen puerto. El europeista capital español podría conseguir su primera gran victoria en la UE en años dinamitando el acuerdo. ¿Pero no se producirían choques similares con distintas coaliciones a la contra prácticamente en cada sector estratégico?

La fusión Alstom-Siemens es la única manera que el capital europeo tiene de sobrevivir a la competencia ferroviaria china. España, Holanda y GB la dinamitan en Bruselas, pero ¿no se repetirá algo así en cada sector?

El centro financiero de Frankfurt, desde el feudalismo, centro del capital bancario alemán.

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Pero donde mejor se ve el fondo angustioso de la situación real del capital europeo bajo los mensajes optimistas y los datos de superavit alemán, es en banca. Hace un año los dos principales bancos alemanes cumplían una década infame: Deutsche Bank acumulaba una pérdida de valor del 83% y Commerzbank el 95%. Pero este año, a pesar de reformas y directivos estrella, DB presentó una caída de resultados de 63% y una devaluación de la acción del 50%. Cuanto más profudizaban para limpiar las sentinas, más lejos parecía estar el fondo. El sueño de colocar tremendas dos joyitas a un banco francés se desvaneció pronto. Adquirir cualquiera de los dos grandes bancos alemanes es llevar una bomba de tiempo a casa. Merkel al principio tímidamente luego cada vez más abiertamente, está apoyando la fusión entre ellos, muy posiblemente preparando el escenario en el que una nacionalización se convierta en inevitable. De confirmarse, en vez de un gigante trans-fronterizo, se habría creado el tercer banco europeo pero no solo sería nacional, es que sería estatal.

Los dos principales bancos alemanes se fusionarán entre sí, probablemente en preparación de una nacionalización. En vez de un gigante transfronterizo, se habría creado el 3er banco europeo sería nacional, estatal... y quebrado

Los dirigentes principales de Alstom y Siemens presentan el plan de fusión.

Vista desde EEUU, Alemania juega un equilibrio imposible entre EEUU y China. Segura de que su control sobre el euro le aseguraba participar lucrativa y extractivamente de la acumulación de capital de los demás capitales nacionales europeos sin tener que hacer nada más que mantener su posición, Alemania no se ha tomado en serio la necesidad de afirmar una Europa «más que alemana» hasta que no ha visto que no tenía otra opción y que al final del tunel la luz que creían ver eran los destellos de una guerra por venir. Ahora tiene dificultades objetivas serias. Para empezar, el desastre de sus propios bancos y la dependencia de unos mercados exteriores que hasta ahora daba por seguros y que la guerra comercial pone cada vez más en cuestión. El nacimiento de «Europa», es decir de un capital nacional que integre al menos a las burguesías y capitales de Alemania y Francia parece cada vez más utópico para una burguesía atorada por la crisis y abocada a la guerra.

El nacimiento de «Europa», es decir de un capital nacional que integre al menos a las burguesías y capitales de Alemania y Francia parece cada vez más utópico para una burguesía atorada por la crisis y abocada a la guerra.

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