Diario de Emancipación

¿Por qué las relaciones personales se han degradado tanto en el trabajo?

2 de junio, 2019 · Marxismo> Moral

Trabajadores de IVECO se concentran en repulsa por los hechos que llevaron al suicidio de su compañera.

La noticia más comentada de esta semana en las máquinas de café y los descansos del trabajo ha sido el suicidio de una trabajadora de IVECO después de que un viejo vídeo de una aventura sexual acabara pasando, reenvío a reenvío, por toda la plantilla y llegando a su pareja.

Nos lo venden en los medios como «violencia de género», pero todos sabemos que podría haber sido al revés. La víctima venía siendo acosada, chantajeada y
troleada por el poseedor del vídeo, un antiguo amante según cree la policía. Pero lo que resulta escalofriante y ha despertado todos los miedos es la complicidad necesaria y superficial de los compañeros de trabajo -de ambos sexos- que se reenviaron unos a otros el vídeo hasta crear un ambiente irrespirable que acabó de quebrar moralmente a la víctima. ¿Por qué despierta nuestros miedos esta historia lamentable? Porque hace evidente algo que todos los trabajadores tenemos presentes y que, paradójicamente, erosiona continuamente nuestra moral.

Los trabajadores sólo son Hombres mientras sienten tu enojo contra la clase dominante. Se convierten en bestias tan pronto como se adaptan a su yugo, buscando sólo hacer sus vidas placenteras bajo el yugo sin tratar de romperlo.

F. Engels. La situación de la clase obrera en Inglaterra, 1844-45

La clase trabajadora tiene dos dimensiones: una comunitaria, de resistencia y apoyo mutuo, que tiene cierta permanencia en lo familiar, en los entornos íntimos. Pero que no existe en el trabajo por mucho «buen rollo» que nos vendan y mucha moralina feminista que machaquen. No vamos al trabajo por propia voluntad y el lazo que nos une fuera de los momentos en que plantamos cara, es solo una común situación de abatimiento. Solo cabe esperar de los compañeros de trabajo una actitud «humana», moral, durante las luchas. Es la lucha la que nos dignifica; el trabajo asalariado, forzado, nos degrada y degrada las relaciones humanas.

El proletariado cuando no reacciona es sólo la fuerza mediante la cual el capitalismo se reproduce aprovechando la apatía general de su enemigo histórico. La clase obrera es entonces sólo un conglomerado amorfo de personas que se las arreglan lo mejor que pueden para sobrevivir en una sociedad insoportable, reproduciendo el ambiente de competencia y enemistad, el espíritu insano del capitalismo. En una palabra, no actúa como clase con intereses comunes frente a las alimañas capitalistas.

Organización y actividad revolucionaria, 1979

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«Élite» un modelo de colonialismo cultural que reproduce un topico de la ideología televisiva estadounidense: hacer una parábola de la sociedad con jóvenes sometidos a autoridad en entornos improductivos.

Esa es la base siempre presente. Pero hay más, más matices. Nos damos cuenta de que cada vez es más común una cierta y peligrosa fragilidad emocional: personas -de ambos sexos- que no soportan que las relaciones se acaben, que necesitan humillar públicamente a su ex de maneras más o menos dañinas para ocultar la vergüenza y el miedo que sienten al sentirse «abandonados». Cada vez hay más y no dudarán un minuto en reenviar un vídeo malicioso como forma de mostrar que son distintos, «diferentes», que, está vez, no son la víctima.

No falta quien le echa la culpa a las redes sociales o a las series de TV yankis, al discurso ultraindividualista permanente de los «ganadores» y «perdedores», de la «popularidad» de instituto, de la necesidad de atraer atención sin aportar nada a los demás. Otros apuntarán a los discursos sobre la crianza de las últimas dos décadas, a la obsesión por evitar a los niños la frustración… Pero todo eso son bien expresiones de la ideología dominante, bien adaptaciones y reflejos de los miedos de unas familias trabajadoras que han convergido con la escuela para convertir la educación sentimental de las dos últimas generaciones en una máquina de crear niños mezquinos, siempre temerosos de dejar de ser «especiales» y ser rechazados… e irremediablemente frustrados a los 30 años. Las causas de fondo, sin embargo, siempre son materiales. Eso sí, en algo tienen razón: la ausencia de responsabilidades personales hasta casi la treintena es importante en la aceleración del «sálvese quien pueda».

Distribución de la edad de emancipación en Europa

En España, la edad media de emancipación está en casi los 30 años. No es una excepción en Europa: los países del Sur (Portugal, Italia, Croacia y Grecia) y un par del Este (Bulgaria y Eslovaquia) también están por encima de los 28 años y medio. ¿Las causas? Una evidente correlación con los niveles de desempleo juvenil y la inexistencia de un sistema de becas que pague los costes vitales y de alojamiento -al estilo alemán- permitiendo una vida independiente de la familia… a cuenta del estado.

Evolución del número de suicidios hasta 2014

El capitalismo hoy puede seguir acumulando capital con cierto éxito en las cifras. Lo hace cada vez que la crisis aprieta, a costa de precarización y empobrecimiento. Pero en las fases de retroceso del PIB tanto como en las de «crecimiento», produce vidas dependientes, precarias, sometidas a una frustración permanente, incapaces objetivamente de sentirse útiles, empujadas al delirio para encontrar un mínimo sentido. Una verdadera trituradora que sólo en España, deja ya 4.000 suicidios y más de 600 muertos en el trabajo al año. No, pueden arañar las cifras a nuestra costa y obtener «crecimiento», pero no hay desarrollo sino su contrario: negación permanente de lo humano que nos deforma y nos mata.

Por eso también nos inquieta ésta historia repugnante. Porque nos deja bien claro que no hay otra salida que dejar de ser individuos aislados buscando mantener la cabeza sobre el agua pegando manotazos sobre nuestros iguales, que tenemos que dejar de fiarlo a unas agendas «de cambio» que siempre son mentirosas y enemigas… y tomar el futuro en nuestras manos… plantando cara como clase antes de que la apisonadora se lleve por delante a lo que queda de nuestras vidas y a quienes más queremos.

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Resumen en tuits

¿Por qué despierta nuestros miedos la historia lamentable de la trabajadora de IVECO que se suicidó tras sufrir acoso? Porque hace evidente algo que todos los trabajadores tenemos presentes y que erosiona continuamente nuestra moral
«Los trabajadores sólo son hombres mientras sienten tu enojo contra la clase dominante. Se convierten en bestias tan pronto como se adaptan a su yugo». F. Engels
Fuera de las luchas la clase es sólo un conglomerado amorfo de personas que se las arreglan lo mejor que pueden para sobrevivir en una sociedad insoportable, reproduciendo el espíritu insano del capitalismo
El capitalismo hoy puede seguir acumulando capital con cierto éxito en las cifras pero produce vidas dependientes, precarias, sometidas a una frustración permanente, empujadas al delirio para encontrar un mínimo sentido
España: 4.000 suicidios y más de 600 muertos en el trabajo al año. No, pueden arañar las cifras a nuestra costa y obtener «crecimiento», pero no hay desarrollo sino su contrario: negación permanente de lo humano que nos deforma y nos mata
No hay otra salida que dejar de ser individuos aislados buscando mantener la cabeza sobre el agua pegando manotazos sobre nuestros iguales, tenemos que dejar de fiarlo a unas agendas «de cambio» que siempre son mentirosas y enemigas
Tenemos que tomar el futuro en nuestras manos… plantando cara como clase antes de que la apisonadora se lleve por delante a lo que queda de nuestras vidas y a quienes más queremos
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