¡Proletarios de todos los países, uníos, suprimid ejércitos, policías, producción de guerra, fronteras, trabajo asalariado!

¿Por qué la IIª Guerra Mundial no fue parada o seguida por una segunda Revolución Mundial?

18 de noviembre, 2018 · Historia> Izquierda Comunista

Huelga de masas en Italia en marzo de 1943 que lleva a la implosión del estado fascista y para momentaneamente el avance aliado que deja las manos libres al ejército alemán.

La «gran pregunta» es por qué la segunda guerra imperialista mundial no se transformó como la primera en una oleada revolucionaria mundial a pesar de las insurrecciones en Grecia e Italia y la resistencia obrera en Gran Bretaña o Francia.

El movimiento obrero mundial debería haber triunfado sobre el viejo mundo capitalista y la contrarrevolución rusa durante la guerra imperialista o inmediatamente después. La guerra fue simultáneamente el resultado de la crisis del movimiento obrero mundial y la oportunidad de su recuperación y victoria definitiva. Las causas ideológicas de la crisis y con ellas las organizaciones responsables de la misma deberían haber sido destruidas. Pero se ha producido un fenómeno inverso. Las organizaciones que causaron y agudizaron la crisis han aumentado su poder orgánico sobre la clase obrera, vinculándola más fuertemente que antes al sistema general de la contrarrevolución mundial. Nosotros, en cambio, no hemos alcanzado en ninguna parte la fuerza orgánica, la autoridad ideológica y el prestigio combativo que dan a un partido revolucionario su calificación como tal. Este resultado no puede ser en modo alguno accidental y menos aún producto de las circunstancias objetivas. La crisis del movimiento obrero mundial adquirió carácter oficial en 1914, cuando la Segunda Internacional desertó al campo capitalista. La Revolución Rusa, en 1917, comenzó vigorosamente la recuperación. Pero poco después el Thermidor stalinista llegó para añadir sus propios factores de crisis ideológica al viejo factor reformista. Desde entonces, el stalinismo ha ido profundizando su degeneración, obteniendo prestigio del país de la revolución y dinero y órdenes estrictas de la casta que ha destruido esa misma revolución. La deserción socialdemócrata fue grave, muy grave y costosa para el proletariado, pero la intransigencia de los bolcheviques disminuyó su importancia y el triunfo del proletariado ruso lo condenó a una cierta y temprana derrota. Al volverse contra la Revolución Rusa y encadenarse a sí misma a la Tercera Internacional, el Termidor stalinista coincidió con la deserción socialdemócrata, obstruyó la recuperación completa del movimiento obrero e inmediatamente profundizó la crisis. Desde la Revolución China hasta la Revolución Española, la política exterior stalinista desarrolla su ciclo degenerativo, que comienza en complicidad (oportunismo ideológico) con la pequeña burguesía y la burguesía del Kuomintang y culmina en la destrucción por su propia mano (reacción capitalista) de una revolución triunfante, la del 19 de julio de 1936. En este ciclo hay una duplicación de la evolución del Thermidor stalinista en Rusia que va desde la supresión de la democracia proletaria y la Oposición de Izquierda hasta el exterminio de la vieja guardia bolchevique y decenas de miles de militantes, los juicios de Moscú y el asesinato de Trotsky, un efecto aplazado de aquellos. El gobierno ruso y su apéndice externo, el stalinismo mundial, dejaron atrás a la vieja socialdemocracia, convirtiéndose ambos, estrechamente unidos, en la causa más poderosa y peligrosa de la crisis del movimiento obrero mundial. Una causa que, además, tiene a su disposición la GPU, una fuerza policial internacionalmente organizada y subvencionada con millones!

Cuerpos calcinados por las calles y una ciudad arrasada, todo lo que quedó de Dresde, una ciudad santuario para heridos y desplazados. Churchill ordenó los bombardeos para evitar a Hitler una revuelta obrera que pudiera abrir un foco revolucionario.

El primer punto a entender en la situación mundial, sin el cual la comprensión de todo lo demás se empaña y la acción se vuelve estéril, es que el actual estado y gobierno ruso, lejos de tener como base o llevar consigo cualquier remanente de la Revolución Bolchevique de 1917, representa con respecto a esta última la más feroz y completa contrarrevolución. Por sí solo, el actual gobierno ruso ha contribuido mucho más a la derrota de la revolución mundial y al estado de postración de las masas que todos los viejos gobiernos capitalistas juntos. Sí, la política de Rusia y el stalinismo mundial, imagen de sus intereses económicos, desalienta las esperanzas y aspiraciones humanas mucho más severamente que el capital financiero de Wall Street y la City con sus respectivos ejércitos y fuerzas policiales. Sin Moscú y el stalinismo mundial, la guerra imperialista no habría comenzado, es decir, se habría evitado con la Revolución Europea, o se habría transformado rápida y victoriosamente en guerra civil. La acción espontánea de las masas bajo la ocupación nazi se movió en esta última dirección, pero el stalinismo y el capitalismo mundial, en una formidable muestra de unidad, las desviaron al apoyo de la guerra imperialista por medio de movimientos nacionalistas. Así pues, hoy nos encontramos ante la dominación más completa y reaccionaria del mundo por parte de los tres grandes vencedores, lo que significa la amenaza continua de una nueva guerra imperialista y da a las masas una amarga sensación de frustración y prometen la dominación stalinista y reformista. La crisis del movimiento obrero mundial se resuelve así en la capacidad orgánica del stalinismo (la socialdemocracia es completamente secundaria) de paralizar la actividad de las masas durante y después de la guerra en el sarcófago construido conjuntamente a pesar de sus disputas, por los viejos imperialismos y la contrarrevolución rusa.

Natalia Sedova

En su calidad de núcleo regenerador, la IVª Internacional debería haberse desarrollado como el partido mundial que lucha por la transformación de la guerra imperialista en guerra civil y adaptar sus tácticas, argumentos generales y consignas a los cambios que se produjeron o manifestaron claramente durante la guerra. Los errores no corregidos en ninguno de estos aspectos y la persistencia en las tácticas y consignas sustituidas por los acontecimientos deben haber resultado inevitablemente en graves daños políticos y orgánicos para la Internacional. No se puede dudar ni por un instante de que esta última sea la causa principal de nuestro débil desarrollo y de la crisis particular que atraviesa la Internacional, una crisis expresada por diversas tendencias y subtendencias con puntos de vista contradictorios e incluso radicalmente opuestos sobre los problemas más importantes. Sí, la Internacional, o sus principales partidos en el período en que no existía como centro de dirección, han cometido graves errores y persistido en consignas que deberían haber sido abandonadas. Pero el mayor error es que hasta el día de hoy no parece estar dispuesto a corregir errores del pasado y a abandonar eslóganes obsoletos. Y contra esto todos deben estar alerta, porque podría ser desastroso.

Natalia Sedova, Benjamin Péret y G. Munis. Carta abierta al Partido Comunista Internacional, sección francesa de la IVª Internacional, junio de 1947, en «La IVª Internacional en Peligro (1944-48)»

G. Munis, tras dar el responso de Trotski en su funeral, charla con su compañera Arlette Monnerie y con Natalia Sedova.

En los años 40, el único lugar de donde hubiera podido salir un partido capaz de dirigir la revolución y parar la guerra hubiera sido la IVª Internacional creada por Trotski en 1938 sobre la agrupación de los grupos más diversos, muchos de ellos extremadamente débiles en su posicionamiento político. En ese marco, la lucha de la sección española, encabezada por Natalia Sedova-Trotski, Benjamin Péret y Grandizo Munis, herederos de la Izquierda Comunista Española, es fundamental para entender la historia del siglo y de nuestra clase. Por eso hemos editado, por primera vez en español algunos de los textos y correspondencia que reflejan la batalla política y organizativa de aquellos años, una verdadera autopsia de una IVª Internacional que se debatía entre el internacionalismo y convertirse en lo que luego se llamó «trotskismo».

Segundo Congreso de la IVª Internacional, Paris, 1948. De izq a decha: Pierre Favre (PCI Francia), S. Santen (RCP Holanda), Pierre Frank (PCI), Jock Haston (RCP GB), Colin de Silva (LSSP, Ceilán) y G. Munis (España)

Acompañamos estos textos fundamentales con dos folletos publicados en 1944: «El Socialist Worker Party y la Guerra imperialista» que denuncia la cobardía y la renuncia al derrotismo revolucionario de SWP, la organización que dirigió la IVª Internacional durante la guerra y «El manifiesto de los exegetas», que confronta las posiciones de la izquierda frente a la «Pre-conferencia» con la que la dirección de IVª pretendia afirmar y blanquear su política en la posguerra antes del segundo Congreso Mundial que acabaría definitivamente con la denuncia de la organización internacional por su ala internacionalista.

Todos los textos están en versión PDF para leer o imprimir y en formato MarkDown (.md) editable. El formato markdown puede abrirse con cualquier bloc de notas o con un editor especializado como Typora.

Tres textos fundamentales para conocer la lucha de la izquierda de la IVª Internacional, encabezada por Natalia Sedova-Trotski, Benjamin Péret y G. Munis contra su degeneración.

Suscríbete a nuestra lista de correo

Sígueme en Feedly