Diario de Emancipación | English

Papa Noel es la burguesía

24 de diciembre, 2018 · Historia> Historia del Capitalismo

Ilustración de Thomas Nast (1869) verdadero creador del «Santa Claus» contemporáneo.

¿Sabías que darse los regalos en Navidad no solo tiene solo una generación en los países hispanoparlantes sino que son también muy recientes en el mundo anglófono? ¿Por qué celebramos el año nuevo el 1 de enero? ¿De dónde sale nuestro calendario de celebraciones navideñas?

Celebrando el Nowruz en Irán.

Las civilizaciones agrarias de la Antigüedad asociaban el año nuevo de una manera u otra a los ciclos agrarios del hemisferio norte. Al acercarse la primavera arrancaba la floración y comenzaba la estación de las campañas militares. El «nowruz» persa es el 21 de marzo, día del equinocio; en China todavía se celebra el año nuevo en la luna nueva que queda entre el solsticio de invierno y el equinocio de primavera; el 1 de marzo era el año nuevo romano y tras él se sacaban armas y pertrechos para organizar las milicias que se habían lustrado y guardado en el «armilustrium» del octavo mes, octubre. Es cierto que el año nuevo «político» comenzaba en Roma el 1 de enero con la instalación de cónsules y que entre el siglo II y el IV, con la hipertrofia del estado imperial en la decadencia del sistema esclavista, la fecha tomo relevancia social. Pero aunque los años se dataran por los consulados, los festivales de año nuevo se seguían celebrando en marzo. Y desde luego el cristianismo no estuvo por mantener la fecha cuando se convirtió en religión de estado, al revés, desde sus primeros concilios como religión de estado prohibió la celebración. Pero a partir del siglo XI empieza a aparecer en Europa una nueva clase de mercaderes con una nueva relación con el tiempo.

Los ritmos de la existencia ya no obedecían a la Iglesia. Medir el tiempo se convertía en una necesidad para el mercader; y la Iglesia se revelaba inhábil para ello. Un calendario regulado por fiestas móviles era muy poco cómodo para el hombre de negocios. El año religioso comenzaba en una fecha que oscilaba entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Los mercaderes precisaban puntos de partida y referencias fijas para sus cálculos y para establecer los balances. Eligieron entre las fiestas litúrgicas una fiesta secundaria, la Circuncisión, e hicieron que sus cuentas comenzaran y acabaran el 1º de enero y el 1º de julio.

Jacques Legoff. Mercaderes y banqueros de la Edad Media

Celebrar el Año Nuevo el 1 de enero fue un subterfugio de la burguesía medieval para huir de las fechas móviles del calendario religioso y facilitar sus cálculos y balances

Marinus van Reymerswale, «El banquero y su esposa», alrededor de 1490.

En el Año Nuevo se sabía el «resultado del año», se calculaba el excedente. ¿Qué más natural que celebrarlo intercambiando regalos? Es difícil pensar una tradición más burguesa: celebrar el cierre de la contabilidad con una transgresión. Y no cualquiera: regalar, dar cosas a cambio de nada. El resultado fue que poco a poco los adultos [burgueses] consolidaron una tradición de intercambio de regalos el primero de enero, especialmente en los países donde el capitalismo se iba imponiendo. En el mundo anglosajón, cabeza del capitalismo triunfante, no se establecería una nueva tradición hasta finales del siglo XIX y cambiaría por… una oportunidad comercial. ¿Cuál? La aparición de los niños de las familias burguesas por primera vez como un mercado específico, algo que comenzaría tímidamente en los EEUU de 1820 pero que se masificaría y cruzaría fronteras sociales en un EEUU aterrorizado por los devastadores efectos demográficos de la guerra civil entre el Norte y el Sur.

Cuando en 1820 el poema de Clement Clarke Moore «La vigilia de Navidad» comenzó a difundirse ampliamente en periódicos, revistas y finalmente libros, todo cambió. De repente los niños [alfabetizados] veían por escrito que se suponía que los regalos llegarían en la vigilia o las primeras horas del día de Navidad. El «Cuento de Navidad» de Dickens dio aun más validez a esta idea. Los tenderos, viendo los beneficios potenciales se subieron al tren. Santa Claus comenzó a aparecer en las tiendas y, en los años que siguieron a la guerra civil, EEUU se convirtió en el centro de un universo de regalos navideños. Los regalos navideños llegaron a Inglaterra en la década de 1880 y hacia finales del siglo Navidad había reemplazado allí a Año Nuevo como la fecha de intercambiar regalos.

Ace Collins, Stories Behind the Great Traditions of Christmas.

Los regalos se hacían entre adultos y en Año nuevo para celebrar el excedente contable de los mercaderes. Solo se extendió a los niños y se movió a la Navidad en el EEUU del XIX cuando los niños burgueses se convierten en mercado potencial

Primer «Santa Claus» moderno, dibujo de Thomas Nast en 1863. Viste de azul todavía como las casacas de los federales en la guerra civil norteamericana entonces en curso.

La aparición de «Santa», una figura inspirada en una larga tradición de portadores solsticiales de regalos, desde el San Nicolás nor-europeo al Dev Moroz ruso es significativa de las «fuerzas de mercado» que llevan a la Navidad que hoy nos venden como «tradicional». El «Papa Noel» con el aspecto orondo de un tendero exitoso de la época dickensiana que carga mercaderías en un saco; el «Santa» que hoy conocemos, tiene autor y fecha de nacimiento: las ilustraciones de Thomas Nast entre 1863 y 1900. En la primera de ellas viste todavía una casaca azul estrellada, haciendo la bandera de los federales sobre la casaca azul de los soldados que morían como chinches en la guerra civil. Con todo la mortalidad por enfermedades del ejército unionista fue la más baja de un ejército moderno hasta la época… pero la retaguardia temía con razón las epidemias en un momento que, en el Norte en rápida industrialización, arranca la escolarización masiva. En otras palabras: alrededor de la guerra civil, los niños empiezan a recibir más inversión como parte de los requerimientos del desarrollo económico, a ser menos -los padres están en el frente- y a vivir sin embargo en un entorno al que la guerra hace sanitariamente más inseguro. Resultado: la familia pequeñoburguesa norteamericana de la guerra civil, típicamente granjera, empieza a valorar más a los hijos y su formación, las madres hacen de su «protección» parte del esfuerzo de guerra. Es el trauma de la guerra y los miedos que se mantendrían durante décadas, lo que hace que «Santa», los regalos navideños, la idea misma de la «reunión familiar» en Navidad, trascienda clases sociales y se convierta en parte de la cultura contemporánea, primero en EEUU para extenderse luego, durante la era imperialista, a todo el mundo.

Los regalos navideños, «Santa», la idea misma de reunión familiar en Nochebuena... se convierten en oportunidad comercial más allá de las clases por los traumas y miedos que causa la guerra civil americana

Carrera de «papás noeles» auspiciada por el Corte Inglés en Madrid.

Los regalos el día de Navidad, la centralidad de los niños, Santa Claus… son en realidad la evolución de una celebración contable, el fin del ciclo comercial, que se extiende a los niños y cambia de fecha porque los traumas de una guerra civil arrasadora han convertido por primera vez a los niños en «objetivos de mercado». La Navidad que hoy llaman «tradicional» no es otra cosa que un condensado de la historia de la mercantilización de todo, desde el tiempo hasta los niños. Papá Noel no son los padres. Papá Noel es la burguesía.

La Navidad que hoy llaman «tradicional» no es otra cosa que un condensado de la historia de la mercantilización de todo, desde el tiempo hasta los niños. Papá Noel no son los padres. Papá Noel es la burguesía.