Argentina: miseria para hoy, militarismo para mañana

Sobrevivir a las vacaciones de verano. Ese es todo el proyecto de la clase dirigente: capear las andanadas directas e indirectas de la guerra comercial sin más esperanza que la suerte o el milagro. Solo eso debería dejarnos claro ya que no hay solución que pase por el capital nacional. El capital argentino no es una fuerza juvenil forcejeando con el FMI para liberarse, sino un monstruo senil que se arrastra y serpentea sin otro rumbo que la desesperación ni otro legado que la miseria.

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Forum de París: el siniestro teatro de «la paz»

El armisticio que hoy celebran no fue «la paz», que solo podía haber surgido de la superación del capitalismo, sino una tregua para derrotar a la Revolución y poder seguir haciendo la guerra. Hoy también. Seguimos en los mismos términos: la «paz», el «multilateralismo», el «proyecto europeo» no son más que máscaras cada vez más impúdicas que tratan de vestir la desesperación con la que el capital europeo busca mercados y colocaciones para un capital que lleva ya 100 años siendo un lastre y un peligro para la Humanidad.

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Pedro y el lobo solitario

Los márgenes políticos reflejan con una propensión creciente a la violencia, la deriva enloquecida de la pequeña burguesía y las fracturas de la burguesía española. Un rebrote del terrorismo no sería de extrañar. El aumento de «lobos solitarios», acosadores, locos y toda esa parada de monstruos «solitarios» es un síntoma de un todo que construye a sus partes a su imagen y semejanza. Y es cada vez más peligroso.

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Leviatán o el movimiento abstracto

Bajo el capitalismo, la producción y circulación de la mercancía no hace más que aumentar la riqueza de la burguesía a través de un circuito hidráulico abstracto, un enorme potlatch cuyas partes móviles esconden el comportamiento del conjunto. Un truco de prestidigitación no mucho más sofisticado que el del ilusionista que hace desviar la atención del sujeto para no permitirle ver cómo funciona su truco… Aunque la burguesía parezca creerse sinceramente su propia magia irracional.

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