Llerena

Llerena en nuestros días
Llerena, al Sur de la provincia de Badajoz, es un pueblo muy importante en la historia de la Izquierda Comunista Española. A mediados de los años 30 el «Radio de Llerena de la ICE» llegó a tener 400 miembros y convertirse en la fuerza política determinante en la comarca. Llerena y su entorno -Fuente del Arco, Azuaga, Valverde, Maquilla…- sumaba entonces casi 10.000 habitantes, en su mayoría jornaleros y, hasta 1921, mineros de hierro. La huelga general de 1917, que se convierte en insurreccional en el pueblo, abrirá un periodo de confrontaciones directas de clase que no cesará durante veinte años.

Llerena fue la única región del mundo en los años 30 en la que los internacionalistas alcanzaron y sostuvieron la dirección efectiva del movimiento obrero durante años

G. Munis, tras dar el responso de Trotski en su funeral, charla con su compañera Arlette Monnerie y con Natalia Sedova.
Un niño de apenas cinco años, recién llegado de México, donde sus padres habían emigrado, será testigo y protagonista de todo el proceso. Manuel Fernández-Grandizo, luego conocido como «Munis», quedará marcado por el recuerdo infantil de cientos de jornaleros y mineros tomando la plaza y el ayuntamiento ante la resistencia impotente de las estructuras del estado y los todopoderosos burgueses locales. En 1930, a poco de cumplir 18 años, viajará a Lieja para participar en la fundación de la sección española de la Oposición de Izquierda Internacional. A la vuelta comienza a dar charlas sobre la Revolución rusa en la Casa del Pueblo. Alrededor suya y de Luís Rastrollo (Siem), se irá organizando un pequeño grupo de jóvenes que se convertirán luego en dirigentes de la ICE como Eduardo Mauricio -Emem-, Mauricio Ortiz, Ventura Castelló, José Martín o Félix Galán.

Luís Rastrollo, «Sem»
Cuando se proclama la República en 1931 las primeras elecciones municipales sin «pucherazo» dan los 15 concejales al PSOE. El grupo comunista es aun pequeño, pero su labor de dirección de las huelgas de segadores y jornaleros de la comarca del año 32, que acaban con la formación de una central sindical independiente y una huelga general en la comarca en el mes de octubre, les permiten crecer y constituir, el 20 de agosto, el «Radio de la ICE en Llerena» que se extenderá por los pueblos cercanos. Solo en el pequeño Maguilla, por ejemplo, comenzarán 1933 con más de 50 miembros.

La fuerza alcanzada por la Izquierda Comunista en la comarca se hará sentir en toda Extremadura, pero también en Córdoba y Sevilla. Tras un famoso debate público entre stalinistas y marxistas, en el que Munis representará a la corriente revolucionaria, las agrupaciones del PCE en Andalucía Occidental, entonces las más nutridas, solicitarán a su comité central en Madrid en plena stalinización -por supuesto sin éxito- la fusión con la ICE y el fin de la propaganda contra la fracción fundadora del partido. Sin embargo, cuando se produce la ruptura de 1935 entre la mayoría de la ICE, partidaria de la unión con el BOC que creará el POUM, y la minoría que dará continuidad a la corriente que había sido fundadora del PCE, prácticamente ninguno de sus miembros llerenenses seguirá al joven Munis en el camino que llevará a la fundación del Grupo Bolchevique-leninista.

En el momento de la separación entre los que habrían de fundar el POUM y los que fundarían la IVª Internacional, la ICE tenía en el radio de Llerena más de 400 militantes incluidos los dirigentes jornaleros, segadores, cordeleros y artesanos.

Cadáveres de poumistas asesinados por la Guardia Civil y los falangistas en la plaza de Llerena.
La insurrección obrera del 19 de julio de 1936 que frustra el golpe de estado militar del día anterior, les encuentra convertidos en la segunda sección local más numerosa del POUM, solo superada por Barcelona. Podríamos discutir hasta qué punto la política centrista del nuevo partido debilitó su capacidad de organización y respuesta. Lo que es cierto es que en la estrategia de guerra de clases con la que los militares condujeron la guerra, Llerena fue un objetivo prioritario. Aunque algunos consiguieron llegar a la defensa de Badajoz, la mayoría de los antiguos militantes de la ICE, en ese momento convertidos en poumistas casi todos, fueron asesinados en la brutal represión y las matanzas que siguieron a la caída de Sevilla. Solo entre la plaza y el cementerio de Llerena capital se contaron 200 revolucionarios fusilados. Siem que estaba organizando el POUM en Santiago de Compostela sería apresado y asesinado por los franquistas allí. Félix Galán es fusilado en la plaza y Pablo Grandizo, impresor de casi todo lo publicado por la ICE, en las puertas del cementerio como José Martín. Solo se salva Munis, que en ese momento estaba en México de donde volvería con el primer cargamento de armas para la insurrección obrera.

La estrategia franquista, pensada con la lógica de una guerra de exterminio del proletariado, tomó Llerena como uno de sus primeros objetivos ejemplarizantes. Más de 200 revolucionarios fueron fusilados en los primeros días

Imprenta Grandizo, donde se produjeron buena parte de los materiales de la Izquierda Comunista Española para Extremadura y Andalucía.
Hoy Extremadura tiene 1.000.000 de habitantes de los cuales aproximadamente 300.000 son trabajadores; la mayoría de ellos jornaleros -aproximadamente 65.000- o parados -100.000. Llerena ha reducido su población de los casi 8.000 habitantes que tenía entonces la capital a unos 5.000 que tiene hoy. Su historia económica reciente, como la de tantos pueblos de España, ha estado marcada por la desindustrialización y la aparición de grandes centros de servicios de la mano del estado: aunque hay unas cuantas decenas de pequeñas empresas de transformación agraria y materiales de construcción, a día de hoy la vieja harinera es un hotel rural y el mayor empleador del pueblo es el hospital.

Con los cambios en la producción, la crisis y la división regional del trabajo, el proletariado llerenense ya no es esa masa compacta de jornaleros que hace 70 años aspiraba a ocupar un lugar de vanguardia en la revolución mundial. De sus revolucionarios de entonces apenas queda un recuerdo contra el que no hay día que no batallen «los de la memoria». Pero como dijo Trotski, «el hilo histórico se rompe con harta frecuencia [y] cuando tal ocurre, no hay sino anudarlo de nuevo». También en Llerena.

A mis camaradas Luís Rastrollo, Félix Galán, José Martín, recios e inteligentes luchadores de la revolución socialista asesinados por el verdugo Franco; a mi tío, Pablo Grandizo, asesinado por él mismo; a todos los muertos por la revolución durante las batallas de España, nobres representates de una generación que supo emplear su vida.

Esta dedicatoria no es solo un cálido recuerdo; en ella va la tenacidad combativa de quienes hemos quedado en pie. ¡Vosotros los caídos generosamente; salvaremos vuestro esfuerzo con nuestro esfuerzo o con vosotros iremos a disolvernos en la tierra!

G. Munis. Dedicatoria de «Jalones de derrota, promesa de victoria», 1948

 
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