Leviatán o el movimiento abstracto

Christian Huygens presenta su reloj de péndulo.

Como hemos visto ya en los capítulos anteriores, parecemos vivir en un mundillo cerrado conceptualmente. Por ejemplo, cuando intentamos explicar el funcionamiento de la economía y el dinero en el capítulo sobre los límites del mundo mercantilizado nos encontramos con que nos dedicábamos a dar vueltas sin fin respecto a los conceptos de dinero y valor… Como si los conceptos mismos llevasen trampa. Es como si alguien hubiese construido un sistema conceptual completo y lo hubiese hecho desaparecer de delante de nuestras narices, relegándonos a ver sólo pequeñas partes de algo que es mucho más grande. De hecho parece haber algunas metáforas extrañas, como ahora que el tiempo «fluye» o que el dinero «circula». ¿De dónde salen?

¿Por qué «fluye» el tiempo? ¿Por qué el dinero «circula»? Las metáforas sobre las que se describe el capitalismo no son inocentes... ni nuevas.

Tiempo líquido

Clepsidra de agua en el museo arqueológico de Atenas.

Nuestra explicación anterior sobre el reloj mecánico como la gran obra de ingeniería medieval europea es técnicamente cierta… Si usamos una definición distorsionada del concepto «mecánico». Al lector le habrá sugerido engranajes y muelles, pero esto oculta que la versión original de la mecánica era realmente la hidráulica de fluidos. El reloj al que Huygens superó con su reloj de péndulo era la clepsidra acuática de la Antigüedad y el Medievo.

El tiempo «fluye» porque durante muchos siglos se midió no sólo con el reloj solar, sino también con el flujo de agua de las clepsidras y los vientos de las torres de los vientos. La mejor clepsidra fue inventada al final de la antigüedad en la Alejandría helenística por el genial ingeniero Ctesibio; inventor de bombas hidráulicas, relojes, instrumentos musicales (la «hydraulis») y mucho más. ¿Cuál fue su modelo? No es sólo la ingeniería lo que avanzó de manera impresionante en la Alejandría de los Ptolomeos, sus otros hallazgos impresionantes fueron en anatomía y medicina. Será el renovado conocimiento de los sistemas circulatorio y nervioso lo que ayudarán a Ctesibio y a Herón de Alejandría en sus invenciones. Pero la nueva medicina caerá en desgracia y será sustituida por los esquemas circulatorios irracionales de Galeno… Hasta la Ilustración en Europa.

El tiempo fluye porque en la Antigüedad y el Medievo se medía con clepsidras. La medicina alejandrina y su conocimiento del sistema circulatorio inspiraron las grandes invenciones hidraúlicas.
El emperador Yu vence al dragón de las aguas frenando las inundaciones.

Pero antes de la Ilustración y según los intelectuales medievales ¿qué es lo que animaba a las aguas que fluían y hacían correr el mecanismo, así como el ciclo del agua sobre los campos? Un espíritu, el dragón acuático. El dragón acuático adornaba el más famoso de los relojes hidráulicos árabes, así como animaba los ríos de India en su fluir estacional. ¿Les suena de algo? como la China confuciana:

[el emperador-dragón] Yu trabajó diligentemente durante trece años para detener el diluvio que había asolado la tierra. Para analizar las aguas hizo construir grandes canales de drenaje. Yu era el amo de una sociedad hidráulica o el gran constructor de obras hidráulicas. […]

Como el legendario Yu, el dragón de las aguas es el producto de un sistema hidráulico. La posición monárquica del dragón mitológico chino debe ser atribuida a la pronta integración del control acuático y el liderazgo nacional, comenzado en la dinastía Xia con Yu como su padre fundador. El comportamiento del dragón es el de un dios de las aguas.[…] El dragón está relacionado con los primeros dioses y como ellos es difuso, cambiable y contradictorio en sus atributos; pero siempre mantiene una característica definible – está asociado y controla a las aguas. Para los chinos antiguos, el agua tine una naturaleza que se manifiesta como unos poderes maravillosos. Posee el poder de cambiar de forma; de ahí la facilidad con la que puede contener a tales espíritus cambiables como el dragón.[…]

De todos los dragones occidentales, ninguno es más conocido que el Leviatán. Se esconde en las profundidades de aguas oscuras; no obedece otras leyes más que las suyas, desafiando a dios y al hombre; y si es molestado, agita a las aguas en un frenesí destructivo.[…] En una versión de la leyenda de San Jorge, el mártir se opone a un dragón-serpiente que está bloqueando a un pozo local y causando sequía en la Tierra.

Qiguang Zhao

El dragón acuático y el diluvio, desde Sumer y la China confuciana a San Jorge y el Leviatán, es el mito fundacional de los imperios basados en obras hidraúlicas
La propaganda maoista del «Gran Salto Adelante» recurrió a los viejos mitos hidraúlicos de la abundancia prometida por la burocracia imperial.

El lector habrá adivinado sin mucha dificultad que los relojes que usaba el imperio chino eran hidráulicos, y que sus conocimientos anatómicos eran análogos a la circulación de los espíritus acuáticos por «meridianos» en el cuerpo. La China hidráulica experimentó un auge manufacturero y económico, pero la racionalización nunca progresó… El reino idílico perdido de Yu se encontraba en el pasado y la racionalización a seguir para alcanzarlo era la burocrática y no la económica.

Pero no se confundan, los campesinos chinos no se creían realmente los delirios de sus propios dirigentes. Cuando la ingeniería hidráulica y el supuesto «poder» sobre la meteorología de la clase dirigente fallaba, los campesinos paseaban dragones de mofa para que estos vieran los campos resecos. Los propios dragones hidráulicos de los cuentos campesinos no eran los seres bondadosos y divinos que vendía la teología confuciana, sino que eran -curiosamente- burócratas retorcidos y avariciosos al servicio de los dragones regentes.

Los campesinos chinos paseaban dragones de mofa para burlarse de la burocracia imperial y su supuesto control y «poder» sobre la meteorología

Delirio hidráulico

Órgano portativo. Miniatura de la cantiga 200 de Alfonso X

Y si unimos todo ésto en nuestros europeos modernos, habiendo recuperado el legado clásico a medias a través de árabes y persas, y sumando dosis exageradas de superstición, el resultado es impresionante. Por ejemplo, Descartes consigue leer el Fedón de Platón confundiendo la metáfora platónica sobre la inmortalidad del alma como una descripción literal del ciclo del agua terrestre, mezclando ambos con resultados ya problemáticos de por sí. En tiempos de Platón ya se conocía el verdadero ciclo del agua, pero el retroceso medieval llegó hasta la idea irracional -y bíblica- de que el agua de los ríos brotaba de los manantiales profundos en lugar de venir de la lluvia. Que el lector no se sorprenda si descubre que el ciclo del agua no volvió a ser aceptado hasta tiempos muy recientes: en el siglo XVIII aún había muchas dudas al respecto. Peor aún, cuando se recupere la «hydraulis» de Ctesibio bajo la forma del órgano medieval, nadie tendrá la más mínima idea de cómo funciona realmente el instrumento; los Jesuitas en el siglo XVII llegarán incluso a hacer experimentos creyendo que los órganos funcionan realmente no con aire, sino circulando agua de algún modo:

Que la verdadera naturaleza de la hydraulis fue rápidamente olvidada o malinterpretada puede verse en los escritos de M.S. Berne del siglo XI (una fuente de confianza en otros temas) dónde se insiste en que los tubos de los órganos se pueden hacer hidráulicos metiéndolos en agua, que es luego aspirada por los tubos haciéndolos sonar -un delirio infectando aún la imaginación de los Jesuitas del siglo XVII.

Peter F. Williams, A New History of the Organ from the Greeks to the Present Day

Leviatán. Miniatura en un Apocalipsis medieval.

El capitalismo nacerá en medio de este irracionalismo hidráulico atroz, con agua musical moviendo órganos medievales y aguas fluviales brotando de las profundidades. Hoy sabemos que todo esto es ridículo, pero el lector no debe olvidar que las cosas solo parecen risibles a posteriori. En todas las eras hay creencias absurdas y ridículas dirigiendo el modo en que la sociedad está organizada… Incluida la nuestra.

Los humanos interpretamos el mundo creando «modelos» mentales a partir de lo que entendemos sobre ese mismo mundo. Este proceso puede ser más o menos racional y científico, pero hasta cierto punto siempre está basado en analogías entre el mundo natural y nuestros conceptos. Pueden llamarlo pensamiento analógico si les hace sentir mejor, pero realmente es pensamiento mágico. ¿Qué ocurrió cuándo la magia hidráulica y la religión cristiana se entremezclaron en la imaginación de los pensadores que iniciaron el mundo burgués?

El capitalismo nacerá en medio de un irracionalismo hidráulico atroz que proveerá de analogías a las primeras interpretaciones y utopías capitalistas.

El cuerpo hidráulico de la nación

Los creyentes, al comulgar se hacen uno con el dios-hombre formando el cuerpo místico de Cristo.

Las metáforas y visiones del cuerpo político y social como un enorme cuerpo contenedor de la sociedad son bastante antiguas. Tanto en China como en Europa Occidental. En los siglos XI-XII empieza a generalizarse la idea de que la Cristiandad católica forma en su comunión el cuerpo místico de Cristo, una idea basada en las cartas de San Pablo. El papa Inocencio IV llegará incluso a enviarle cartas al Khan de los Mongoles acusándole de vulnerar la ley natural que «une a todos los elementos de la máquina natural» lo quieran o no. Este concepto será rescatado en la España XVII para defender al estado absolutista:

Una colectividad de hombres debe considerarse también en este otro sentido: por un acto especial de su voluntad o común consentimiento se integran los hombres en un cuerpo político con un vínculo social para ayudarse mutuamente en orden a un fin político; de este modo, forman un solo cuerpo místico que puede llamarse uno en sentido moral, y en consecuencia, precisa también un solo jefe. Pues bien, en esa comunidad en cuanto tal, radica por su naturaleza el poder de soberanía; de tal manera que no depende ya del arbitrio humano integrarse socialmente de esta forma y no aceptar este poder.

Francisco Suárez, De legibus ac Deo legislatore, 1612

William Harvey (1578-1657) por John Riley (1646-91).

Y no sólo en España, varios clérigos anglicanos defensores del absolutismo inglés, como Sibthorp en 1626, intentarán hacer pasar visiones del estado absolutista como cuerpo místico con Carlos I a la cabeza en nombre de la «obediencia apostólica»… fracasando estrepitosamente y contribuyendo así, involuntariamente, al crecimiento del movimiento puritano.

Pero antes, en medio de revoluciones y lucha de religiones en Inglaterra, el médico William Harvey ha vuelto de sus estudios anatómicos en Padua y enseña que ha tumbado el modelo galénico de la circulación sanguínea y encontrado el verdadero mecanismo circulatorio del cuerpo humano. Dos grandes figuras están embelesadas por el descubrimiento: Thomas Hobbes y el cirujano (y padre de la economía política) WIlliam Petty.

Basándose en las discusiones contemporáneas sobre el cuerpo místico social y en su nuevo modelo hidráulico, Hobbes plantea renovar el estado en la forma de un gran cuerpo alimentado y regulado por la circulación sanguínea de dinero y mercancía:

La NUTRICIÓN de una riqueza común consiste en la abundancia y distribución de materiales que conducen a la vida: en brebaje o preparación; y (cuando se preparan) en su transporte, por conductos convenientes, para su uso público.

En cuanto a la Plenitud Material, es cosa limitada por Naturaleza a aquellas mercancías, que desde (los dos pechos de nuestra Madre común) la Tierra y el Mar, Dios usualmente provee libremente, o vende a cambio de trabajo a la humanidad.

En cuanto a la Materia de este Alimento, que consiste en Animales, Vegetales y Minerales, Dios los ha puesto gratuitamente delante de nosotros, en o cerca de la faz de la Tierra; así que no se necesita más que el trabajo y la industria para recibirlos. En esa medida, la abundancia depende (junto al favor de Dios) exclusivamente del trabajo y la industria de los hombres.

Esta materia, comúnmente llamada mercancía, es en parte nativa y en parte foránea: Nativo es lo que se ha de tener dentro del Territorio de la Mancomunidad; foráneo, lo que se importa de fuera. Y debido a que no hay ningún Territorio bajo el Dominio de una Mancomunidad (a menos que sea de muy vasta extensión) que produzca todas las cosas necesarias para el mantenimiento y el movimiento de todo el Cuerpo; y pocos que no produzcan algo más de lo necesario; las mercancías superfluas que se han de tener en su interior, ya no serán superfluas, sino que suplirán las necesidades del país mediante la importación de lo que se pueda tener en el extranjero, ya sea a través del Intercambio, ya sea a través de la Bolsa, ya sea a través de la justa Guerra, o a través del Trabajo: para un hombre el trabajo también es una mercancía intercambiable por beneficio, o por cualquier otra cosa […]

Dinero, el enigma de la mancomunidad

Por brebaje, entiendo la reducción de todas las mercancías que no se consumen actualmente, sino que se reservan para la alimentación en el futuro, a algo de igual valor, y además tan portátil, que no impida el movimiento de los hombres de un lugar a otro; para que un hombre pueda disponer en cualquier lugar y en cualquier momento de la alimentación que el lugar donde esté le ofrezca. Y esto no es más que Oro, Plata y Dinero. El Oro y la Plata, al ser, como sucede en casi todos los Países del mundo, altamente valorados, se convierten en una medida cómoda para el valor de todas las cosas entre las Naciones; y el Dinero (que el Soberano de una Mancomunidad de Naciones siempre ha evitado) es una medida suficiente del valor de todas las demás cosas entre los Sujetos de esa Mancomunidad de Naciones. Por medio del cual todas las mercancías, Móviles e Inmóviles, son hechas para acompañar al hombre, a todos los lugares de su recurso, dentro y fuera del lugar de su residencia ordinaria; y el mismo pasa de Hombre a Hombre, dentro de la Comunidad de Propietarios; y anda por ahí, Nutriendo (como pasa) cada parte de ella; En cuanto este brebaje, es por así decirlo, la Sangría de la Comunidad de Propietarios: Porque la sangre natural está igualmente hecha de los frutos de la Tierra; y circulando, nutre, por cierto, a todos los Miembros del Cuerpo del Hombre.

Y porque la Plata y el Oro, obtienen su valor de la materia misma; gozan del privilegio de que su valor no pueda ser alterado por el poder de uno solo, ni de unas pocas Ganancias Comunes; siendo una medida común de las mercancías de todos los lugares. Pero la base monetaria, puede ser fácilmente aumentada o reducida. En segundo lugar, tienen el privilegio de hacer Ganancias Comunes, mover y extender sus brazos, cuando sea necesario, hacia Países foráneos; y abastecer, no sólo a Sujetos privados que viajan, sino también a Ejércitos enteros con provisiones. Pero la moneda, que no es considerable para ésto, sino para el presupuesto público del lugar, pues al no poder soportar el cambio de año, tiene su efecto sólo en el hogar; donde también está sujeto al cambio de Leyes, y por lo tanto a que el valor disminuya, con prejuicio muchas veces de aquellos que lo tienen.

Los Conductos Y La Manera De llevar el Dinero A su Uso Publico

Los Conductos, y los Caminos por los cuales es transportado al uso público, son de dos tipos; Uno, que lo transporta a las Cajas Públicas; El otro, que lo Emite de nuevo para pagos públicos. De la primera clase, son los Recaudadores, Recaudadores y Tesoreros; de la segunda, los Tesoreros de nuevo, y los Oficiales designados para el pago de varios Ministros públicos o privados. Y en esto también, el Hombre Artificial mantiene su semejanza con el Natural; cuyas Venas reciben la Nube de las distintas Partes del Cuerpo, la llevan al Corazón; donde siendo hecho Vital, el Corazón por las Arterias la envía de nuevo, para animar, y permitir el movimiento de todos los Miembros del mismo.

Thomas Hobbes, Leviathan 1668

Hobbes une la idea de la Cristiandad como cuerpo místico de Cristo, con el nuevo modelo hidráulico de la circulación de la sangre en una teoría de la sociedad como un cuerpo gobernado por el estado.
William Petty retratado por Isaac Fuller (1649-50)

Aún no pasa de propuesta, pero el secretario de Hobbes -y cirujano- Petty lo pondrá en práctica al pasar a administrar las arcas del nuevo estado Irlandés. Para Petty, puro científico baconiano, Irlanda no es más que un animal de laboratorio sobre el que aplicar las ideas de su maestro:

SIR Francis Bacon, en su Avance del Aprendizaje, ha hecho un Paralelo juicioso en muchos detalles, entre el Cuerpo Natural, y el Cuerpo Político, y entre las Artes de preservar tanto en Salud como en Fuerza: Y es tan razonable, que como la Anatomía es el mejor fundamento de uno, así también es del otro y que practicar sobre el cuerpo político, sin conocer la Simetría, Tejido, y Proporción de él, es tan azaroso como la práctica de las Mujeres Viejas y los Empiristas.

Ahora, ya que la Anatomía no sólo es necesaria en los médicos, sino loable en toda persona filosófica; yo, que no profeso ninguna política, he intentado, por curiosidad, el primer Ensayo de Anatomía Política.

Además, del mismo modo que los Estudiantes de Medicina practican sus investigaciones sobre los Animales baratos y comunes, y aquellos cuyas acciones conocen mejor, y donde hay la menor confusión y perplejidad de Partes; he elegido Irlanda como tal Animal Político, que tiene escasamente Veinte años de edad; donde la Intriga del Estado no es muy complicada, y con la que he estado familiarizado desde que era un Embrión; y en la que, si hago mal, la culpa puede ser fácilmente reparada por otro.

William Petty, The Political Anatomy of Ireland, 1690

Noten que aún no existe el término «economía política», hoy reciclado en «teoría económica». Se llama todavía, algo impúdicamente, de «anatomía política», y aquí entra el truco. Porque por mucho que Petty hable de anatomía en el prefacio, no hay más que largas listas de números y cálculos en el resto del libro. ¿Dónde quedaron los órganos? Para hacerse una idea de dónde salen algunos de los cálculos de Petty sobre, por ejemplo, la tasa de crecimiento de la población, basta con leer sus ensayos de exégesis bíblica sobre las «leyes de crecimiento de la población». Para saber qué es lo que está abstrayendo Petty en sus cálculos sobe el dinero, basta con leer el acompañamiento a la «anatomía política»:

Porque el dinero no es más que la grasa del cuerpo político, que demasiado a menudo impide su agilidad, pero poco lo enferma. Es verdad, que del mismo modo que la grasa lubrica el movimiento de los músculos, sirve de alimento cuando faltan de alimentos, llena las caries desiguales, y embellece el cuerpo; así el dinero en el Estado acelera su acción, se alimenta del extranjero en el tiempo de Dearth at Home; incluso cuenta por su divisibilidad, y embellece el todo, sobre todo a las personas particulares que lo tienen en abundancia.

William Petty, Verbum Sapienti 1691

Anatomía Política de Irlanda, de William Petty

A Petty le interesa más la circulación hidráulica de la mercancía que la multiplicación del dinero para fundar la utopía baconiana, dinero que pretende mantener a un nivel más o menos controlado. Después de estos modelos, lo que aparecerá será la «aritmética política» así como el tratado sobre los impuestos del que ya hablamos. El Leviatán sigue ahí pero ya no aparece… Aunque los contables usaran cálculos basados en él para la gestión. En la descripción de Petty, el valor no existe en conjunto, sino que se obtiene a partir de cada productor agrícola separado desapareciendo el conjunto en una multitud de partes.

Pero esto solo vale para un mundo agrícola, de hecho apenas hay mercado de capitales y para Petty el corazón era -bastante explícitamente- el banco central que el proponía crear para ajustar el ritmo de las «revoluciones» del dinero a lo largo del circuito. Tendrá que venir Adam Smith en el siglo XVIII a arreglar el asunto, basándose abiertamente en el trabajo de Hobbes, en el cual dice basar su concepto de riqueza…

Petty, crea la teoría económica como «anatomía política», pero le interesa más la circulación hidráulica de la mercancía que la multiplicación del dinero. Irlanda será su cobaya

Hacia una nueva forma social para y por el proletariado

Bajo el capitalismo, la producción y circulación de la mercancía no hace más que aumentar la riqueza de la burguesía a través de un circuito hidráulico abstracto, un enorme potlatch cuyas partes móviles esconden el comportamiento del conjunto. Un truco de prestidigitación no mucho más sofisticado que el del ilusionista que hace desviar la atención del sujeto para no permitirle ver cómo funciona su truco… Aunque la burguesía parezca creerse sinceramente su propia magia irracional.

Pero las cuestiones de forma social siguen en pie, ¿cómo hacer para no volver a caer otra vez en un mundo cerrado o en un nuevo autómata -hidráulico o no- social? Los intentos utópicos de montar mundillos cerrados a golpe de magia no son la solución, la única manera sincera de avanzar evitar que vuelva a aparecer una sociedad de clases es un proceso consciente de transformación de la sociedad a través de la lucha de la clase obrera para sí y como verdadero universal, sin dirigismos mecánicos.

La producción y circulación de la mercancía no hace más que aumentar la riqueza de la burguesía a través de un circuito hidráulico abstracto cuyas partes móviles esconden el conjunto como un ilusionista
 
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