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Las cuatro verdades que los gobiernos y los medios difuminan

10 de mayo, 2020 · Actualidad> Actualidad global

Cola de trabajadores esperando recibir ayuda alimentaria en Ginebra, Suiza.

Cuatro claves de lo que estamos vivivendo y de lo que viene que los medios tratan de refilón para dulcificar una realidad inaceptable.

La «desescalada» no es prudente y demuestra que la prioridad es salvar inversiones, no vidas

Las muertes diarias por Covid en Italia, España –segundo país en contagios– y Francia siguen en el rango de los cientos diarios (179 ayer en España). No es una masacre, es una masacre diaria.

En un contexto en el que incluso los países que «doblaron la curva» como Corea y China están teniendo repuntes peligrosos, lo que empuja a los gobiernos son las prisas por minimizar los costes para las empresas, como confiesa Madrid, no reducir al máximo contagios y muertes.

Las políticas «anti-covid» se enfocan en que nuestras condiciones de trabajo y nuestras pensiones sean víctimas también

En todo el mundo, el ataque directo a la jornada de trabajo, que ya estaba en marcha durante los últimos años, se ha acelerado durante la pandemia. El salto de discurso sobre las pensiones es notable en toda la prensa del Sur de Europa. Ya ni siquiera edulcora el lenguaje un eterno candidato a ministro socialista de Economía como Jose Carlos Díez y apunta a hacer con las pensiones lo que el gobierno Sánchez venía haciendo con los salarios: reducirlas al salario mínimo, pero ahora por decreto:

España necesita un Bravo Murillo o un Raimundo Fernández Villaverde que haga un reforma fiscal que aumente los ingresos un 2% del PIB en los próximos años. Y que recorte el gasto público estructural mínimo otro 2% del PIB. El problema principal está en las pensiones, que este año tendrán un agujero superior a los 30.000 millones. Las pensiones se crearon para proteger de la pobreza y el 70% de los pensionistas cobra menos de 1.000 euros y están en ese umbral, el resto son insostenibles. La Administración necesita un plan de transformación digital completo y aumentar la productividad de los funcionarios. El confinamiento ha demostrado que teletrabajar con muchos menos empleados públicos es posible.

Europa no es la alternativa al ataque a las condiciones de vida y trabajo, sino un acelerador y una cobertura

Las medidas anti-crisis en la UE son brutalmente asimétricas. Alemania está aprovechando la crisis y los beneficios que para su capital reporta el euro para sacar ventaja a sus rivales dentro de la UE y condicionar el equilibrio de poder que viene. «Ayudas» como el MEDE, al que España pedirá créditos por el equivalente al 2% de su PIB, solo van a hacer más y más perentorio a cada estado atacar las condiciones de trabajo y las pensiones.

El «ingreso mínimo europeo» que promocionan Iglesias (Podemos) y las ministras de Trabajo de Portugal (PS) e Italia (M5S) no es una garantía, sino un camino y una cobertura. Aunque se convirtiera en una «renta mínima universal» como la probada en Finlandia. Lo que reporta la seguridad social finesa es que, simplemente, no tiene efectos relevantes en el mercado de trabajo. Eso sí, abre el camino hacia el puro y simple fin de las pensiones en el sentido que Díaz apuntaba en la cita de arriba: se convierten en un derecho universal asistencial. Todos los jubilados a la frontera de la pobreza… o más allá.

El mundo de «la desescalada» no es un lapso de laboriosos «sacrificios» y rápida «recuperación» sino de precarización social, inestabilidad y tensiones de guerra

Las fronteras marítimas reivindicadas por los distintos países ribereños en el Mar Meridional de China.

Y ya ha comenzado. Vienen desastres cambiarios, empezando por Brasil y Argentina. Vienen tensiones imperialistas a niveles insoportables, como las que estamos viendo en el Mar de China, donde China prohibió la pesca acelerando el peligro de enfrentamientos armados con EEUU y la acumulación armamentística, tanto propia como de su rival americano con el apoyo de los países vecinos como Japón

Es cierto que EEUU está reduciendo su presencia militar directa en el Golfo y en Oriente Medio, pero solo en la medida en que le permite concentrar fuerzas en su presión creciente contra China. China, unida cada vez más estrechamente a Rusia, apuesta en cambio porque la nueva carrera de armamentos nucleares juegue esta vez en contra de EEUU

¿Qué hacer?

Manifestación contra la reforma de las pensiones en el marco de la huelga general de diciembre pasado en Francia.

Todos los días estallan nuevas huelgas y luchas. Son la única contratendencia a todo este horror que se cierne sobre todos los trabajadores del mundo. Pero todavía son huelgas de empresa o sectoriales. Tenemos que tener presente las experiencias recientes. Cambia más las cosas y condiciona más a los gobiernos una huelga que se extiende a todas empresas de una comarca o región organizándose en asambleas que una huelga nacional o continental organizada por un sindicato sectorial. En bastantes lugares, comenzando por Italia, estamos llegando ya a esa dicotomía. En otros países como Francia, España, Portugal o Grecia, lo previsible es que después de acabar la ampliación de los ERTEs, en pleno verano, vengan reformas legales extremadamente violentas contra las pensiones y las condiciones de empleo. Será decisivo entonces ser capaces de dar una respuesta política, una movilización como clase. Hay que prepararse.