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La UE en guerra contra los más débiles

3 de marzo, 2020 · Actualidad> Europa> Unión Europea

Ejército griego refuerza alambres de espino en la ribera del Evros.

Esta mañana Grecia derogó oficialmente la Convención de Ginebra. Los presidentes del Consejo Europeo Charles Michel, de la Comisión Europea Ursula von der Leyen y del Parlamento Europeo David Sasoli están ya en Evros apoyando el dispositivo militar «de defensa». Se trata de «sellar las fronteras a toda costa».

Refugiados «cazados» en la frontera griega.

Y sin embargo, la primera batalla no ha sido contra los refugiados mismos, sino contra la solidaridad de intereses con los refugiados. De entrada en las televisiones y periódicos de toda Europa se han convertido en «migrantes», aunque el 90% llegue huyendo de la violencia política y la guerra. No es que fuera menos brutal, inhumano y absurdo el sellado de fronteras si fueran migrantes, pero se trata de ocultar por qué están en la frontera para evitar que los veamos como seres humanos.

Pero la primera ofensiva vino el domingo. En Lesbos un grupo de militantes locales de un partido de extrema derecha, con la policía presente pero pasiva a pesar de que grupos de vecinos les increparon, impidió desembarcar a refugiados, tiró a un fotoperiodista alemán al agua y quemó una base abandonada de recepción de emigrantes que el ayuntamiento pensaba reabrir para atender a la nueva oleada. Los mismos medios que habían invisibilizado el levantamiento, la huelga y la movilización masiva de las islas por el fin de los campos de internamiento y el envío de los refugiados al continente, de repente convertían al grupito exaltado en «los isleños» sin parar a pensar siquiera en lo sorprendente que resultaba la inacción de una policía que llevaba actuando toda la semana como una fuerza de ocupación brutal.

Grupo de los ultraderechistas de Lesbos no deja desembarcar a migrantes el domingo.

Lo que vimos en Lesbos el domingo no fue a «los isleños». Lo que vimos fue la versión fractal, a escala, de las condiciones de aparición del fascismo. Igual que en la Italia de 1920 y en la Alemania de la segunda mitad de los veinte, una parte de la pequeña burguesía que se había unido al movimiento, al estancarse éste -ya se encargó Syriza y la izquierda griega de ello- rompe con el movimiento para destruir los conatos de auto-organización -las asambleas de huelga- y apuesta por reencuadrar desde fuera utilizando métodos terroristas con la complacencia de las fuerzas del orden y la cobertura de un discurso gubernamental feliz de superar la peligrosa -para ellos- situación anterior.

Es precisamente la «neutralización» de los movimientos de Lesbos y Chios, entregándolos desde el relato a la extrema derecha, lo que permite al día siguiente pasar de los alardes militaristas a la acción asesina con la bendición al alimón de todos los demás estados de la UE. No exageramos. Estas son imágenes hechas públicas ayer por una agencia de noticas turca: un guardacostas griego intenta reiteradamente hundir un bote inflable con refugiados haciéndole volcar primero y pinchándolo después.

La hipocresía y el control mediático hacen el resto. Macrón, con su habitual descaro goebbelsiano publica un tuit diciendo que «para evitar una crisis humanitaria y migratoria» Francia «está lista para contribuir a los esfuerzos europeos para brindarles asistencia rápida y proteger las fronteras», por supuesto en «total solidaridad con Grecia y Bulgaria». Es decir, en total solidaridad con la suspensión de los derechos humanos básicos -que no te mate una patrullera por ejemplo-, Francia apoya el cierre a cal y canto de la frontera, convertida subitamente en «seguridad», como si los refugiados no fueran tales sino un ejército zombi. Y por supuesto, en «total solidaridad» con la conversión oficial en campo de tiro de la frontera del Evros y las aguas fronterizas del Egeo. Así, los disparos «a bulto», si causan muertos, como las autoridades turcas aseguran que ya ocurrió, se tapará como accidentes de migrantes maléficos que se metieron en un campo de ejercicios militares… donde en realidad, ellos eran los objetivos.

El portavoz del gobierno griego, Stelios Petsas, proclama a quien quiera escucharle que se trata de una «guerra asimétrica» con Turquía. El premier austriaco, el racista Kurz corre el primero a corear. El resto de la UE va detrás. Esta vez el enfoque informativo no permitirá que la muerte de niños agüe la fiesta militarista y la «épica» de la «defensa de las fronteras comunes». Europa está en guerra… contra los refugiados, los migrantes… contra todos nosotros.