La otra prensa y el «procés» catalán

Esta semana tradujimos un texto de la CWO («Communist Worker Organization»), miembro de la «Tendencia Comunista Internacionalista» titulado «Cataluña: nacionalismos rivales contra la clase obrera». El texto ya ha sido publicado en su web, así que lo retiramos de este blog pues pensamos que es más interesante que lo leáis en la página de la CTI donde encontraréis muchas más cosas de interés.

Estamos muy de acuerdo con las conclusiones del texto:

Allá donde las distintas facciones nacionales han difundido delirios nacionalistas, sostemenos que la clase obrera local debe enfrentar a los dos bandos del debate sobre tales proyectos. Los ejemplos son innumerables (incluyendo algunos recientes como Ucrania, Escocia o Kurdistán). Incluso, mientras escribimos, el referendum en el Kurdistán iraquí está siendo usado para preparar el siguiente capítulo de muerto y sufrimiento alrededor de la lucha por los recursos del caldero turco/sirio/iraquí. Como internacionalistas, defendemos que la única alternativa a la devastación social y ambiental ofrecida por el capitalismo es que los trabajadores se unan por encima de las fronteras con una meta común: un mundo sin clases ni estados donde «el libre desarrollo de cada uno sea la condición para el libre desarrollo de todos». Para esto necesidamos una organización internacional, un partido, que pueda intervenir de modo efectivo en sucesos como la huelga en Cataluña -para empujar la lucha más allá del control de los sindicatos y los partidos institucionales, y declarar la independencia respecto a todos los estratos de la clase dominante sea cual sea su nacionalidad.

Nuestra única diferencia con este y otros textos, como el que nos envió GIIC, es que se hacen eco de la propaganda independentista, repetida ad nauseam por la prensa británica y francesa, según la cual los trabajadores fueron encuadrados masivamente bajo el independentismo primero y bajo el unionismo después. Este mensaje derrotista ha calado más entre los grupos militantes europeos que entre los trabajadores españoles.


Porque la verdad es que afortunadamente no hubo encuadramiento masivo ni masas trabajadoras cantando himnos patrióticos. Aunque no cabe duda de que la insufrible presión mediática nacionalista ha erosionado a la clase en toda España, especialmente entre los sectores más atomizados y los más ligados al estado, si el show se ha desinflado tras el día 3, volviendo a representación original como «cosa de políticos y parlamentos», es sobre todo porque la resistencia al encuadramiento ha sido suficiente para desaconsejar a la burguesía una radicalización en el bombardeo nacionalista que encontraba resistencias. Aunque la resistencia obrera no ha sido suficiente para levantar una presencia autónoma de clase, como nos hubiera gustado, los sindicalistas -vendedores de la bazofia nacionalista en los centros de trabajo- fueron rechazados en las asambleas organizadas por ellos mismos en el cinturón industrial de Barcelona. Y basta un paseo por los barrios trabajadores de Madrid para darse cuenta de que la famosa campaña de las banderas en los balcones, no ha obtenido ni una quinta parte del apoyo que ha recibido en los espacios de la pequeña burguesía y el funcionariado medio y alto. Los rumores sobre la muerte de la clase trabajadora en España han sido pues, francamente exagerados.

Más ponderado en este sentido fue el estupendo artículo de la Corriente Comunista Internacional (CCI) titulado «Enfrentamientos en Cataluña: El pasado reaccionario está en la democracia y la nación, el futuro está en el proletariado». Los compañeros de CCI intervinieron además con este artículo en forma de volante durante esos días en Barcelona. Sería imposible no suscribir sus conclusiones:

Lo que vemos ante nuestros ojos es lo que, en 1915, ante la barbarie de la primera guerra mundial, describió la revolucionaria Rosa Luxemburgo de forma penetrante y profética:

Avergonzada, deshonrada, nadando en sangre y chorreando mugre: así vemos a la sociedad capitalista. No como la vemos siempre, desempeñando papeles de paz y rectitud, orden, filosofía, ética, sino como bestia vociferante, orgía de anarquía, vaho pestilente, devastadora de la cultura y la humanidad así se nos aparece en toda su horrorosa crudeza.
(Rosa Luxemburgo, La crisis de la socialdemocracia, cap. I)

El peligro para el proletariado y para el futuro de la humanidad, es que quede atrapado en esa atmósfera irrespirable que se está generando en torno al embrollo catalán: sus sentimientos, aspiraciones y pensamientos, ya no gravitarían alrededor de qué futuro para la humanidad, qué respuesta a la precariedad y a los sueldos de miseria, qué salida frente a la degradación general de las condiciones de vida; al contrario, estaría polarizado en elegir entre España y Cataluña, en la constitución, el derecho a decidir, la nación…, es decir, los factores que han contribuido a la situación actual y amenazan con llevarla al paroxismo.

Somos conscientes de la situación de debilidad por la que hoy atraviesa el proletariado, sin embargo, eso no puede impedirnos reconocer que solamente de su lucha autónoma como clase puede emerger una solución. La contribución a esa orientación requiere oponerse hoy a la movilización democrática, a la elección entre España y Cataluña, al terreno nacional. La lucha del proletariado y el futuro de la humanidad solo pueden dirimirse fuera y contra de esos terrenos podridos llamados Democracia y Nación.