La Izquierda Comunista Mexicana sobre la revolución y la guerra en España

Continuamos recuperando el trabajo y los posicionamientos de la Izquierda Comunista Mexicana con tres textos de 1937 y 1938 sobre la revolución y la guerra en España. Incorporar a la experiencia de la Izquierda Comunista Española la perspectiva de los internacionalistas mexicanos y el debate que en esos momentos alentaba la Izquierda Comunista Italiana es fundamental para recuperación de la verdadera memoria de clase sobre el momento más importante de la vida de la clase en los años treinta.

La perspectiva de los internacionalistas mexicanos sobre la revolución y la guerra que se desarrollaban en España entre el 19 de julio de 1936 y mayo del 37 es fundamental para recuperar una verdadera memoria de clase.

Masacre de obreros en Barcelona

¡Una lección para los trabajadores de México!

¡En México no debe repetirse el descalabro sufrido por los trabajadores de España!

Cada día nos dicen que vivimos en una república democrática. Que tenemos un gobierno obrerista. Que este gobierno es la mejor defensa contra el fascismo.

Los trabajadores de España pensaban que vivían en una república democrática. Que tenían un gobierno obrerista. Que este gobierno era la mejor defensa contra el fascismo.

Mientras que los trabajadores no estaban en guardia, teniendo más confianza en el gobierno capitalista que en sus propias fuerzas, los fascistas, en plena vista del gobierno, prepararon su golpe del mes de julio del año pasado, -precisamente como el gobierno de Cárdenas permite a los Cedillo, Morones, calles, etc., preparar su golpe, mientras él adormece a los trabajadores con su demagogia «obrerista».

¿Cómo fue posible que los trabajadores de España en julio del año pasado no entendieron que el gobierno «antifascista» les había traicionado, permitiendo la preparación del golpe de los fascistas? ¿Y cómo es que los trabajadores de México no han sacado ningún provecho de esta experiencia dolorosa?

Porque el gobierno de España hábilmente continuó su demagogia y se puso al frente de los trabajadores, engañándoles otra vez con la consigna: ¡el único enemigo es el fascismo!

Tomando la dirección de la guerra que los trabajadores habían comenzado, la burguesía la convirtió de guerra clasista en guerra capitalista, en la que los trabajadores han dado su sangre en defensa de la república de sus explotadores.

Sus líderes, vendidos a la burguesía, dieron la consigna: ¡Nada de demandas de clase hasta que no hayamos vencido a los fascistas!

Y durante nueve meses de guerra los trabajadores no han organizado una sola huelga, han permitido al gobierno disolver sus comités de base que habían surgido en los días de julio, y supeditar las milicias obreras a los generales de la burguesía. Han sacrificado su propia lucha para no perjudicar la lucha contra los fascistas.

¿Por qué Cárdenas da su apoyo a Azaña?

¡Para afirmar la confianza de los trabajadores en su proletarismo! El gobierno de Cárdenas tiene el interés que los trabajadores de México no entiendan que el gobierno «antifascista» de España había permitido a los fascistas preparar el golpe. Porque si entienden lo que pasó en España, entenderán también lo que está pasando en México.

Por esta razón Cárdenas dio su apoyo al gobierno legalmente constituido de Azaña y le mandó armas. Demagógicamente dijo que estas eran destinadas para la defensa de los trabajadores contra los fascistas.

Las últimas noticias llegadas de España han destruido para siempre esta mentira: ¡el gobierno legalmente constituido de Azaña utilizó las armas para matar a los heroicos trabajadores de Barcelona cuando ellos se defendieron contra el gobierno que quiso desarmarles el día 4 de mayo de este año!
Hoy como ayer, el gobierno de Cárdenas ayudará al gobierno legalmente constituido de Azaña, pero no contra los fascistas, sino contra los trabajadores.
La opresión sangrienta que siguió al levantamiento de los trabajadores de Barcelona ha mostrado la verdadera situación en España, como un relámpago que ilumina la noche. Quedan destruidas todas las ilusiones de nueve meses. ¡En su lucha feroz contra los trabajadores de Barcelona, Gerona, Figueroa y otros lugares, el gobierno «antifascista» se desenmascaró!

¡No sólo mandó su policía especial, sus Guardias de Asalto, sus ametralladoras y tanques contra los trabajadores, sino liberó presos fascistas y retiró del frente regimientos «leales», debilitándole y exponiéndole al ataque de Franco!

Estos hechos han mostrado que el verdadero enemigo del Frente Popular no son los fascistas sino los trabajadores.

¡Trabajadores de Barcelona!

¡Habéis luchado magníficamente!, sin embargo habéis perdido. La burguesía pudo aislaros. Vuestra fuerza sola no fue suficiente.
Trabajadores de la retaguardia: debéis luchar juntos con los compañeros en el frente, juntos contra el mismo enemigo: no como vuestra burguesía lo quiere, contra el ejército de Franco, sino contra la burguesía misma, sea fascista o «antifascista».

Debéis mandar agitadores al frente con las consignas: ¡rebelión contra nuestros generales! ¡Fraternización con los soldados de Franco, en su mayoría campesinos que han caído en las redes de la demagogia fascista, porque el gobierno del Frente Popular no les había cumplido su promesa de darles tierra! ¡Lucha común de todos los oprimidos, sean trabajadores o campesinos, españoles o moros, italianos o alemanes, contra nuestro enemigo común: la burguesía española y sus aliados internacionales, el imperialismo!

Para la lucha necesitáis un partido que sea verdaderamente vuestro. Todas las organizaciones de hoy, desde los socialistas a los anarquistas, están al servicio de la burguesía. En los últimos días en Barcelona han colaborado una vez más con el gobierno para restablecer “el orden” y “la paz”.
Forjar este partido clasista e independiente es la condición de vuestro triunfo.

Adelante camaradas de Barcelona, ¡por una España soviética!

Fraternización con los campesinos engañados en el ejército de Franco, para la lucha contra nuestros opresores comunes, sean fascistas o «antifascistas».

¡Abajo la masacre de trabajadores y campesinos, por Franco, Azaña y Companys!

¡Convirtamos la guerra imperialista en España en guerra clasista!

¡Trabajadores de México!

¿Cuándo vos despertaréis?

¿Dejaréis a la burguesía mexicana repetir el mismo engaño que en España? ¡No! ¿Necesitaremos también nueve meses de matanzas para entender este engaño? ¡No! ¡Vamos a aprender la lección de Barcelona!

El engaño de la burguesía española ha sido posible solamente porque todos los líderes habían traicionado, al igual de México, relegando la defensa de sus intereses a la magnanimidad del gobierno «obrerista», y porque habían convencido a los trabajadores que la lucha contra el fascismo demandaba una tregua con la burguesía republicana.

Los líderes sociales de México han abandonado la lucha de conquistas económicas y han entregado a los trabajadores maniatados al gobierno.
Todos los organismos sindicales y políticos de México apoyan el envío de armas por el gobierno de Cárdenas a los asesinos de nuestros compañeros de Barcelona. Todos dan su apoyo a la demagogia del gobierno. Ninguna organización expone el verdadero papel del gobierno de Cárdenas.

¡Si los trabajadores de México no forjan un partido verdaderamente clasista e independiente, tendremos que sufrir el mismo descalabro que los trabajadores de España!

Solo un partido independiente del proletariado puede contrarrestar el trabajo del gobierno que separa a los campesinos de los trabajadores, con su distribución farsante de unos pedacitos de tierra en La Laguna, para enfrentarlos mañana contra los trabajadores industriales.

¡La lucha contra la demagogia del gobierno, la alianza con los campesinos y la lucha por la revolución proletaria en México bajo la bandera de un nuevo partido comunista será la garantía de nuestro triunfo y la mejor ayuda a nuestros hermanos de España!

¡Alerta trabajadores de México!

¡No os dejéis sorprender por el falso obrerismo del gobierno!
¡No más armas a los asesinos de nuestros hermanos de España!
¡Luchemos por un partido clasista independiente!
¡Abajo los gobiernos del frente popular!
¡Arriba la dictadura del proletariado!


La guerra en España

En nuestro volante del mes de mayo sobre la masacre de Barcelona dijimos: «todos los organismos sindicales y políticos de México apoyan el envío de armas por el gobierno de Cárdenas a los asesinos de nuestros compañeros de Barcelona». No mencionamos al Partido Comunista ni a la Liga Comunista. Pero es manifiesto que en este punto central no se distinguen unos de otros: la Liga, precisamente como el Partido, son parte integrante del frente único «antifascista», cuya única función es destruir la independencia ideológica de las organizaciones obreras e incorporarlas al Estado burgués para preparar su aplastamiento subsiguiente.

En su carta abierta, nuestro camarada Ayala dice con más claridad: «por muchos años he luchado contra el oportunismo del estalinismo. Yo junto con la Liga hemos combatido el apoyo que el estalinismo da al gobierno de Cárdenas». En contra de la opinión de los estalinistas nosotros siempre hemos dicho que el gobierno (democrático) de Cárdenas es en realidad la dictadura de los capitalistas en una forma oculta, y que éste es un agente del imperialismo yanqui. La única razón de su existencia es mantener el sistema de opresión usando frases radicales con el propósito de engañar a los trabajadores. ¡Pero es sorpresa ver que al fin, la Liga Comunista ha capitulando a las ideas estalinistas! ¡Qué sorpresa ver que la IVª Internacional después de la llegada del camarada Trotsky a México ha terminado por completo sus ataques contra el gobierno! No sólo no ataca, sino da su apoyo al gobierno, diciendo que «el gobierno debe intentar poner un dique a los abusos de los capitalistas» y que «la pasividad del gobierno debe ser combatida». ¿No parecen estas palabras semejantes a las que los estalinistas publican en su «Machete»? Estas frases son una capitulación a la idea reformista de que el gobierno es aparte de las clases y que el gobierno no es el representante de los capitalistas sino neutral».

Refiriéndose a la guerra «antifascista» en España, la carta abierta dice lo siguiente: «la Liga critica a los estalinistas por su apoyo a la burguesía democrática. Pero la Liga también es un socio en esa traición, porque no explica a los trabajadores que la guerra en España es imperialista y que los trabajadores no deben combatir en el frente, sino rebelarse contra sus propios generales, llamar a los soldados de Franco a hacer lo mismo, y juntos regresar del frente para hacer la revolución. ¿Qué vale la crítica de la Liga contra los estalinistas cuando en realidad la Liga llega a las mismas conclusiones como los estalinistas? Los estalinistas dicen que es necesario combatir con el Frente y la Liga repite el mismo engaño».

Nuestra posición frente a la guerra en España

¿Cuál es nuestra verdadera posición frente a la guerra en España? Nosotros estamos en contra del apoyo dado por los trabajadores a los ejércitos republicanos, pero no para ayudar al ejército de Franco. Nosotros no reconocemos la alternativa: ¿con Azaña o con Franco? Al contrario, nosotros hemos entendido que la única manera de destruir la fuerza de los generales fascistas es volviendo del frente «antifascista», en el que están encarcelados los trabajadores bajo la disciplina de sus propios opresores «democráticos», al único frente en el cual puede triunfar el proletariado: el frente clasista. Nosotros decimos que la guerra en España, como cualquiera guerra bajo la dirección de la burguesía, es una guerra imperialista, y no una guerra civil. Por consiguiente los que recomiendan a los trabajadores dar su apoyo a esa guerra, traicionan los verdaderos intereses de los oprimidos. Solamente siguiendo la política de los bolcheviques y otros marxistas revolucionarios durante la guerra mundial, los trabajadores españoles pueden hacer su revolución: rebelándose contra sus propios generales y fraternizando como los soldados de Franco. Esta es la única manera de convertir la actual guerra imperialista en guerra clasista.

Lenin, Liebknecht, y los otros revolucionarios estaban por la derrota de “su propio ejército”, es decir: el de sus propios opresores ¡así preparaban al mismo tiempo la derrota de sus amos capitalistas y el triunfo del proletariado. La revolución de octubre, en Rusia, triunfó sobre la base de la derrota del ejército ruso. Pero los revolucionarios rusos prepararon con su derrotismo no sólo la revolución proletaria en Rusia, sino también la revolución en Alemania. Lo mismo pasará en España: la rebelión de los soldados en el ejército de Azaña y en el de Franco. Esta es la única manera de hacer la revolución proletaria surgir de la actual guerra imperialista. Los que dicen que al contrario, la revolución proletaria puede surgir del triunfo del ejército de Azaña, mienten. Lo único que va a surgir del triunfo del ejército de Azaña será una opresión terrible para los trabajadores y campesinos de España, una opresión mil veces más sangrienta que la masacre de los trabajadores de Barcelona por el general “democrático” Pozas!


República en España, «democracia» en México

En el primer momento de la lucha en España, el proletariado se peleó como fuerza independiente. La lucha comenzó como guerra civil. Pero muy pronto, la traición de todos los partidos transformó la lucha de clases en colaboración de clases, y la guerra civil en guerra imperialista.

Todos los partidos (incluidos los anarcosindicalistas) han roto el movimiento huelguístico dando la consigna: ¡ninguna reivindicación de clase antes de que hayamos ganado la guerra! El resultado de esta política ha sido tal, que el proletariado español ha abandonado la lucha de clases y ha dado su sangre por la defensa de la república capitalista. A través de la guerra de España, la burguesía se ha dedicado a unificar en el cerebro del trabajador español y mundial, los intereses de clase de éste con los intereses de clase de la democracia burguesa para que abandone sus propios medios de lucha, para que acepte el método de la burguesía: lucha territorial, proletario contra proletario.

Estamos viendo cómo, en la misma medida en que crece el heroísmo del proletariado español y la solidaridad del proletariado mundial, la conciencia de clase de los trabajadores baja al mismo ritmo.

La burguesía mundial, sobre todo la llamada «democrática» ve con buenos ojos el heroísmo del proletariado español y la solidaridad del proletariado internacional para desviar la lucha del terreno nacional al terreno «internacional»: de la lucha contra su propia burguesía a la lucha contra el fascismo de España, de Alemania y de Italia. Este método ha beneficiado mucho a la burguesía de todos los países; es así como se han roto las huelgas. La guerra de España y su explotación por la burguesía ha unido más estrechamente al proletariado de cada país a su propia burguesía.
El gobierno de México supera a los demás gobiernos capitalistas, por su manera sistemática y demagógica de aprobar la guerra de España para así reforzar sus posiciones, uniendo al proletariado mexicano a su burguesía.

Las organizaciones obreras, que piden que su gobierno mande armas a España, dan en realidad su apoyo, no al proletariado español, sino a la burguesía española y a su propia burguesía. Asimismo, las colectas y el envío de voluntarios al frente, no da más resultado que el de prolongar las ilusiones del proletariado español y de cada país y proveer en carne de cañón a la burguesía española e internacional.

El actual gobierno de México se da por tarea la de continuar la obra de sus predecesores, es decir, destruir el movimiento obrero independiente para que México se convierta en un territorio de dura explotación para el capitalismo internacional. Lo que ha cambiado con respecto al gobierno anterior es únicamente la forma como cumple esta tarea, es decir, intensificando la demagogia izquierdizante. El gobierno actual se presenta ante las masas como la expresión de una verdadera democracia.

El deber de la vanguardia del proletariado es señalar a su clase y a las masas trabajadoras en general, lo siguiente: primero, que la democracia no es sino una forma de la dictadura capitalista y que la burguesía emplea esta forma cuando la dictadura abierta ya no le sirve; segundo, que la función de la democracia es la de corromper la independencia ideológica y organizativa del proletariado; tercero, que la burguesía siempre completa el método violento de opresión como el de la corrupción; cuarto, que los métodos democráticos de hoy tienen como función la de preparar el terreno para la opresión brutal del movimiento obrero y para una dictadura abierta en el futuro; que el gobierno de Cárdenas permite a los elementos reaccionarios de dentro y de fuera del gobierno que vayan forjando sus armas para la opresión brutal en el futuro (amnistía, etcétera).

El gobierno actual está intentando separar a los obreros de sus aliados naturales, los campesinos pobres, e incorporar a las organizaciones de ambas clases en el aparato de Estado. El gobierno organiza y entrega armas a los campesinos para que éstos las usen después contra el proletariado.
Al mismo tiempo, está intentando acabar con todas las organizaciones del proletariado para formar un único partido y una única central sindical ligada directamente al Estado. El gobierno aprovecha la división en el seno del proletariado para debilitar a todas las organizaciones existentes: primero oponiéndolas entre sí, segundo unificando las secciones locales y regionales con la ayuda dirigida desde el Estado. Últimamente, el gobierno ha empleado a Trotsky y a los trotskistas para debilitar a los estalinistas en la C.T.M. El deber de la vanguardia del proletariado es denunciar y combatir sistemáticamente las maniobras del gobierno intensificando la lucha antigubernamental tanto como el gobierno intensifica su trabajo corruptor y demagógico; segundo, acelerar el trabajo de preparación de un partido de clase; tercero, elaborar una táctica revolucionaría para la unificación del movimiento sindical plenamente independiente del Estado; cuarto, empezar un trabajo sistemático entre los obreros agrícolas y campesinos pobres para romper su confianza en el Estado en vistas a su alianza con el proletariado de las ciudades.

Cada gobierno capitalista de un país semicolonial es un instrumento del imperialismo. El gobierno actual de México es un instrumento del imperialismo U.S.A. Su política sirve fundamentalmente al imperialismo, intensificando la esclavitud de las masas mexicanas. El deber de la vanguardia del proletariado es desenmascarar la demagogia antiimperialista del gobierno y mostrar a las masas del continente y del mundo que la colaboración del gobierno mexicano es hoy indispensable para la extensión del imperialismo, como así lo prueba la función que ha cumplido la delegación mexicana en la Conferencia de Buenos Aires. El resultado de ésta fue la intensificación del dominio de los USA, sobre todo en México.

Los métodos demagógicos del gobierno mexicano actual, respecto al movimiento obrero y a la agitación en los campos, ha inspirados tanta confianza al imperialismo U.S.A. que los bancos de Wall Street han ofrecido un gran préstamo al gobierno mexicano a condición de que los impuestos de las compañías petroleras sirvan de garantía para el pago de los intereses. El gobierno acepta esta condición, sin encontrar la menor oposición en todo el país como ocurrió con el gobierno anterior. Esto le ha sido posible gracias a la popularidad que le ha dado le ayuda al gobierno español y la distribución de tierras en La Laguna, y también gracias a la afirmación de que el préstamo serviría para la construcción de máquinas. Así pues, vemos cómo el proletariado, para luchar ventajosamente contra la burguesía mexicana, tiene que luchar sistemáticamente contra su política exterior, y cómo para luchar contra Cárdenas tiene que luchar también contra Roosevelt.

Teniendo en cuenta que el gobierno mexicano depende en toda su política del imperialismo americano, eso ha ocurrido también en cuanto al derecho de asilo para Trotski. Está claro que Cárdenas ha concedido el derecho de asilo para Trotsky porque así se lo ha autorizado su dueño, el imperialismo americano, el cual pretenderá utilizar a Trotsky para sus maniobras diplomáticas internacionales, sobre todo en sus negociaciones con Stalin.

El deber de la vanguardia del proletariado es señalar esta situación a los trabajadores sin dejar, naturalmente y al mismo tiempo, de luchar por el derecho de asilo para Trotsky.

 
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