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La carrera espacial acelera

1 de enero, 2019 · Actualidad> Actualidad global

La nueva carrera espacial según la revista norteamericana «Foreign Policy».

Empieza el año a la espera de que una sonda china se instale en la cara oculta de la Luna y que Bolsonaro, para quien el programa nuclear y el espacial son estratégicos tome posesión, mientras la «Virgin Galactics» de Branson promete «turismo espacial» para mediados de año. ¿Un verdadero boom científico? ¿Una nueva frontera para la Humanidad?

2019 empieza con nuevas exploraciones espaciales, nuevas tecnologías y hasta la promesa de turismo espacial. ¿Ha llegado la Humanidad a una nueva frontera?

El militarismo espacial

Imagen digital distribuida por la agencia Tass de los nuevos misiles hipersónicos rusos «Vanguardia».

La única «nueva frontera» hacia la que el capitalismo nos lleva es la de la guerra. La carrera espacial «privada» norteamericana, las «visiones» de Elon Musk, el mundo de los hackers del Mohave… al final tenían un único cliente: el ejército.

Hasta hace poco la militarización del espacio, especialmente de la órbita terrestre, estaba centrada en el control, la vigilancia y el despliegue del territorio, fundamentales en la guerra del siglo XXI. Esa es la fase a la que se suman ahora los países «pequeños», pero no menos imperialistas que los capitalismos centrales, como Marruecos o Colombia. Lo cual no quiere decir que los grandes no presionen y arriesguen para crear nuevas bases de lanzamiento ad-hoc de satélites en eventuales escenarios de conflicto. Es lo que China está haciendo en Portugal.

Otros países como India están superando esa fase y empezando a organizar misiones tripuladas cuyo objetivo último es construir y gestionar estructuras permanentes más complejas. ¿Para qué? Para «armar» el espacio de manera permanente, es decir colocar sus armas en órbita y más allá. 2018 fue un año clave en ese proceso. Irán anunció haber colocado lanzamisiles en órbita, China tiene un programa espacial-militar centrado en hacerlo y la propaganda alrededor suyo llena ya la ficción popular más leída en el país. Y EEUU anunció con toda pompa la creación de un nuevo ejército espacial en pugna con las nuevas tecnologías y nuevos misiles supersónicos rusos… y pronto chinos.

La única «nueva frontera» a la que el capitalismo nos lleva es a la de la guerra generalizada. La nueva «carrera espacial» es un militarismo tan desbocado que sale de órbita.

Bajo la tecnología punta, la superstición burguesa

Parche oficial de los participantes de la misión Osiris-REx

Resulta evidente que tener un arsenal apuntando permanentemente a la Tierra desde el espacio multiplica la posibilidad de rápidas escaladas militares al punto de ser un peligro existencial para nuestra especie. Nos lo venden bajo el deslumbrante manto del avance tecnológico y científico. Pero ya los nombres de las misiones nos deberían hacer sospechar. Las tres con hitos esta semana se llaman «Chang’e», «Osiris» y «New Horizons». La diosa de la Luna que descubrió en ella conejos de jade viviente, el dios chacal que preparaba a los muertos para el más allá y los «nuevos horizontes», el «plus ultra», el mito burgués por excelencia establecido por la «Nueva Atlantis» de Bacon. Y es solo una muestra. No es un «homenaje» y no se trata solo de la persistencia cultural de viejas supersticiones. Basta echar un ojo a las series de TV de ciencia ficción de la temporada («Counterpart», «The Orville», «Nightflyers», «Origin»…). El capitalismo necesita creer que hay otros mundos, que puede llegar a ellos, que va a descrubrir… nuevos mercados que le salvarán de la necesidad de conquista y una existencia agónica. El «más allá» capitalista, la superstición imperante en nuestros días, es que «llegando más lejos» acabarán encontrando compradores y colocaciones al capital ficticio que mantienen renqueantemente con vida a base ataques constantes a nuestras condiciones de vida y trabajo. Y la verdad es que hay una frontera. Pero no está en el espacio, está al alcance de la mano.

Hay una frontera, pero es histórica no espacial. Hay un nuevo mundo alcanzable, pero no está en otros planetas, sino al alcance de nuestra mano.