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La Amazonia y el ecoimperialismo

23 de agosto, 2019 · Actualidad> Sudamérica> Mercosur> Brasil

Macron recibe al jefe Raoni, célebre en Francia.

Macron llama a los incendios en la Amazonia «crisis internacional» e intenta llevar al G7 a una «reacción». Brasil, Chile, Bolivia y hasta Argentina se movilizan, conscientes de que se ha inaugurado un nuevo discurso intervencionista: el ecoimperialismo.

Desarmado por Trump en la que era su baza, Rusia, Macron aprovechó los incendios en el Amazonas para hacer un llamado abierto al intervencionismo de las grandes potencias imperialistas globales.


Bolsonaro, vio inmediatamente la jugada y respondió denunciando la «mentalidad colonialista» del francés al sugerir que «los asuntos amazónicos sean discutidos en el G7 sin participación de los países de la región».


No solo éso. Después de haber dicho que poco puede hacer el estado brasileño dada la localización de varios de ellos -lo que es verdad- se dio cuenta de que en realidad así solo justificaba una más que previsible intervención extranjera. Así que reculó rápidamente declarando que estaba «reforzando» la lucha contra incendios y que preparaba una campaña de comunicación para contrarrestar a Macron.

Bajo la batalla por los titulares globales, la burguesía agroexportadora sabe bien que lo que ella llama el «discurso de la deforestación» sirve para «crear barreras comerciales a Brasil». Incluso los ganaderos lo tienen claro: es la soberanía de Brasil la que está en juego. En una metáfora abrumadora por su sinceridad, sobre el papel de la burguesía nacional en nuestra época, se lanzaron a quemar sus propias propiedades para mostrar apoyo a Bolsonaro en la lucha por defender la independencia nacional.

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Que la expresión de la «lucha por defender la soberanía» sea destruir el país, no quita para que lleven razón en lo que respecta al imperialismo. Macron al final, no ha hecho sino recoger el testigo de Irlanda, cuyo primer ministro vio en los incendios amazónicos una oportunidad para defender su propia ganadería nacional del acuerdo de asociación UE-Mercosur. El modesto capitalismo irlandés muestra así que la pertenencia a la UE -una cesión de soberanía nacional que tuvo que aprobar mediante reforma constitucional- le es más útil para sus intereses imperialistas -defender el mercado interno- que una «indepedencia» por libre acompañando a Gran Bretaña en el Brexit que sería más formal que otra cosa.

Y lo que vale para Irlanda vale por centuplicado para Francia. El imperialismo francés ha descubierto en el discurso ecológico una oportunidad para justificar intervenciones arancelarias y disciplinar gobiernos. No es el único. Brasil sirve de argumento a los nuevos discursos «verdes» de la burguesía estadounidense opuesta a Trump para mostrar que bajo el nuevo discurso eco-imperialista, no estar en línea con las políticas medioambientales tiene costes directos en peso internacional y abre la vía a represalias comerciales. Que el Africa subsahariana arda en proporciones aun mayores y que Indonesia lleve dos semanas de incendios descontrolados en su selva tropical no hacen sino reforzar la potencia de un discurso imperialista que discrimina objetivos a necesidad de la guerra comercial sin dejar de encuadrar masas gracias a una campaña mediática masiva y global. China, no hay ni que decirlo, toma nota.

Un frente «anti-imperialista» no menos imperialista

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Mientras tanto, la llegada del fuego a los países andinos, es vista inmediatamente como sinónimo de llegada de la injerencia extranjera. Perú lo negó en un primer momento… pero las fotos del satélite mandan. Evo Morales, más rápido en el manejo de la prensa internacional, presentó inmediatamente un gabinete de crisis… dispuesto a no hacer nada real por apagar un incendio que por otro lado es menor que cualquiera de los de este verano en España.

La prueba de que las burguesías regionales ven el peligro en el G7 y no en el fuego es que Piñera, camino de Biarritz para entrevistarse con Trump y Johnson, se puso a organizar rápidamente un frente común Bolsonaro-Morales ofreciendo sus propios recursos estatales. Primero la Argentina de Macri y la Colombia de Duque después, se unieron al «frente».

La asociación de Piñera y Morales, Duque y Macri, debería llamarnos la atención. Si la expresión «bombero pirómano» tuvo alguna vez un ejemplo, es ésta. Comenzando por un Evo Morales que arrancó su carrera política como portavoz de la deforestación y desertización de la Amazonia boliviana a manos de los cocaleros, siguiendo por un Piñera que ha sido ya desde su primer mandato una verdadera plaga para la Araucania y las tierras del Sur y acabando en un Duque cuyos rimbombantes planes contra la deforestación son simplemente insostenibles.

La unión de los gobiernos socialmente más rapaces, cada uno en su región, no tiene nada de ecológica. Macron ha abierto en solo unas horas la mayor ofensiva ideológica imperialista desde la guerra de Irak. Frente a éso los gobiernos sudamericanos no se unen para defender la selva dejando a un lado sus intereses imperialistas. Se unen para defender sus intereses imperialistas haciendo que les preocupa la floresta.

Tuits

Macron llama a intervenir Brasil al G7. Bolsonaro denuncia su «mentalidad colonialista». Ni uno ni otro defienden otra cosa que el acceso a mercados a su industria agroexportadora
Los ganaderos brasileños se dan cuenta de que ésto va de «soberanía nacional» y en apoyo a Bolsonaro queman sus propias propiedades... ¿puede haber una metáfora mejor de burguesía y soberanía nacional?
El primer ministro de Irlanda fue el primero en ver en los incendios brasileños una oportunidad para bloquear el tratado con Mercosur y defender sus propios intereses imperialistas
El África subsahariana arde en proporciones mayores a las amazónicas. Indonesia lleva dos semanas de incendios masivos en la selva. ¿El foco en Brasil no tendrá que ver con los intereses imperialistas franceses?
La asociación de Piñera y Morales, Duque y Macri, debería llamarnos la atención. Si la expresión «bombero pirómano» tuvo alguna vez un ejemplo, es ésta
La unión de los gobiernos socialmente más rapaces, cada uno en su región, no tiene nada de ecológica. Macron ha abierto en solo unas horas la mayor ofensiva ideológica imperialista desde la guerra de Irak
Los gobiernos sudamericanos no se unen para defender la selva dejando a un lado sus intereses imperialistas. Se unen para defender sus intereses imperialistas haciendo que les preocupa la floresta