Diario de Emancipación

Investidura, embustes y embestidas

27 de julio, 2019 · Actualidad> Europa> España

Sánchez e Iglesias

Sánchez no perdona que le vean un órdago. Convirtió las «negociaciones» con Iglesias en una espiral de rapiña explícita por cargos, dejando que se embalaran para finalmente filtrar los gestos de codicia y dejarlos malheridos. Todo en la confianza de que en septiembre, las malas expectativas electorales podemitas y las prisas del capital harán de viento de popa para investir un gabinete monocolor a medida del presidente más querido por la burguesía española desde Felipe González. Pero ¿por qué tanta mano izquierda con Sánchez?

Sánchez en campaña en Zaragoza

Recordemos una vez más la «hoja de ruta» en la que lleva empeñada la burguesía española estos tres últimos años y veremos cómo Sánchez se está demostrando la solución «cuatro en uno» y sin cambios traumáticos. Todo el show de las negociaciones le han servido para mostrar que el fin del bipartidismo no significa necesariamente gobiernos frágiles si se dan ciertas condiciones.

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La primera es que las propias investiduras sean «automáticas», al estilo de las de los ayuntamientos, para lo que «solo» necesita una pequeña reforma constitucional… para la que el PP no escatimaría su apoyo.

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La segunda es que el independentismo catalán sea consciente de la impotencia a la que le condena una estrategia infantil de movilización permanente de la pequeña burguesía. El cacareado cambio de perfil del Gabriel Rufián es, en ese sentido, el gran triunfo de Sánchez en estos días. Sánchez ha cargado las tintas sobre Podemos para dejar claro al poder español que «el verdadero problema es Podemos», que IU sabe «estar en su lugar» y PNV, ERC y hasta Bildu acaban alineándose cuando «toca».

¿Y todo esto para qué?

Fotos publicadas por Sánchez desde el Falcon presidencial

La burguesía española no se toma tantos esfuerzos y asume gastos de unos y otros solo por el gusto de ver un Parlamento bien ordenadito. Lo que le importa, y cada vez de manera más perentoria, es obtener mejoras en la reproducción del capital nacional sin que se produzca una contestación social suficiente para ponerla en jaque. Y en ésto, Sánchez se ha demostrado un as.

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Salen ahora los primeros datos de los resultados del «registro de jornada». ¡¡Sorpresa!! El cronometraje aumenta las horas trabajadas y no retribuidas. ¿Quién lo iba decir?

Evolución de los salarios en España en 2018. Hundimiento de los salarios medios reduce la masa salarial total mejorando las remuneraciones de la pequeña burguesía corporativa.

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La subida del salario mínimo está transformando desde abajo el mercado laboral: los empresarios despiden a los trabajadores de salarios medios y recortan los bajos, contratando a otros más jóvenes igual o mejor formados a menor salario con el salario mínimo mejorado, mientras los cuadros medios -la pequeña burguesía corporativa que según nos dicen es la «base de las democracias estables»- puede aumentar sus retribuciones tranquilamente.

Resultado para el capital: la masa salarial total tiende a bajar cada vez más francamente, la mano de obra está cada vez más cualificada y las empresas tienen incentivos a invertir y recapitalizarse. Resultado para los trabajadores: un mercado de trabajo que pivota sobre el salario mínimo y un modelo de empresa que cada vez recuerda más a las agencias de publicidad en las oficinas y las empresas de limpieza en las fábricas: los trabajadores con el salario mínimo, unos cuantos cargos medios con salarios «cómodos» y la burguesía propietaria y gestora con ingresos escalados.

¿Cómo no va a querer Sánchez acelerar el proceso escalando el mínimo hasta 1200 si «somos buenos y los beneficios acompañan»? Mete una cuña entre los trabajadores y sube al mismo tiempo los beneficios a costa del total de salarios, allanando el escalafón de las empresas y facilitando su gestión. Es más, abre la puerta para un nuevo «Estatuto del trabajador» que refleje el nuevo modelo salarial polarizado y arrase los últimos restos y garantías frente al despido, la movilidad funcional y geográfica, etc.

Piñera (presidente de Chile), Sánchez (España), Macri (Argentina) y Ebrad (canciller mexicano) en Osaka

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Y ¿para qué hablar de las pensiones? Los bancos tienen cada vez más prisa y solo Sánchez parece saber cómo cortar el nudo gordiano del sistema público dándoles juego. La «mochila austriaca» de Sánchez es la nueva esperanza de un capital financiero que no deja de liquidar activos y recortar previsiones.

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Sánchez ha conseguido colar incluso, y sin que nadie proteste, el mayor incremento de las fuerzas armadas en décadas, una parte necesaria del «Spain is back» en Europa… que a su vez es necesaria para el resurgir en América del capital español.

Cosas que no olvidar

Irene Montero y Juan Carlos Girauta.

¿Dónde quedaron las urgencias por ir a votar y «frenar el peligro de Vox»? El peligro de Vox se ha transformado en la realidad de la socialdemocracia, una versión más inteligente del mismo programa. Es decir, Sánchez: más precarización, menos salarios totales y puertas bien abiertas a la privatización de las pensiones a través de las «mochilas».

¿Dónde quedó Unidas Podemos como «guardián» de la palabra del PSOE? En un arrastrarse -eso sí, a cara de perro- para conseguir puestos ministeriales; casi todos ellos ligados, curiosamente, a la posibilidad de crear redes de «jefecillos» y «técnicos»: de «igualdad», de «impacto ecológico», en la universidad de la que vienen, etc…

¿Dónde quedamos nosotros? A un paso de una nueva embestida contra nuestras condiciones de vida.

Tuits

Sánchez es el presidente más querido por la burguesía española desde Felipe González. ¿Por qué tanto amor y «mano izquierda»?
Salen ahora los primeros datos de los resultados del «registro de jornada». ¡¡Sorpresa!! El cronometraje aumenta las horas trabajadas y no retribuidas
La subida del salario mínimo reestructura alrededor suyo el mercado de trabajo, hundiéndose los medios y reduciendo la masa total de salarios pagados a los trabajadores
La versión Sánchez de la «mochila austriaca» es el único camino que una banca cada vez más ahogada ve abierto para hacerse con el control -y la gestión- de las pensiones
El peligro de Vox se ha transformado en la realidad de la socialdemocracia: más precarización, menos salarios totales y puertas bien abiertas a la privatización de las pensiones
¿Dónde quedó Unidas Podemos como «guardián» de la palabra del PSOE? En la lucha a cara de perro por poder crear redes clientelares para sus bases cuadros universitarios
¿Dónde quedamos los trabajadores tras la investidura? A un paso de una nueva embestida contra nuestras condiciones de vida
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