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Hacia un nuevo caos mundial

4 de mayo, 2020 · Actualidad> Actualidad global

La recesión acelerada por la epidemia está azuzando el conflicto entre estados y capitales. Las potencias anglosajonas elevan la tensión contra China, Alemania utiliza los mecanismos UE para afianzar su poder económico en la eurozona a costa de Italia, España y Francia mientras Bruselas entra en su propia guerra informativa con Pekin. Rusia coloca a Siria al borde de una nueva guerra civil con tal de extraer los monopolios y rentas que compensen su aventura militar…

La estrategia de culpabilización de China

Inauguración del hospital de Wuhan construido en tiempo récord ante la emergencia del Covid.

Evidentemente es injusto culpar a China del Covid, pero la realidad científica nunca fue obstáculo para una buena campaña de propaganda de guerra. Y la idea de que «el covid nació en un laboratorio de Wuhan» sin duda lo es. Por eso Pompeo insiste una y otra vez en ella. Porque, aunque no haya evidencia alguna de un origen artificial, el relato epidemiológico chino no cuadra y éso es fácilmente reconocible como un flanco en la guerra de propaganda. De hecho está siendo el «nivel dos», el de los informes oficiales, el que está consiguiendo hacer mella en el posicionamiento global chino. El informe oficial de EEUU culpa a China de falsear datos en las primeras fases de la epidemia para acumular suministros.

Pero bajo el cruce de acusaciones está como siempre, la lógica del imperialismo. Ayer, el Secretario de Defensa de EEUU denunciaba a la prensa italiana que la ayuda china y rusa a Italia durante el Covid perseguía…

…utilizar la pandemia y los desafíos económicos resultantes que todos enfrentamos como una oportunidad para invertir en industrias e infraestructura críticas, que a su vez pueden afectar la seguridad a largo plazo.

Todo apunta a que así es, pero basta escuchar a Trump para ver que hay algo más que una lucha de influencias geopolítica en toda esta batalla. Si China hubiera mentido para acaparar abastecimientos médicos, repatriar la industria farmacéutica, como está prometiendo Trump para pánico del capital irlandés, sería una cuestión básica de seguridad nacional al margen de cualquier consideración comercial. Y por si fuera poca evidencia de que lo que se está acelerando en la lucha por forzar la distribución de capitales y mercados globales, EEUU está amenazando con romper el famoso «acuerdo en fase 1», la celebrada tregua en la guerra comercial, si China no hace efectiva la compra de 200.000 millones a la que se comprometió.

La vorágine generada por esta guerra de declaraciones no queda entre EEUU y China. En primer lugar fuerza a una decantación entre ambos en Asia-Pacífico, al punto de que la prensa asiática habla ya del peligro de que toda la región se convierta en «zona de conflicto». De momento Australia está al borde de iniciar su propia guerra comercial contra China a cuenta de la escalada de declaraciones.

Y no queda ahí. La espiral llega a Europa por todos los frentes. China acusa a Reino Unido de unirse a la estrategia de culpabilización para forzar el reconocimiento internacional de Taiwan. Y Suecia ha pedido formalmente a la UE que investigue el origen de la epidemia.

Llueve sobre mojado en Bruselas. Filtraciones de un miembro del equipo de Borrell al New York Times, pusieron al descubierto las presiones de China para que se rebajase el nivel de un informe sobre las estrategias chinas de desinformación en redes sociales. Borrell compareció ante el Parlamento Europeo para negar que la UE hubiera cedido a los deseos de la diplomacia china… aunque no parece haber sido demasiado convincente. Entre otras cosas porque los sectores más cercanos a EEUU dentro de cada capital nacional ven la oportunidad de acrecentar la fractura con China y le acusan de claudicación.

La Comisión intenta que no se le vaya de las manos para aumentar la presión sobre China sin llegar a provocar una ruptura. El objetivo es que el gobierno de Pekín se sume a la iniciativa que está organizando para financiar internacionalmente la vacuna del Covid… en la que China adelanta al resto del mundo.

Las guerras económicas no son ya «invisibles» ni «diplomáticas»

Como vemos en el gráfico de arriba, la diferencia entre la cantidad que garantizará Alemania en avalares a sus empresas y el resto de países de la UE es abismal. Incluso Italia, el país más golpeado económicamente por el Covid de toda la UE, queda sensiblemente por debajo. España no llega ni a un octavo y hasta los bancos piden al gobierno que amplíe el programa de ayudas a las empresas. Sumadas las garantías de préstamo y las ayudas directas, el gasto del gobierno alemán para reflotar su tejido productivo equivale a la mitad de todo el gasto de los gobienos europeos con el mismo objetivo. Es evidente el resultado que viene: el capital alemán se «comerá» económica y políticamente el mercado europeo.

Ana Patricia Botín pide igualdad de oportunidades para los países del Sur de Europa.

La cuestión ha salido ya del debate político, es una pura guerra económica entre los países del Norte y el Sur. Y ofrece escenas chocantes como la de Ana Patricia Botín, presidenta de Santander, exigiendo potencia fiscal a Europa para «garantizar igualdad de oportunidades Norte-Sur». El presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, insiste en mantener las esperanzas sobre el plan que ha de presentar la Comisión esta semana a los estados, subrayando que aumentar el endeudamiento del Sur dañaría también a los mismos estados que se niegan a canalizar la ayuda europea a través de gasto directo.

Los conflictos se aceleran en todos lados por las prisas en obtener ventas o ingresos. Estamos ante el imperialismo desbocándose.

Rusia no podía ser más descarada en Siria. Putin está amenazando a Al Assad con una salida violenta si los contratos monopolistas de la post-guerra van a la familia del presidente o a Irán. Los iraníes «ya no son socios» subrayan. Exigen que cuanto antes se otorgue la concesión de fosfatos a Yevgeny Prigozhin, propietario de la empresa militar Wagner y la industria petroquímica de Siria y la autoridad portuaria de Tartus a Gennady Timchenko, antiguo presidente de Gazprom y uno de los oligarcas de confianza de Putin. Por si ElAssad tuviera dudas Rusia ha comenzado a reclutar a los restos del tropas rebeldes que estaban negociando su incorporación al ejército sirio y multiplicando los contactos secretos con sus dirigentes militares y su propio entorno familiar, amenazando a la vez con un golpe palaciego y una nueva guerra. La respuesta del Al Assad parece haber sido asaltar a su propia red de poder económico familiar, en un intento de asegurar, literalmente su propia espalda.

La multiplicación del caos y la amenaza de guerra

Nuevo bombardero H-20 chino que será presentado en noviembre y que duplica el alcance nuclear del ejército chino.

Pongamos todo esto en un escenario global de constantes roces militares, desde Grecia a Corea, con vuelcos inesperados en guerras en las que alianzas precarias invirtieron demasiado, con presupuestos militares al alza en todo el mundo y saltos bruscos en la capacidad nuclear de las potencias emergentes. No estamos viendo el albor de un «orden mundial post-americano» como nos venden los medios. Estamos viendo una aceleración del caos impulsada por la recesión que convierte cada día en más peligroso que el anterior.