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Forum de París: el siniestro teatro de «la paz»

12 de noviembre, 2018 · Actualidad> Crisis, guerra y conflicto imperialista

El horror de hoy celebra el horror de hace un siglo.

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Ayer domingo fue día de misa mayor en París. El sermón de Macron, el oficiante, planteó las cosas en los términos dramáticos con los que la burguesía europea vive el momento actual, pinzada entre la guerra comercial de EEUU y el miedo a que una nueva carrera nuclear entre EEUU y Rusia le condene a la obediencia ante los americanos.

La historia sin duda tendrá una imagen, la de 84 jefes de estado y de gobierno juntos, mientras que ayer representaron a naciones beligerantes. Pero lo que sigue siendo incierto para el futuro es la forma en que se interpretará esta imagen: ¿será el símbolo brillante de una paz duradera entre las naciones o, por el contrario, la fotografía de un último momento de paz? ¿Unidad, antes de que el mundo se hunda de nuevo en el desorden?

La burguesía europea vive el momento actual, pinzada entre la guerra comercial de EEUU y el miedo a que una nueva carrera nuclear entre EEUU y Rusia le condene a la obediencia ante los americanos.

Rueda de prensa de Juncker y Trump tras el pre-acuerdo de tregua EEUU-UE.

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Pero ¿a qué tanto dramatismo? Después de las elecciones en EEUU, la debacle del trumpismo a la que buena parte de la burguesía europea fiaba su estrategia no se ha producido y la situación es más peligrosa que nunca para el capital europeo. Los aranceles punitivos de EEUU contra la automoción europea son inminentes. La tregua de verano, está agotada. La UE quiere retomar negociaciones a principios de 2019, consciente de que la firma del nuevo acuerdo comercial de EEUU con Canadá y México es inminente y que una vez cerrado ese frente, los negociadores americanos diseñarán el espacio de importaciones directas de Europa a su medida. A fin de cuentas, la industria de automoción mexicana es, fundamentalmente, la desterritorialización de la alemana con toda su industria auxiliar. No es de extrañar que el ambiente entre la burguesía alemana se vuelva cada vez más pesimista.

Reforzado Trump en las elecciones y cerrado el acuerdo comercial con México y Canadá, un nuevo ataque arancelario contra la UE es inminente.

Un siglo después las «cicatrices» de los cráteres y las trincheras siguen recordándonos a las decenas de millones de trabajadores masacrados en la primera guerra imperialista mundial.

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Muy significativamente, Trump, que asistió al desfile y los fastos, no lo hizo al «Foro de la Paz» de Macron y Merkel. No va a caer preso de los llantos por el «multilateralismo» y piensa seguir azuzando -ni siquiera le cuesta demasiado- los disensos de la UE, empezando por el Brexit. La oposición falaz entre patriotismo y nacionalismo de Merkel, es decir entre nacionalismo alineado con el interés imperialista franco-alemán y nacionalismo rebelde al estilo italiano, polaco o húngaro, viene a confesar la impotencia franco-alemana para disciplinar el continente y crear el bloque que hasta no hace tanto se dibujaba como alternativo.

La oposición falaz entre patriotismo y nacionalismo de Merkel, es una confesión de impotencia franco-alemana para disciplinar el continente y crear un bloque alternativo.

Mitin de Carlos Liebknecht durante la revolución alemana.

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No olvidemos qué celebraban ayer. Hace un siglo, la revolución alemana ponía fin a la mayor matanza de la historia hasta el momento. El capitalismo cerraba su etapa progresista dejando sobre Europa entre 14 y 30 millones de cadáveres, una generación entera de jóvenes trabajadores. El armisticio que hoy celebran no fue «la paz», que solo podía haber surgido de la superación del capitalismo, sino una tregua para derrotar a la Revolución y poder seguir haciendo la guerra. Hoy también. Seguimos en los mismos términos: la «paz», el «multilateralismo», el «proyecto europeo» no son más que máscaras cada vez más impúdicas que tratan de vestir la desesperación con la que el capital europeo busca mercados y colocaciones para un capital que lleva ya 100 años siendo un lastre y un peligro para la Humanidad.

El armisticio que celebran no fue «la paz», que solo podía haber surgido de la superación del capitalismo, sino una tregua para derrotar a la Revolución y poder seguir haciendo la guerra. Hoy también.

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