Falsa huelga, resistencia verdadera

Cortes en la ronda de dalt intentando conseguir con el transporte lo que no consiguieron con la propaganda: números para su paro patronal.
La convocatoria de hoy es la última apuesta de la Generalitat y el aparato laboral del estado para conseguir encuadrar en el procés a los trabajadores.

Desde el primer momento el significado fue tan evidente y su planteamiento tan burdo, que aun antes del 1-O, estaban teniendo problemas para que se sumaran sus propias organizaciones de base. A CGT le sonaban las junturas y en los pocos sitios donde CNT tiene relación directa con los trabajadores, las grescas internas se hicieron públicas. Y eso por no hablar de CCOO y UGT, que como siempre intentan servir a la vez a dos amos pagadores ninguno de los cuales somos los trabajadores que dicen representar.

Sabiendo que se enfrentaban a una resistencia curtida en décadas de aguantar clasismo y señoritismo nacionalista, la estrategia para hacernos tragar y encuadrarnos como carne de cañón en la convocatoria de hoy jugó dos bazas:

  1. separar la huelga de su significado objetivo convirtiéndola en una protesta contra la represión policial; y
  2. mostrar cada vez más claramente su fundamento de paro patronal.

Esto es lo que explica la insultante hipocresía sobre las cargas policiales durante y tras el 1-O. Ni las cargas habituales de los mossos en la calle -ni hablemos en las huelgas- ni lo visto días atrás en las movilizaciones francesas, fueron diferentes en ninguna medida a lo que vimos en Cataluña.

Lo que quedó claro es que cuando el estado nos pega a nosotros «todo está bien» para la burguesía catalana, la española y la «prensa internacional». Pero cuando pegan a los hijos de la pequeña burguesía nacionalista es un crimen de una crueldad intolerable. Hasta para intentar despertar nuestra solidaridad, la burguesía, sea indepe o españolista, muestra su clasismo y su supremacismo más insultante.

Ese lenguaje les sirve para entenderse y «llorar a Madrid» o a la UE, pero no les sirve para encuadrarnos con el más mínimo entusiasmo para que pongamos el cuerpo por ellos en sus peleas de familia con los «primos de Madrid». Así que hoy amanecimos con nuevos servicios mínimos de transporte, cortes en las carreteras, la Generalitat que pagaba el día a los funcionarios y los patrones de toda la vida invitándote ya ayer a hacer huelga con urgencia. En pocas palabras: que esto se muestre cada vez más claramente como el paro patronal que es es la medida inversa de nuestra resistencia a ser carne de cañón de nadie.

 
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