Diario de Emancipación | English

Europa y la crisis

31 de octubre, 2019 · Actualidad> Europa> Unión Europea

Tras confirmar que de formar gobierno el PSOE, comenzaría el desmantelamiento y privatización de las pensiones -vía la famosa «mochila austriaca»- la ministra de Economía española aseguró ayer que «nadie ve ahora un riesgo de crisis ni en el euro ni en España». Es cierto que nadie puede ver un riesgo en lo que ya está aquí y es una certeza cotidiana.

Indicadores de actividad económica en España. Actualizados esta semana.

1

Para empezar, el tipo de interés está en negativo. Eso significa que la banca no es rentable. Con márgenes exhaustos, si quieren mantener resultados tienen que dar mayor volumen de crédito. Pero eso significa aumentar el riesgo de mora… fragilizando el sistema entero. Dicho de otro modo, tienen menos con lo que cubrirse ante un riesgo de impago que aumenta. Dato de ayer para España: en las relaciones entre empresas la morosidad ya sube y tiene entre la espada y la pared a 80.000 empresas. No parece una tendencia de la que se vayan a librar los bancos.

2

Los tipos negativos significan además que no hay posibilidad de dopar más la producción y el consumo a base de abaratar el dinero. Lo reconocía Mario Draghi en su despedida del Banco Central Europeo y es un consenso generalizado: las palancas de las políticas anticrisis están rotas.

3

Con la guerra comercial a todo gas, la demanda que salve la máquina y permita continuar la acumulación, no va a venir de fuera. Las empresas europeas y estadounidenses lo saben y en sus plantas de China recortaron las nuevas contrataciones en un 25%. Por eso Volskwagen reduce previsiones de ventas y Nissan pone a la venta su fábrica en España.

En consecuencia los precios industriales caen en todo el continente. Datos de esta semana para España: bajaron un 3,3% en septiembre, el mayor descenso en tres años. También en España, las empresas familiares reconocían esta semana que lo que tienen por delante es una bajada de las ventas. En Portugal la caída industrial tampoco es desdeñable: solo en septiembre un 5,5%.

4

Las consecuencias para el empleo son inmediatas. En Francia y en Italia el mercado de trabajo está prácticamente estancado ya. En España los datos de empleo, que el gobierno trató de tapar con un nuevo show necrofílico en el Valle de los Caídos, fueron realmente malos de arriba a abajo. Tan malos que los asalariados expulsados de la producción ni siquiera se convirtieron en «autónomos». Estos, la capa más precarizada del grueso de los trabajadores, se redujeron en más de 30.000 personas. No es solo en los países mediterráneos. En Alemania, hace una semana se publicaron también datos. Reflejaron la primera caída del empleo en seis años y convencieron a la burguesía de que la recesión que viene no va a ser «leve».

Con la industria achicando y el empleo agrietándose no es de extrañar un retraimiento del consumo. No hay con qué pagar. El primer aviso en España también en un dato de esta semana: el crecimiento de la recaudación del IVA empieza una frenada significativa: se recauda más… pero el incremento es cada vez menor y se vislumbra un estancamiento. Eso a pesar de que las familias trabajadoras están endeudándose en toda Europa para mantener un consumo digno. En Portugal, donde el sobreendeudamiento familiar es una de las mayores preocupaciones macroeconómicas, los datos de esta semana apuntan a que ya no es el paro, sino las condiciones de trabajo -los bajos salarios, la precariedad, etc.- los que están empujando una huida hacia delante que no puede acabar bien.

¿Nadie espera una crisis?

La crisis es ésto. Y es cierto que aun desarrollará episodios financieros graves. El mismísimo «Wall Street Journal» nos dice que un nuevo «crack» es «inevitable». Pero los cracks no son la causa de las crisis, son espasmos dolorosos que dejan al descubierto una crisis de acumulación sin la que no pasarían de accidentes puntuales. Si todos reconocen que la amenaza principal en Europa estará en los bancos, empezando por los italianos y alemanes, no es por nada, sino porque a día de hoy su rentabilidad resulta insostenible. Por eso, los datos económicos publicados durante esta semana y que hemos tratado de ordenar un poco arriba, no hablan ya de una crisis inminente, sino de una crisis en marcha.

El tipo de interés está en negativo y la banca no es rentable. Con márgenes exhaustos, si quieren mantener resultados tienen que dar mayor volumen de crédito. Pero eso significa aumentar el riesgo de mora fragilizando el sistema entero.
Los tipos negativos significan además que no hay posibilidad de dopar más la producción y el consumo a base de abaratar el dinero. Lo reconocía Mario Draghi y es un consenso generalizado: las palancas anticrisis están rotas.
El mismísimo «Wall Street Journal» nos dice que un nuevo «crack» es «inevitable». Pero los cracks no causan la crisis, son espasmos que dejan al descubierto una crisis de acumulación sin la que no pasarían de accidentes puntuales.
Todos reconocen que la amenaza principal en Europa estará en los bancos, cuya rentabilidad resulta insostenible. Por eso, los datos económicos publicados esta semana no hablan de una crisis inminente, sino de una crisis en marcha.