Emancipación Obrera: Izquierda Comunista en la Argentina de los 80 y 90

Como ya hemos señalado, la Izquierda Comunista fue un fenómeno global porque respondía a una necesidad fundamental de la clase trabajadora: entender las razones de su propia derrota histórica en y tras la oleada revolucionaria mundial de hace un siglo. En un post anterior investigamos brevemente cómo tal cosa se materializó en la Argentina y qué circunstancias le llevaron al colapso. Pero la historia del internacionalismo en Argentina no acabó ahí.

thumbnail of MalvinasDurante la dictadura de Onganía (1966-1970), que son los años del «Rosariazo» y el «Cordobazo», la lucha de clases en Argentina resurge como parte del resurgir de luchas que en esos años despunta de nuevo en todo el mundo. En las peculiares condiciones de clandestinidad y represión, pero también de auto-redescubrimiento de la clase, aparecen por primera vez en décadas «comités obreros» fuera de los sindicatos y espacios de debate en los que se encuentran aquellas primeras manifestaciones independientes de las luchas y la primera generación obrera que ha llegado a la universidad. El resultado es un germen, un medio todavía informal y precario distribuido desde Córdoba al litoral rosarino y de ahí a Buenos Aires, que no tomará forma organizativa hasta la guerra de Malvinas de 1982.

Resurgen entonces pequeños núcleos que, a pesar de sus magras fuerzas y de las brutales condiciones de represión de la dictadura militar. Contra viento y marea, enfrentados al trotskismo y el stalinismo que en nombre de la «liberación nacional» están en pleno éxtasis belicista, harán propaganda internacionalista a través de folletos y hojas clandestinas. En ellas madurarán un marco de posiciones cada vez más cercano a la izquierda comunista. De hecho, serán estos posicionamientos los que les lleven por primera vez a un contacto directo con la izquierda comunista europea a través de los NLI, un pequeño grupo, hoy desaparecido, escindido del cuerpo central de la izquierda comunista italiana, el PCInt, hoy parte de la TCI.

Emancipación Obrera nace de la reunión de los pequeños grupos que en 82, frente a la guerra de Malvinas, se lanzan contracorriente a hacer propaganda internacionalista y defender el derrotismo revolucionario.

thumbnail of EmancipacionObreraTodo ese entorno cuajará en la formación de un grupo, «Emancipación Obrera», que publicará un periódico bajo el mismo nombre entre 1984 y 1992.

Sus publicaciones irán más allá de estas hojas de intervención. En 1982 editarán un recopilatorio de la propaganda internacionalista contra la guerra de las Malvinas, en 1983 «Qué significan las elecciones y cómo luchar contra las injusticias y la explotación», donde toman una posición abiertamente anti-electoralista y «La crisis mundial capitalista: guerra y lucha de clases», en 1985 con la caída de la dictadura militar uruguaya «La situación política en el Uruguay y las tareas del proletariado revolucionario», en 1987 durante el 70 aniversario de la Revolución Rusa, en plena «perestroika» «Revolución y Contrarrevolución en Rusia», en 1989 «Mayo 1969: la llama que no ardió» -un análisis del Rosariazo y el Cordobazo a 20 años de distancia- y, probablemente ese mismo año, su «Crítica del programa de transición de León Trotsky». También publicaron una revista teórica, «Argumentos», renombrada luego de 1992 «Rearme» que, como los folletos y libros anteriores, refleja también lo aprendido y absorbido en la discusión con los grupos internacionales de la Izquierda Comunista de la época, cuyos primeros debates resumirán en una serie de folletos titulados «Respuestas y Discusiones» publicados al menos en 1986 y 1987. El punto de partida de este debate internacional fue su «Propuesta Internacional a las y los partidarios de la Revolución Mundial», un valioso texto de 1986, aprobado en una reunión con un grupo consejista uruguayo -el MCR- que buscaba propiciar un agrupamiento mundial para el debate de las pequeñas vanguardias internacionalistas. El llamamiento comenzaba declarando que:

thumbnail of propuesta internacional a los partidarios de la revolucion mundial(…) surge una y otra vez el grito angustiante de minorías revolucionarias que buscan romper el cerco tendido por el capital, que asisten impotentes a los terroríficos golpes que la burguesía descarga sobre el proletariado y sobre ellas mismas, que tanto en los períodos de alza de la lucha de clases como en los momentos de la contrarrevolución más violenta «descubren» una y otra lo que significa el aislamiento, la debilidad de sus pequeñas fuerzas; debilidad no sólo numérica, sino fundamentalmente política ya que es imposible local o nacionalmente resolver los problemas que el momento actual impone a los revolucionarios.

Estamos convencidos de que en distintos lugares del mundo han surgido grupos, activistas, que no encontrándose identificados con la izquierda tradicional (estalinistas, trotskistas y sus variantes), con las políticas de ayudar a la burguesía a resolver sus problemas, con los planteos de cambiar la forma estatal de la dominación burguesa o con apoyarla en sus guerras, han tratado de elaborar una política distinta, que reivindicase la autonomía de la clase obrera frente a la burguesía y la lucha para destruir su dominación y su Estado, sin admitir fases o pasos previos (democráticos). Y sabemos lo que es ir contracorriente, sin ningún apoyo a quien recurrir, sin posibilidades inmediatas de reapropiación de experiencias históricas del proletariado revolucionario, sin materiales teórico-políticos fundamentales y en un ambiente represivo y peligroso. (…) Es así que, paradójicamente, fue menester una monstruosa represión (con la consiguiente diáspora) y una guerra (Malvinas) para saber aquí que existieron en el mundo diversas corrientes y grupos radicalizados; para conocer -y todavía muy poco- las experiencias de Alemania y otros lados luego de la primera guerra; para saber de otras posturas en la guerra civil española que no fueran las franquistas y republicanas. Y que hay otra historia (que casi no conocemos) que nos es más cercana. Y no solo eso, a partir de allí tuvimos la confirmación de que en la actualidad existen grupos que no se inscriben en las variantes tradicionales, muchos que aún no conocemos y otros de los cuales no sabemos aún ni cuanto ni como han roto con el capital y sus fracciones, pero que expresan en diverso grado distintos momentos de ruptura con la política del capital.

Pero si hoy conocemos que ello existe, eso no significa que la actual situación de aislamiento y debilidad, haya cambiado. (…) Y estamos convencidos que en los países donde vivimos, como en otros lados del mundo, surgen grupos obreros o de activistas que tratan de romper con las políticas de conciliación, de subordinación a la burguesía, pero que, a falta de un referimiento internacional, con la fuerte presencia de la burguesía en el movimiento obrero, terminan sucumbiendo absorbidos por alguna fracción del capital o simplemente disgregados, extinguidos.

Los textos de «Emancipación Obrera» siguen planteando cuestiones que están todavía vigentes tanto en la Argentina como en el resto del mundo

thumbnail of Revolucion y Contrarrevolucion en RusiaQueda por escribir una historia en profundidad de la experiencia de «Emancipación Obrera»1. Con todo, lo que podemos reconstruir de los debates de los ochenta con grupos internacionales muestran un grupo muy débil -«uno de los más débiles» de la época según el último número de «Alarma»- que aun haciendo un gran esfuerzo teórico fue incapaz de romper con el aislamiento y sus costes. Fue ese aislamiento el que lo destruyó cuando práctica desaparición de las luchas en los años 90 erosionó y desmoralizó a los militantes de EO hasta el punto de reconocerse como una «generación derrotada». Como cuenta uno de ellos en una carta publicada en 2012 por CCI:

Pero las luchas eran demasiado pocas, demasiados defensivas, ya orientadas por la recuperación del trabajo perdido, contra algunas nacionalizaciones, y así la misma clase obrera va perdiendo incluso su peso económico, numérico. (…) Centenares de fábricas cierran, millones sin trabajo, algunos ponen un kioskito o un pequeño negocio con las indemnizaciones hasta que se terminan consumiendo su capital y empiezan a engrosar no ya los desocupados, sino los excluidos, los marginados.

El triunfo del «sálvese quien pueda», del neoliberalismo, del individualismo, y en nosotros mismos la militancia se va tornando cada vez más agobiante. Acostumbrados desde siempre de remar contra la corriente, la situación es mucho peor, sólo sobrevive la lucha por los derechos humanos, contra la impunidad, y no mucho más. En ese contexto el grupo se va achicando, y supongo que por 1997, ante algunas situaciones personales de algunos de los militantes más activos, incluyendo alguna muerte, dejamos de sacar el periódico y a partir de allí el grupo se desmiembra, no porque fuera absorbido por alguna de las distintas tendencias que se mencionan en algún comentario, que nunca tuvieron ningún peso en Argentina, ni por otros grupos del medio, sometidos al capital. Simplemente sin darnos casi cuenta (o mejor dicho sin hablarlo, pues darnos cuenta nos dábamos), dejamos, sin abandonar las ideas, esperando tal vez un momento mejor, o tener más fuerzas. Cansancio, agobio, falta de fuerzas personales. El festival de la democracia nos llevaba a la emboscada final. Y sin sentir de poder hacer algo para evitarlo.

La «segunda expresión» de la Izquierda Comunista en la Argentina, desaparece en los años 90 producto del aislamiento internacional y la desmoralización general de las luchas de clase en aquella década

thumbnail of mayo69Es inevitable pensar que lo que faltó en primer lugar a EO y desde su origen fue una continuidad, siquiera conocimiento, de la historia anterior de la Izquierda Comunista en Argentina. Ésta se había alimentado en sus orígenes de la Izquierda Comunista Española. La pérdida de relación entre los dos grupos, impuesta por la guerra en España con el aislamiento consecuente de los australes dentro de una Oposición de Izquierda en degeneración, propició la serie de acontencimientos que llevan a la desaparición del movimiento internacionalista argentino a principios de los años cuarenta. La fractura entre el breve POSR y EO, una generación, se convirtió en dramática. Paradójicamente, el contacto de EO con el FOR, expresión y continuidad de la Izquierda Comunista Española en la época, lejos de ser un feliz reencuentro propició el final de la organización en España en los últimos meses de vida de su dirigente histórico, G.Munis2: el debate sobre la caracterización de las posiciones del grupo acabó siendo el detonante de una fractura en cuyo fondo estaba, al final, la desmoralización creciente y el estancamiento de las luchas de clase.

La principal lección hoy de la experiencia de EO en Argentina es seguramente esa necesidad de reapropiación del conjunto de la experiencia de la Izquierda Comunista en todo el mundo. No, desde luego, como una actividad académica, de simple historificación, sino como parte de un trabajo en el que reestablecer continuidades con los esfuerzos pasados de nuestra clase para dotarse de conciencia e independencia política. También debería imponernos una cierta perspectiva sobre el ciclo de luchas que se abrió a finales de los sesenta. El mundo que abre 1968 es un mundo con luchas obreras que adolecieron de todas las carencias propias de cuarenta años contrarrevolución triunfante, guerra mundial e ilusiones nacidas de la reconstrucción postbélica. Carencias que la propia clase no supo superar, que siguen estando presentes en las nuevas luchas que apuntan y que, en el periodo que viene en el mundo y en particular en la Argentina, deberían animarnos más que nunca a trabajar mano a mano para evitar el aislamiento de los debates y los nuevos grupos que, sin duda, surgirán buscando construir esa independencia política más necesaria que nunca.

La experiencia de los internacionalistas argentinos de los 80 y 90 debe animarnos más que nunca a trabajar para evitar el aislamiento de los nuevos debates y grupos que surgen y surgirán ahora

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1. Los materiales que conservamos hoy, enlazados todos ellos arriba, se deben al blog «El Viejo Archivista», publicado por un antiguo miembro o simpatizante entre 2012 y 2016.
2. Véase el número 25 de la tercera serie de «Alarma», último boletín publicado por el FOR en español.

 
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