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El «pinochetazo» de Sánchez

4 de febrero, 2019 · Actualidad> Europa> España

Sánchez y Calviño, ministra de Economía.

En Austria, la «mochila austriaca» es una cantidad obligatoria que la empresa deposita con cada salario en un fondo a partir del momento en el que contrata a un asalariado. Si el asalariado es despedido lo que cobra es el valor actualizado de ese fondo. Para la empresa la indemnización deja así de ser un elemento a tener en cuenta a la hora de despedir a alguien. Pero en España va a ser otra muy distinta. El primer paso en firme de la privatización de la Seguridad Social.rata a un asalariado. Si el asalariado es despedido lo que cobra es el valor actualizado de ese fondo. Para la empresa la indemnización deja así de ser un elemento a tener en cuenta a la hora de despedir a alguien. Pero en España va a ser otra muy distinta. El primer paso en firme de la privatización de la Seguridad Social.

Dividendos 2018 de la banca española. Pocos y basados en descapitalización y beneficios extraordinarios.

Sánchez quiere incluir una pensión obligatoria «complementaria» a las pensiones de jubilización en su «agenda del cambio». Es el primer paso obligatorio y serio, aunque limitado a algunos sectores como banca, hacia un sistema de capitalización. El gran objetivo de una burguesía española que ve que los beneficios de la banca no crecen como antes y que lo poco que crece lo debe en realidad a desinversiones y extraordinarios.

Protestas masivas en Chile contra las AFPs

¿Por qué usar el término «mochila austriaca» que, como hemos visto, se refiere a las indemnizaciones de despido? Porque estructuralmente es lo mismo, pero el modelo original resulta inconfesable: la privatización de las pensiones por Pinochet en el Chile de 1980. El modelo se basa en la «capitalización individual y obligatoria» de un 10% de cada nómina más una «cuota de gestión» a través de unas entidades gestionadas por los bancos llamadas AFP («Administradoras de Fondos de Pensiones»). Una excelente fuente de negocio segura para los bancos, que aumentan masivamente el capital invertido de la que reducen riesgos para sus propias inversiones, un desastre para los trabajadores. No solo la transición de un sistema como el actual a otro de capitalización deja una generación entera al descubierto, es que el sistema entero es extractivo, los bancos se llevan la parte del león y las pensiones finales recibidas están por debajo del salario mínimo.

10 años de crisis en España. La «recuperación» va a cuenta de la pérdida de los salarios, que además se concentraron en los mas bajos.

¿Cómo puede atreverse Sánchez a dar el primer paso de un ataque tan abierto y claro en año electoral? Precisamente porque es año electoral. Sánchez sabe cuáles son los objetivos que la burguesía española quiere dar a la reforma de su aparato político y sabe que el paso a un sistema de AFPs es el caldero de oro al final del arcoiris para el gran capital español. Como tantas otras cosas de su gobierno, lo concibe como un escaparate, como una promesa en firme que demuestra que es «el hombre» que viene a salvar los intereses finales de la burguesía española.