El autómata social: la utopía mecánica de la burguesía

John Dee, astrónomo y asesor aúlico de la reina Isabel I de Inglaterra con Edward Kelly invocando un espiritu.

El medievo y la vida feudal empezaron su hundimiento en el siglo XIV, descomposición que se aceleró durante los siglos XV y XVI. Alrededor del año 1.300 todas las tierras que podían ser usadas y deforestadas por los antiguos métodos habían sido ya cultivadas y se empezaban a notar los efectos de la baja productividad agrícola medieval. Después de la peste negra todo el sistema campesino-feudal empezaría su declive con consecuencias nefastas para la calidad de vida general, que sólo volvería a crecer después de la revolución industrial. Todos los tratados de demonología y esoterismo religioso vario que llegaban de Oriente desde el Renacimiento se sumaron a la sensación de fin del mundo que se vivía en el campo, desencadenando revueltas religiosas. Desde los príncipes luteranos contra la iglesia de Roma -y contra el pago de impuestos al Papa- hasta los levantamientos campesinos milenaristas de Müntzer y compañía. Es la era de grandes figuras que fueron al mismo tiempo practicantes de la magia más delirante y reformadores del conocimiento, como ahora Paracelso o Francis Bacon.

La crisis agraria del siglo XIV, decadencia y agotamiento del feudalismo, crea una sensación de «fin del mundo». Europa se llena de libros de magia y demonología.
Jacques Coeur

Contrariamente a las tierras germanas, allí donde se habían logrado asentar reinos más o menos centralizados como en Francia o en Inglaterra, la nobleza se desinteresó cada vez más por el campo, levantó en muchos casos la servidumbre y dirigió sus intereses y atención hacia cargos administrativos, aliándose y mezclándose con la alta burguesía urbana. Es el proceso que llevará a la formación del estado absolutista. Pero, más allá de los banqueros, aliados de la corte como Jacques Coeur, son los comerciantes y artesanos los que están transformando el mundo urbano a gran escala mientras el campo se muere.

Al mundo campesino marcado por los ciclos astronómicos de las cosechas, los talleres y manufacturas oponían un nuevo ritmo temporal marcado por uno de los grandes inventos de la artesanía europea: el reloj mecánico. Ya en el 1371, Henri de Vic instala un reloj mecánico en la Torre del Reloj de París. Para entender la función crucial de esta nueva máquina basta con leer la inscripción en Latín que acompañará al reloj en los siglos posteriores:

El famoso reloj de Henri de Vic
Machina quae bis sex tam juste dividit horas justitiam servare monet leges que tueri
Esta máquina que divide en doce partes tan exactas a las horas enseña a proteger la justicia y a defender las leyes.

Contrariamente a los astrolabios, joyas mecánicas que servían para guiarse usando como referencia el mundo celestial, los relojes proporcionan un tiempo fijo y repetible de día y de noche, reflejando la nueva actividad humana en los talleres… Cuyo objetivo es abiertamente disciplinar a los trabajadores y proteger el orden y la autoridad.

Un nuevo invento mecánico, el reloj, cuyo objetivo es abiertamente disciplinar a los trabajadores y proteger el orden y la autoridad, lleva a la ciudad el tiempo regular de los talleres

El relojero holandés y su pulidor de lentes

Christian Huygens presenta su reloj de péndulo.

A lo largo de los siglos, la burguesía mejora y mejora sus relojes mecánicos, hasta encontrar el Santo Grial de la relojería en uno de sus principales bastiones durante el siglo XVII: Amsterdam. Por ese entonces, Holanda es una de las repúblicas y estados más ricos del mundo. Controlado por los regenten, grandes mercaderes, la nobleza está separada del poder y el comercio con Asia oriental inunda de riquezas a la República de los De Witt. Las grandes figuras del pensamiento moderno se mudarán a Amsterdam para escapar a la persecución, desde Descartes hasta Hobbes, que sólo puede publicar en Holanda. Christiaan Huygens usará el concepto de inercia desarrollado por Galileo pocos años antes para diseñar su gran joya mecánica: el reloj de péndulo. Este reloj será el más preciso y regular de todos hasta entrado el siglo XX, marcando el ritmo de la vida burguesa durante siglos. Entre toda la euforia de la nueva visión mecánica del mundo, el artesano que le pule las lentes a Huygens pondera el gran problema de la burguesía: su forma política. Este artesano es un tal Baruch Spinoza, quien expondrá el problema político después de usar los paralelogramas de fuerzas para representar a la competencia entre los diversos intereses y deseos que enfrentan a los burgueses entre sí… ¿Es posible crear un estado cuyo mecanismo sea autónomo e independiente de las virtudes de sus inquilinos individuales?

Spinoza por Barend Graat
Por consiguiente, un Estado cuya salvación depende de la buena fe de alguien y cuyos negocios sólo son bien administrados, si quienes los dirigen, quieren hacerlo con honradez, no será en absoluto estable. Por el contrario, para que pueda mantenerse, sus asuntos públicos deben estar organizados de tal modo que quienes los administran, tanto si se guían por la razón como por la pasión, no puedan sentirse inducidos a ser desleales o a actuar de mala fe. Pues para la seguridad del Estado no importa qué impulsa a los hombres a administrar bien las cosas, con tal que sean bien administradas. En efecto, la libertad de espíritu o fortaleza es una virtud privada, mientras que la virtud del Estado es la seguridad.(…) Allí donde los hombres poseen derechos comunes y todos son guiados como por una sola mente, es cierto (por el § 13 de este capítulo) que cada uno de ellos posee tanto menos derecho cuanto los demás juntos son más poderosos que él; es decir, que ese tal no posee realmente sobre la naturaleza ningún derecho, fuera del que le otorga el derecho común; y que, por otra parte, cuanto se le ordena por unánime acuerdo, tiene que cumplirlo o (por el § 4 de este capítulo) puede ser forzado a ello.

Este derecho que se define por el poder de la multitud, suele denominarse Estado. Posee este derecho, sin restricción alguna, quien, por unánime acuerdo está encargado de los asuntos públicos, es decir, de establecer, interpretar y abolir los derechos, de fortificar las ciudades, de decidir sobre la guerra y la paz, etc. Si esta función incumbe a un Consejo que está formado por toda la multitud, entonces el Estado se llama democracia; si sólo está formado por algunos escogidos, aristocracia; y, si, finalmente, el cuidado de los asuntos públicos y, por tanto, el Estado está a cargo de uno, se llama monarquía.

Baruch Spinoza, Tractatus politicus

Luis XIV cruza el Rhin, cuadro de Adam Frans van der Meulen.

Una máquina cuyos engranajes impongan por la fuerza la virtud. Virtud que es la mente metafísica que guía a la multitud.

Sin embargo, el tiempo cíclico de la burguesía mercantilista holandesa es incapaz de salvarla de la aristocracia absolutista europea. Su fijación por las ganancias a corto plazo la lleva a invertirlo todo en la flota mercante y abandonar el ejército de tierra. Una coalición de estados absolutistas atacará Holanda antes del fin del siglo XVII e impondrá el reinado de la casa de Orange-Nassau.

Spinoza imagina el estado como un mecanismo relojero cuyos engranajes pueden imponer impersonalmente la virtud, conviertiéndola en una mente metafísica capaz de guiar a la multitud con la inexorabilidad con que el reloj guía el trabajo del taller.

El reino milenario de Cristo y el destino manifiesto

William Petty retratado por Isaac Fuller (1649-50)

Las cosas ocurrirán de un modo distinto en Inglaterra. Lo que le faltaba a la burguesía, una noción de progreso en el tiempo hacia un futuro mejor, se encuentra por todas partes… bajo la forma de una noción abiertamente religiosa y milenarista:

En los años 1670, William Petty comparó «los más grandes logros de la Humanidad en su totalidad contra su estado más salvaje» y dedujo que en los próximos 6.000 años avanzaría hasta la cumbre de la escalera de la creación hasta alcanzar a los ángeles, y John Evelyn en su «Navegación y Comercio, su Origen y Progreso» dedujo más sobriamente a partir de la historia reciente del comercio holandés e inglés que el comercio «nos había enseñado la religión, instruido en política, cultivado nuestras costumbres y proporcionado todas las delicadezas de una vida virtuosa y feliz».

Paul Slack, Material Progress and the Challenge of Affluence in Seventeenth-Century England

Oliver Cromwell en una representación simbolista de contenido milenarista de la época.

William Petty es todo un personaje de su época: luchó bajo Cromwell en el mismo «New Model Army» que veía apariciones de dios y milagros en su lucha contra el poder monárquico de Carlos I, huyó a la Amsterdam de Descartes donde estudió anatomía mientras se dedicaba a construir artilugios y fue secretario personal de Hobbes. Pero es mucho, mucho más que un anatomista, es uno de los fundadores de la economía política:

39. Por todas estas razones, será sin duda la manera más segura de permitir [a los indefensos e impotentes] la superfluidad que de otro modo se perdería y se desperdiciaría, o se gastaría de forma gratuita: O en caso de que no haya excedente, cuando sería conveniente para reducir un poco la delicadeza de otros que se alimentan en cantidad o calidad; pocos hombres gastan menos del doble de lo que podría bastarles en cuanto a las necesidades básicas de la naturaleza.

40. Ahora bien, en cuanto al trabajo de estos supernumerarios, que sea sin los gastos de los Productos Extranjeros, y luego no importa si se emplea para construir una pirámide inútil en la llanura de Salisbury, traer las Piedras de Stonehenge a la Colina de la Torre, o algo por el estilo; porque en el peor de los casos esto mantendría sus mentes en la disciplina y la obediencia, y sus cuerpos en la paciencia de trabajos más provechosos, cuando la necesidad así lo requiera.

41. En segundo lugar, como ejemplo de la utilidad de lo que se ha propuesto, me pregunto: ¿qué beneficio tendrá la reparación de los caminos elevados, la construcción de puentes y calzadas, con la fabricación de productos navegables de los ríos, además del placer y la belleza de los mismos? A lo que también respondo, como ejemplo de las premisas, que las mismas, junto con las numerosas misiones de ganado y ovejas fuera de Irlanda, producirán una vasta superfluidad de Caballos Ingleses, los cuales por tener las muchas excelentes cualidades de belleza, fuerza, coraje, rapidez y paciencia concentradas en ellos, más allá de los Caballos de otros lugares, serían una Mercancía muy vendible en toda Europa; y tales como que dependiendo de la naturaleza intrínseca del suelo Ingles no podría ser falsificada, ni arrebatada por otros. Además, un Caballo es una Mercancía tal que llevará tanto a él como a su Comerciante al Mercado, que nunca será el mismo tan distante.

William Petty, Treatise of taxes and contributions 1692

Swift parodia a la «Royal Society», y al mismo Boyle en sus experimentos, a través de la «Laputa» de sus «Viajes de Gulliver»

Petty, al contrario que sus predecesores mercantilistas, no llama a centrarse en aumentar las riquezas personales de la burguesía a corto plazo, sino a usar toda la mano de obra posible para disciplinarla y mejorar la productividad a largo plazo… y así dirigirse hacia el reino de dios. Esta noción de progreso hacia el reino divino es lo que forma el cuerpo del «improvement», el programa científico que dirigirá la expulsión de los campesinos del campo y su proletarización. Este programa estará dirigido por la «Royal Society», la Laputa de Swift, de la cual Petty es uno de sus fundadores.

Junto con el padre de la química moderna, Robert Boyle, Petty fundará la «Society» basándose abiertamente en el trabajo de Francis Bacon. Como ya vimos, Bacon funda su utopía «Nova Atlantis» sobre un instituto científico para descubrir las causas últimas de los sucesos y, en realidad, la mente de dios. Al ganar el poder Cromwell, el nuevo Lord Protector empieza a «limpiar» a sus antiguos aliados fanáticos y los milenaristas deben pasar a rebajar el tono de sus obras. Uno de ellos, Harrington, publicará lo que es una copia descarada de «Nova Atlantis», esta vez llamada «Oceana» y basándose en las buenas opiniones de un tal Verulamius… Que es el título nobiliario de Francis Bacon, Verulam. Leamos Oceana, pues:

Además de las ventajas políticas de la unión, la riqueza y el número de personas, que son las consecuencias seguras de esta libertad imparcial, también es altamente congruente con la naturaleza de la verdadera religión; y si algo en la tierra puede ser imaginado para satisfacer el interés del cielo, debe ser especialmente aquello que le procura el respeto sincero y voluntario de la humanidad. Podría aquí mostrar el renombre de la ciudad por su gloria militar, y recitar esos antiguos y valientes logros que nuestros historiadores registran cuidadosamente; pero nunca terminaría si me alargara en aquellas cosas que sólo insinúo, o si mencionara los extraordinarios privilegios que ahora goza Londres, y que probablemente posea de aquí en adelante, por los que bien merece el nombre de una Nueva Roma en Occidente, y que, como la antigua, se convierta en la mantenida y soberana del universo.[…]

Por lo tanto es en este sentido que Maquiavelo debe ser entendido cuando dice que son perniciosos para una comunidad; y de Francia, España, e Italia, que son naciones que por esta causa son la corrupción del mundo: porque de otra manera la nobleza puede, según su definición (es decir, que sean tales que vivan de sus propios ingresos en abundancia, sin tener que ocuparse de la labranza de sus tierras u otro tipo de trabajo para su sustento), mantener un saldo negativo con el pueblo; en cuyos espacios no sólo están a salvo, sino que son necesarios para la mezcla natural de una comunidad bien ordenada. Porque, ¿de qué otra manera se puede tener una comunidad que no sea totalmente mecánica? o ¿qué comparación hay entre los caminos comunes que existen, o los más cercanos a los mecánicos, por ejemplo, Atenas, Suiza, Holanda, Lacedemonia, Roma y Venecia, que están velados por sus aristócratas? Vuestros mecánicos, hasta que hayan emplumado sus nidos, como las aves del aire cuyo único objetivo es buscar su comida, están tan ocupados en sus asuntos privados, que no tienen tiempo libre para estudiar al público, ni se puede confiar en ellos con garantías.

James Harrington, Oceana 1656

El fanatismo religioso sigue ahí, pero ahora está a penas escondido en la forma de un parlamento «democrático» para la nación, convertida abiertamente en el espíritu de un mecanismo de relojería mecánico. Como veremos pronto, la referencia a Maquiavelo -que es en realidad una referencia a Numa Pompilio– no es para nada inocente tampoco.

Sin embargo, el ingreso al reino celestial de los bienaventurados se retrasa y empiezan a renacer nuevas tensiones sociales, tensiones ya descritas en la panfletística de Defoe. Mientras el país siga principalmente basado en el mercantilismo, la pauperización de todos los estratos no dirigentes de la sociedad será brutal. Como en la España de la misma época, todo el pillaje de las colonias y el mercantilismo no hacen más que enriquecer a la cima de la pirámide social mientras destrozan al resto de la sociedad. No hay marcha creíble hacia el reino de los ángeles. Un filósofo moral bien conocido, Adam Smith le pondrá remedio al problema teológico. Él tiene claro como debe funcionar una sociedad, como se puede ver en toda su obra moral… Repleta de menciones a relojes y máquinas:

Adam Smith
La perfección de la política, la extensión del comercio y la fabricación, son objetivos nobles y magníficos. Pensar en ellos nos agrada, y nos interesamos en cualquier cosa que tienda a hacerlos avanzar. Son parte del gran sistema de gobierno, y las ruedas de la máquina política parecen girar más suavemente por medio de ellos. Nos complace ver la perfección de un sistema tan bello y grandioso, y estaremos inquietos hasta que podamos eliminar cualquier cosa que pueda de alguna manera perturbar o sobrecargar la regularidad de sus movimientos. Pero ninguna constitución de gobierno es valorada sino en la medida en que tiende a promover la felicidad de los que viven bajo ella.[…].La idea del Ser divino, cuya benevolencia y sabiduría han dirigido desde toda la eternidad la inmensa máquina del universo para producir en todo momento la mayor cantidad posible de felicidad, es el pensamiento más sublime que los seres humanos pueden tener. Cualquier otro pensamiento parece necesariamente mezquino en comparación con él. Normalmente tenemos la más alta veneración por alguien que creemos que está principalmente ocupado con este sublime pensamiento.

Adam Smith, Teoría de los sentimientos morales

Isla flotante de Laputa, la utopía burguesa según la Royal Society en parodia de Jonathan Swift

Vean como la noción del perfeccionamiento y avance social está ligada a las «ruedas de la gran máquina política». Una gran máquina, como el universo creado por dios, de movimiento perpetuo que se eleva hacia el cielo usando la inercia metafísica de Galileo y Huygens y dirigida por el alma de la nación. Ésa es la utopía burguesa.

Una gran máquina, como el universo creado por dios, de movimiento perpetuo que se eleva hacia el cielo usando la inercia metafísica de Galileo y Huygens y dirigida por el alma de la nación. Ésa es la utopía burguesa.

La revolución burguesa, o el camino a Nueva Jerusalén

John Gast. «American Progress», 1872

La obsesión con Roma, la aparición de misteriosos «Seres Supremos», la invocación de la virtud y la creación de un gigantesco autómata social alrededor del mercado nacional no son curiosas casualidades que comparten las revoluciones burguesas entre ellas… Veamos por ejemplo los Estados Unidos, el mejor alumno de Inglaterra:

El 4 de marzo de 1801, Jefferson proclamó que los Estados Unidos eran una «nación ascendente… avanzando rápidamente hacia destinos más distantes que la visión de los mortales». América era «un país elegido, con suficiente tierra para nuestros descendientes de la generación milésima de la milésima». Thomas Jefferson veía como obvio que el objetivo de los Estados Unidos era expandirse hacia el oeste bajo dirección divina.[…] En 1847, un escritor afirmó que el destino Mexicano era el mismo que el de los indios, asimilarse bajo el «vigor superior de la raza anglosajona, o perecer completamente»1.

Robert J. Miller. Native America, Discovered and Conquered: Thomas Jefferson, Lewis & Clark and Manifest Destiny.

El triunfo de la revolución burguesa es presentado como el comienzo de un «ascenso» de la nación propia, predestinada al estilo calvinista, a convertirse en la Jerusalem celeste del tiempo post-apocalíptico.

Orden social y percepción del tiempo

La metáfora de los «engranajes sociales» es omnipresente en la comunicación corporativa.

¿Se puede convertir la sociedad en algo parecido una máquina al controlar de manera precisa el tiempo en el que suceden las actividades humanas? ¡Son todo solo metáforas inocentes o bien es como lo que ocurría con los números y la percepción de las cantidades?

Las representaciones temporales son muy variadas entre distintas culturas, desde los aymara en los que el tiempo parece fluir lingüísticamente de adelante hacia atrás hasta el mismo mundo feudal donde o bien era cíclico con las cosechas o bien era el tiempo en descomposición de la caída del hombre del Edén… La cuestión es si esas representaciones del tiempo afectan a la percepción. Veamos un ejemplo excepcional, en Asia oriental hay 5 y no 4 puntos cardinales: Norte, Sur, Este, Oeste y el punto cardinal vertical del cielo. El tiempo también puede fluir horizontal o verticalmente… Y su percepción también existe no en uno sino en dos ejes temporales modulados ademas por el sistema numerico. En culturas sin un tiempo abstracto como los Nuer:

Aunque haya hablado de tiempo y unidades temporales, los Nuer no poseen ninguna expresión equivalente al «tiempo» en nuestro idioma, y no pueden, por lo tanto, hablar del tiempo como fuese algo físico, que fluye, puede ser malgastado, ahorrado etc. No creo que nunca experimenten el mismo sentido de estar luchando contra el tiempo o tener que coordinar sus actividades con el paso de un tiempo abstracto, porque los puntos de referencia son principalmente sus propias actividades diarias[…] Los sucesos siguen un orden lógico, pero no están controlados por un sistema abstracto.

E.E. Evans-Pritchard, Los Nuer

De hecho, una de las cosas que mas chocaba a la gente que llegaba a EEUU desde China en el siglo XIX era el ritmo infernal en el que aprecia moverse el tiempo. Aun tenemos cartas de madres de familia chinas relatando lo anormal que parecia moverse el tiempo en su nuevo mundo. Pareciera que la burguesía nos hubiera atado a su reloj mecánico, en una marcha acelerada hacia su demencial utopía.

Las representaciones del tiempo afectan a la percepción. Controlándolas se puede convertir la sociedad en algo parecido a una «máquina». Pareciera que la burguesía nos atara a su reloj mecánico en una marcha acelerada hacia su demencial utopía

(Continuará)


Notas

1. El origen del racismo, contrariamente a las ridículas disquisiciones contemporáneas sobre los rasgos biológicos, es el fanatismo articulado en torno al destino divino de la nación. No fue un supuesto color de piel oscuro lo que convirtió a los Irlandeses en seres esclavizables por los ejércitos fanáticos de Cromwell. Ni lo que convirtió a eslavos y judíos en seres a exterminar por el fanatismo del Reich nazi «de los mil años».

 
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