El ascenso de la ciudad y los albores del mundo burgués

La «revolución comercial» del siglo XI en una iluminación de las Cantigas del Rey Alfonso.
En entregas anteriores hemos visto como el mundo burgués quedó atrapado en su propia metafísica y sus abstracciones a medio cocer, abstracciones entre las que la economía y su fetiche de la mercancía ocupaban un lugar principal. Pero ¿de dónde este mundo, estos fenómenos sociales y este pensamiento que conforman el estrecho horizonte burgués en el que aún no encontramos atrapados?

Hemos visto los inicios del modo de producción capitalista y del pensamiento burgués moderno en la Inglaterra del siglo XVII, pero el pensamiento burgués es muy anterior. Se inicia con la reaparición de las grandes ciudades al final del medievo y con el retorno de la circulación a media y gran escala de dinero y mercancía. Porque -contrariamente a la definición simplificada que hemos usado por razones de conveniencia hasta ahora- un modo de producción es mucho más que la reproducción en el tiempo de las clases enfrentadas, es la reproducción de un modo de vida completo:

El modo de producción no debe ser considerado como la mera reproducción de la existencia física de los individuos que lo componen. Es más bien una forma de actividad definida de estos individuos, una forma de expresar sus vidas, un modo de vida específico.

Carlos Marx y Federico Engels, la Ideología Alemana

Para entender el capitalismo hemos de ir a las raíces del mundo burgués que le precede. Un modo de producción es mucho más que la reproducción en el tiempo de las clases enfrentadas, es la reproducción de un modo de vida completo

«Les très riches heures du Duc de Berry», el más famoso de los libros de horas medievales.
Y este modo de vida no apareció súbitamente. Como veremos tomando como ejemplo a Florencia, la lucha de clases en las ciudades independientes burguesas será el desencadenante de un cambio paulatino a gran escala en el mundo.

El mundo medieval está dominado por el campo y los señores feudales, con pequeñas ciudades arzobispales y administrativas hasta aproximadamente los siglos XI-XII. El día está dividido según las plegarias y la actividad campesina y el conocimiento se centra en el estudio del alma metafísica y el más allá. En un platonismo muy burdo, el mundo terrenal aparece como una triste copia, una sombra, del mundo celestial de las ideas y de dios. El universo y la bóveda celeste rotan alrededor de dios. Todo esto será puesto en cuestión por la burguesía y los nuevos pensadores bajo su mecenazgo:

[Petrarca] trata más bien de lo contrario, de la sustitución del teocentrismo medieval por el punto de vista humano, de la sustitución del problema metafísico, y también del problema religioso, por el problema moral; del punto de vista de la salvación por el de la acción. No es aún el nacimiento del mundo moderno; es ya la expresión de un hecho: que el «espíritu de la edad media» se agota y se muere.

Alexandre Koyré, Estudios de historia del pensamiento científico

La burguesía medieval pondrá en cuestión la mirada feudal del mundo: al teocentrismo opondrá «lo humano», a la religión la moral, a la salvación la acción. El «espíritu medieval» se está agotando.

Lucha de clases y ascenso del pensamiento burgués en Florencia

Frías, provincia de Burgos, España. Uno de los muchos pueblos que conservan su estructura medieval original.
Después de un largo período -aproximadamente desde el siglo VI hasta el XI-XII- de desurbanización y vida casi exclusivamente campesina/feudal, las ciudades empiezan a crecer en Europa occidental. A los barrios de la administración feudal/religiosa se le empiezan a añadir nuevos burgos de mercaderes -muchos provenientes del bandidaje y la pequeña criminalidad- y ex-campesinos feudales que crecen debido al incremento de la actividad comercial.

En varios lugares estas ciudades empiezan a comprar y adquirir franquicias y libertad respecto al control feudal, en Castilla por ejemplo, pero sobre todo en Flandes y el Norte de Italia. Esto causará conflictos a gran escala entre la aristocracia feudal y las ciudades, como las «Jacqueries» francesas, durante las que los ejércitos feudales franceses arrasarán las ciudades de Flandes y atacarán París. Pero lo que nos interesa ahora es la lucha de clases dentro de ese pequeño primordio de mundo burgués: la ciudad individual.

Florencia en el siglo XV. Mapa de Giuseppe Roselli.
Y para ello no hay mejor ejemplo que la ciudad toscana de Florencia, en pleno ascenso económico gracias a su actividad bancaria y mercantil. Como referencia, esta ciudad fue de las primeras tras del hundimiento de Roma, en volver a poner en circulación grandes cantidades de su propia moneda, el Florín. En el siglo XIV, la ciudad está gobernada por una república donde 21 corporaciones -los Artes mayores- votan cada una a un representante del consejo de gobierno así como a un jefe legislativo, el «gonfaloniero». Las corporaciones están bajo el control de la alta burguesía (banqueros y grandes mercaderes). La nobleza había sido ya derrotada y marginada.

Representación actual de la revuelta de los Ciompi.
El sistema es bastante inestable y dependiente de lealtades y favores individuales entre la alta burguesía. Los pequeños artesanos y trabajadores de los talleres no tienen voz alguna. Cada corporación actúa como un estado dentro del estado. A lo largo del siglo XIV, esta estructura inestable permite a los trabajadores de la lana -el sector más amplio y con menor poder social de todos los trabajadores- levantarse repetidamente contra sus explotadores. En 1378 empieza la más gran revuelta, conocida como «la rebelión de los Ciompi». Los trabajadores florentinos que consiguen hacerse con el poder y reformar el sistema republicano para incluir hasta 24 corporaciones que representasen a los trabajadores y pequeños artesanos así como formar una fuerza armada ciudadana.

Cosme de Medici retratado por Pontormo
La burguesía no lo perdonará. La pequeña burguesía y los artesanos traicionarán al nuevo gobierno e impulsarán un movimiento que acabará aplastando a los trabajadores con fuerzas armadas venidas del campo. Después de una reinstauración del poder de la nobleza, la alta burguesía retomará el control, esta vez poniéndolo en manos de la familia Médici. Y el gobierno ya no volverá a ser igual, estará supeditado a un «hombre fuerte» de los Medicis que impondrá su voluntad sobre la república con el permiso del resto de la alta burguesía. Así entramos en el siglo XV florentino, su edad de oro. El poder político de los Medicis y otras familias influyentes florentinas les permitirán dedicarse al mecenazgo de gran número de artistas y pensadores que se dedicarán a darle la vuelta al antiguo mundo medieval. Así nace el «Renacimiento».

En 1378 los proletarios de Florencia protagonizarán la primera gran insurrección obrera: la «revuelta de los Ciompi». La burguesía ni perdonará ni olvidará: su visión del estado quedará marcada por la experiencia para siempre

El renacimiento y la destrucción del viejo mundo feudal

Santo Tomás de Aquino confundiendo a Averroes, por Giovanni di Paolo
Además del antiguo platonismo burdo del medievo, la influencia árabe trae las obras de Aristóteles vía Avicena y Averroes. El elegante método aristotélico atrae a los universitarios medievales, pero es un método deformado para cumplir los intereses de la era feudal: conocer la mente de dios y el alma.

Para la burguesía en ascenso y sus pensadores, la fijación sobre lo trascendente y el más allá es una distracción contra la importancia de lo terrenal y lo individual: el dominio material e individual de la burguesía. Cabe recordar que Aristóteles tenía una visión muy negativa del comercio y el dinero… Ese dios que pretende ser el centro del universo y alrededor del cual orbitan todas las actividades del día y los humanos, es un insulto al espíritu emprendedor. La burguesía debe recuperar el dominio del tiempo de las manos de la Iglesia, aunque solo sea para poder enfrentar cara a cara la condena del préstamo con interés: venta de algo que no se posee, el «tiempo», que es de dios; reproducción pecaminosa del dinero a través del dinero mismo, que no respeta ni siquiera los tiempos reservados al descanso y al culto divino.

  1. El tiempo pertenece a los hombres [y no a dios]
  2. El tiempo es un cuadro sin estructura propia; cada individuo lo transforma a su manera
  3. Por lo tanto puede variar de valor según el uso que se le dé; puede estar más o menos lleno de actividades

Leon B. Alberti, Libri della famiglia

La burguesía afirma su dominio poniendo el centro de la experiencia humana en lo terrenal y lo material, quitando el monopolio del tiempo de las manos de dios y legitimando así el interés del dinero.

Nicolás Chrypffs, nacido en Kues (Cusa), cerca de Tréveris.
Nicolás de Cusa en la ciudad de Padua, como haría un siglo despúes Galileo en la misma Padua y Florencia, se dedica casi al mismo tiempo a desmontar el modelo teocéntrico del universo, usando al neoplatonismo -traído por los Médici de Oriente- como cuña para desplazar a la «fuerza motriz primaria», es decir, la acción de dios, del centro del universo y poner en su lugar al individuo pensante. Toda mezcla ecléctica forma a pasar parte de lo que se conoce como «humanismo», que en teoría pone al hombre en el centro del universo. Pero en lugar de ser un verdadero antropocentrismo se trata de un egocentrismo individual muy poco escondido. No es la Humanidad como especie actuando y transformando el medio a través del trabajo lo que se sitúa en el centro, sino al individuo descubriendo los mecanismos del funcionamiento del universo (les sonará del pensamiento científico actual).

El «humanismo» de la burguesía no es un verdadero antropocentrismo. No es la Humanidad como especie actuando y transformando el medio a través del trabajo, sino el individuo descubriendo los mecanismos del universo

Para ocultar los textos esotéricos de Newton se creó la leyenda cambridgeana de que su perro había causado un incendio que destruyó 20 años de trabajo. Los manuscritos se guardaron en realidad en un arcón sellado durante casi 200 años.
El neoplatonismo y su obsesión -proveniente de Plotino- por la luz y la óptica, llevarán más tarde a los neoplatonistas de Oxford y Cambridge a estudiar el espectro de la luz y entre ellos se encontraba un tal Newton. Como ya vimos, Newton era el «último de los magos» e influenció a los trabajos de Adam Smith. Pero… ¿mago? De hecho, si algo hizo el Renacimiento al destruir al método aristotélico, fue causar un ascenso del pensamiento mágico entre toda la burguesía de occidente hasta la aparición del empirismo y el método moderno en los siglos XVII-XVIII:

Por el hecho mismo de la destrucción de la ontología medieval, de la ontología aristotélica, el Renacimiento se ha encontrado lanzado o reducido a una ontología mágica, cuya inspiración se encuentra por todas partes. […] Si se quisiera resumir en una frase la mentalidad del Renacimiento, yo propondría la fórmula: todo es posible. El único problema es saber si todo es posible en virtud de intervenciones de las fuerzas sobrenaturales, y ésta es la demonología sobre la que Nifo escribió un gran libro que tuvo un enorme éxito, o si se rechaza la intervención de las fuerzas sobrenaturales para decir que todo es natural y que incluso los hechos milagrosos se explican por una acción de la naturaleza; es en esta naturalización mágica de lo maravilloso en lo que consiste lo que se ha llamado el «naturalismo» del Renacimiento.

Alexandre Koyré, Estudios de historia del pensamiento científico

Y muchos elemeentos mágicos aún quedan «naturalizados» por el pensamiento moderno hoy en día, como vimos ya en los capítulos previos sobre el empirismo y el mundo burgués.

El «Renacimiento» levanta la bandera burguesa del «todo es posible», pero al hacerlo se lanza a los brazos del pensamiento mágico, magia que se «naturaliza» e incorpora al pensamiento científico hasta hoy.

Caída del primer régimen burgués y perspectivas futuras

Nicola Machiavelli (Nicolás Maquiavelo)
Por muy influyente que fuese este primer despertar burgués, nunca fue capaz de estabilizarse y de controlar el campo. No se trataba pues de un modo de producción como tal… Se basaba en la producción de artículos de lujo y en el mercantilismo y tenía puntos débiles mortales. Éstos aparecieron rápidamente a finales del siglo XV. Las ciudades independientes no tenían control real sobre el territorio y estaban a merced del nuevo régimen europeo: los grandes imperios pre-absolutistas. La alta burguesía y la nobleza se habían aliado en Francia y España y estaban a punto de barrer el norte de Italia en sus disputas.

Como advirtió Maquiavelo siete años antes del fatídico fin de la independencia florentina, no había futuro alguno para Florencia si los Médici no cambiaban el modelo republicano por el de un verdadero estado. Florencia era un islote burgués entre océanos estatales y a la nobleza aún le quedaba fuerza vital para unos siglos más.

Este texto no es simplemente un resumen histórico, hoy en día es el mundo burgués el que se muere. El capitalismo ha pasado a destruir lo que un día construyó y el mecanismo económico es cada día menos capaz de regular el metabolismo de nuestra sociedad. El trabajo que iniciaron Marx y Engels, así como las grandes tareas de la revolución mundial iniciada en 1917 deben continuar en todos los frentes hasta la superación del mundo burgués por un mundo a medida de la clase universal. Los burgueses explotaron a los trabajadores para mantenerse a sí mismos y mantener a los artistas o pensadores bajo su mecenazgo. Sin embargo con el incremento de la productividad debido a la ciencia y tecnología, así como el mucho mayor acceso al conocimiento, un mundo bajo un nuevo horizonte creado por los proletarios podrá seguir mejorando las condiciones de vida de los trabajadores hacia la abundancia sin depender de la acumulación de capital ni de la explotación ajenas. Y sin un retorno a la superstición y la magia.

Hoy en día es el mundo burgués el que se muere. Solo la liberación de las fuerzas productivas por los trabajadores podrá crear abundancia sin depender de la acumulación de capital ni volver a la superstición y la magia
 
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