Diario de Emancipación

El adiós de Sánchez

15 de febrero, 2019 · Actualidad> Europa> España

Sánchez anuncia en rueda de prensa la convocatoria electoral.

Ocho meses después de la moción de censura que acabó en su investidura como presidente, Sánchez dice adiós. Incapaz de mantener el precario equilibrio sobre el que se aupó, la imposibilidad de hacer aprobar unos presupuestos y el juicio del «procés» simbolizan su fracaso y el de la burguesía española como un todo. Con un récord de 281 proyectos de ley abortados, el último consejo de ministros, a modo de gesto electoral y legado histórico, no encuentra nada mejor que volver al valle de los caídos.

Fiel a su estilo, divo y «explicado» como nadie, el todavía presidente insistió en que no era una víctima «de la ausencia de mayoría parlamentaria» sino del «filibusterismo» de una oposición que «no antepuso el interés general», esto es, el interés de la burguesía española en general. Sánchez presentó el llamamiento a elecciones como un último intento, heroico y agónico, de que «España de un paso hacia delante» porque «no tiene tiempo que perder».

El fracaso de Sánchez es el de la burguesía española. Con una recesión en ciernes y la parálisis política en camino de gangrena, ha esbozado la renovación de las formas socialdemócratas de cargar la asfixia del capital sobre los trabajadores

Concentración de la derecha en Colón el domingo pasado.

Efectivamente, el sentimiento de urgencia lleva tiempo instalado entre la clase dirigente española. Con una nueva recesión en el futuro inmediato y una parálisis política en camino de gangrena por el bloqueo de la revuelta de la pequeña burguesía catalana, Sánchez no ha sabido más que esbozar la renovación de las vías socialdemócratas de ataque a las pensiones y los salarios.

Primera sesión del juicio, del «procés».

Pero la burguesía española no está tan interesada en la innovación política como en salir del atolladero en el que se ve cada vez más impotente. Sabe que la situación internacional y europea es cada vez más tensa. El Brexit está a las puertas y traerá inevitablemente, como ya vemos en Irlanda, un incremento del grado de los conflictos entre potencias europeas. Ni siquiera el eje franco-alemán es ya una referencia estable. Y en un marco así, el juicio al «procés» ofrece un flanco demasiado obvio. Por eso ve en el tripartito de la derecha una salida posible y apuesta por la oportunidad de obtener un gobierno con mayoría absoluta bajo las reglas actuales… para cambiar las reglas de juego y desatascar la situación, disciplinando a la pequeña burguesía y pasando cuanto antes de los esbozos de Sánchez a un ataque en toda regla contra las condiciones del trabajo y las grandes mayorías que sustenta.

La burguesía española teme la confluencia del juicio del «procés» con un recrudecimiento de los conflictos entre potencias en Europa. Apuesta por el tripartito de la derecha como vía para desatascar la parálisis institucional

Sánchez recibe, renuente, el abrazo de Iglesias tras su investidura.

Pero aun si el tripartito consigue una mayoría absoluta y puede emprender la agenda pendiente y urgente de la burguesía española, le quedaría reinventar la izquierda para el nuevo bi-partidismo de bloques. Haber ganado tiempo en Moncloa no solo le dará una cierta bolsa de votos, sino que le pondrá en posición de poder opar a un Podemos en descomposición. Dar credibilidad a una izquierda que ha sido la vanguardia de los ataques a las condiciones de la clase trabajadora exige un verdadero ejercicio de ilusionismo cuyos primeros movimientos hemos visto hoy: convertir, contra toda evidencia, los ocho meses de Sánchez en espejo de virtudes progresistas y dar credibilidad a la oposición derecha-izquierda con aires antifascistas. De ahí la enésima vuelta de Sánchez al valle de los caídos. Qué mejor que una visita al monumento de la más tétrica reacción española para ponerse en valor como mal menor y revivificar de paso el aplastamiento de la memoria revolucionaria bajo la memoria implantada del republicanismo.

Sánchez se postuló hoy para capitanear la tarea pendiente de la burguesía española en caso de que el tripartito consiga mayoría absoluta: «reinventar la izquierda», opar a podemos y dar algo de credibilidad a lo que salga

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