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Sectarismo

Diccionario de marxismo

Tendencia organizativa que prima los intereses y logros particulares de una organización sobre los intereses generales del movimiento de clase y su perspectiva histórica confundiendo las particularidades de una organización en el seno del partido en devenir con las fronteras de clase.

Origen y evolución

En los orígenes del movimiento obrero, las «sectas socialistas» se veían a sí mismas, y no a la clase, como el sujeto llamado a transformar la realidad. Eran entonces ya una expresión de debilidad que reproducía en las primeras estructuras políticas internacionales y masivas (I y II Internacionales) las viejas formas mesiánicas y cuasi-religiosas del utopismo.

El desarrollo del sectarismo socialista y el desarrollo del movimiento obrero real se encuentran siempre en proporción inversa. Las sectas están justificadas (históricamente) mientras la clase obrera aún no ha madurado para un movimiento histórico independiente. Pero en cuanto ha alcanzado esa madurez, todas las sectas se hacen esencialmente reaccionarias. Por cierto, en la historia de la Internacional se ha repetido lo que la historia general nos muestra en todas partes. Lo caduco tiende a restablecerse y a mantener sus posiciones dentro de las formas recién alcanzadas. La historia de la Internacional también ha sido una lucha continua del Consejo General contra las sectas y los experimentos de diletantes que tendían a echar raíces en la Internacional contra el verdadero movimiento de la clase obrera.

Carlos Marx. Carta a Federico Bolte, 23 de noviembre de 1871

La II Internacional conoció el sectarismo bajo la forma de «patriotismo de organización», es decir, como una tendencia a negar el debate y el análisis crítico de las propias posiciones cuando chocaban con la realidad para no «debilitar la confianza en la organización». Este tipo de sectarismo estuvo muy presente también en las secciones de la IIIª Internacional que no derivaban de un trabajo previo de la izquierda marxista en el seno de los partidos socialistas y sirvió de alimento al «zinovietismo» y el desarrollo de las tendencias «monolíticas» que pavimentaron a partir de 1923 el triunfo de la contrarrevolución stalinista en los partidos comunistas.