¡Proletarios de todos los países, uníos, suprimid ejércitos, policías, producción de guerra, fronteras, trabajo asalariado!

Proletariado

16 de julio, 2018 ·

El proletariado es la clase trabajadora característica del modo de producción capitalista. Por el lugar que ocupa en él -producir plusvalía mediante su trabajo colectivo- es al mismo tiempo una clase explotada, universal y revolucionaria.

El proletariado clase universal

El proletariado es una clase universal en dos sentidos:

  1. Existe en todo el mundo, como producto que es de un capitalismo que hace mucho que conquistó ya todo el planeta, y lo que le define como tal -ser producto de la relación capital trabajo- es idéntico en cualquier lugar; por eso tiene unos únicos intereses en todo el planeta.
  2. Cuando lucha como clase no reclama ningún tipo de privilegio particular que prepare una nueva forma de explotación, reclama necesidades universales, humanas y genéricas; anticipando una sociedad, el comunismo, en el que la producción se convierte en una actividad consciente y colectiva orientada no por el capital y su lógica de acumulación sino por la satisfacción de esas propias necesidades.

El proletariado como clase revolucionaria

Por ser una clase universal, la perspectiva comunista está presente en cada una de sus expresiones de lucha, se desarrolle o no esa perspectiva. Por eso es la clase revolucionaria del modo de producción capitalista al margen de las subidas y bajadas de su conciencia de clase.

No se trata de saber lo que tal o cual proletario, o aun el proletariado íntegro, se propone momentáneamente como fin. Se trata de saber lo que el proletariado es y lo que debe históricamente hacer de acuerdo a su ser. Su finalidad y su acción histórica le están trazadas, de manera tangible e irrevocable, en su propia situación de existencia, como en toda la organización de la sociedad burguesa actual.

Marx y Engels.La sagrada familia, 1844

El proceso de constitución en clase

Históricamente la clase apareció como clase «en relación al capital», es decir, como masa explotada y productora de plusvalía. Fueron las primeras luchas que fueron más allá de la fábrica o la reivindicación local -la jornada de 8 horas por ejemplo- las que dieron por primera vez el salto del proletariado a clase para sí, clase capaz de entenderse, expresarse y luchar como tal por encima de las divisiones impuestas por la producción o el aparato ideológico del sistema. El proletariado se constituye entonces «en clase y por tanto en partido político», como describirá el Manifiesto Comunista, en la medida en que su lucha le convierte en un sujeto político propio e independiente de cualquier fracción de la burguesía.

Este movimiento de afirmación a través de la lucha de clases, se dio en paralelo a la aparición de las primeras expresiones políticas y programáticas de los trabajadores. Minorías como los «comunistas icarianos» en Francia o la «Liga de los Justos» en Alemania, que evolucionaron a partir de 1847 para destilar una teoría científica de la perspectiva comunista: el marxismo. Desde ese momento queda claro que el proletariado necesita constituirse en clase dominante de la sociedad mediante la toma del poder político, para acabar con la relación capital-trabajo y desmercantilizar la sociedad. Es decir, el proceso de constitución del proletariado comienza con su existencia sociológica como clase para el capital, se desarrolla con su aparición como sujeto político y culmina, tras la revolución, con su conversión en clase dominante.

Conciencia de clase

Ese proceso de constitución en clase hasta convertirse en clase dominante, para poder acabar con la base material misma de la existencia de divisiones sociales, es en realidad un proceso de toma de conciencia.

La conciencia de clase del proletariado no es otra cosa que la conciencia de la necesidad y la posibilidad del comunismo. Es conciencia de la necesidad que viene históricamente determinada por la incapacidad del capitalismo para seguir desarrollando las fuerzas productivas a disposición de nuestra especie; y conciencia de la posibilidad que su lugar en la producción y su propio desarrollo político como clase le permiten.

Como clase explotada, el proletariado está privado de los medios de producción, entre ellos de los medios de producción intelectual. Por eso, esa conciencia de clase no se expresa como un «estado de opinión», sino como una dialéctica que es la misma esencia del proceso de constitución en clase, entre sus minorías más conscientes y activas -que forman incluso en los peores momentos un «partido en devenir»- y el curso de sus luchas. El proceso se resuelve con la constitución de la clase como partido dirigente de la sociedad gracias a la constitución previa de un partido de clase que se convierte en la fracción dirigente de la clase en su conjunto.

La clase se define por su relación con el futuro

Lo que define pues a la clase en cada momento de su desarrollo es la relación con el futuro, el Comunismo, a través del programa de clase y el instrumento que lo materializa, el partido.

El concepto de clase no debe pues suscitar en nosotros una imagen estática, sino una imagen dinámica. Cuando distinguimos una tendencia social, un movimiento hacia determinadas finalidades, podemos reconocer la existencia de una clase en el verdadero sentido de la palabra. Sin embargo, entonces existe, de manera substancial si no aún de manera formal, el partido de clase. Un partido vive cuando viven una doctrina y un método de acción. Un partido es una escuela de pensamiento político y, por consiguiente, una organización de lucha. El primero es un hecho de conciencia, el segundo es un hecho de voluntad, más precisamente, de tendencia a una finalidad. Sin estos dos caracteres nosotros no poseemos ni siquiera la definición de una clase. El frío registrador de datos puede, repitámoslo, constatar afinidades en las condiciones de vida de agrupamientos más o menos grandes, pero sin aquéllos ninguna huella se graba en el devenir de la historia.

Amadeo Bordiga. Partido y Clase, 1921

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