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Plusvalía

22 de julio, 2018 ·

Plusvalía

Diferencia entre el valor global generado por la fuerza de trabajo y valor de la fuerza de trabajo misma, es decir, el coste social de su reproducción en calidad y cantidad similar a la usada.

Condiciones para la producción de plusvalía

Para que exista plusvalía, debe existir primero la posibilidad de conversión del dinero en capital, es decir la fuerza de trabajo debe ser una mercancía que se compre y venda libremente en el mercado. Para ello el vendedor debe poder encontrarse con el comprador como personas que intercambian mercancías bajo «iguales derechos». El trabajador debe ser «libre», esto es dueño de la mercancía que va a vender y estar dispuesto a vender su fuerza de trabajo durante un tiempo determinado como algo separado de sí mismo -si se vendiera a sí mismo sería un esclavo y si su fuerza de trabajo no le perteneciera por derecho sería un siervo. Para todo lo cual debe además de no tener alternativas, estar desposeído de los medios de producción que le permitirían convertir su fuerza de trabajo en mercancías por sí mismo.

Para la transformación del dinero en capital el poseedor de dinero, pues, tiene que encontrar en el mercado de mercancías al obrero libre; libre en el doble sentido de que por una parte dispone, en cuanto hombre libre, de su fuerza de trabajo en cuanto mercancía suya, y de que, por otra parte, carece de otras mercancías para vender, está exento y desprovisto, desembarazado de todas las cosas necesarias para la puesta en actividad de su fuerza de trabajo.

Carlos Marx. El Capital, 1866.

Como se ve, el capital y el trabajo asalariado, aparecen en un marco de relaciones sociales históricamente muy preciso y en realidad muy reciente.

Lo que caracteriza; pues, a la época capitalista, es que la fuerza de trabajo reviste para el obrero mismo la forma de una mercancía que le pertenece, y su trabajo la forma de trabajo asalariado. Por otro lado, a partir de ese momento se generaliza por primera vez la forma mercantil de los productos del trabajo.

Carlos Marx. El Capital, 1866.

La mera producción de plusvalor no completa el ciclo de acumulación de capital. El producto ha de ser vendido para que la plusvalía aparezca de nuevo como dinero. Ha de existir por tanto un mercado solvente para los bienes producidos. Pero para que se realice toda la plusvalía creada, este mercado ha de ser mayor que el generado por los salarios. Es decir, el mercado capitalista necesita de mercados no capitalistas para poder realizar la plusvalía producida.

Puesto que el fin del capital no es la satisfacción de las necesidades, sino la producción de ganancias, y puesto que sólo logra esta finalidad en virtud de métodos que regulan el volumen de la producción con arreglo a la escala de la producción, y no a la inversa, debe producirse constantemente una escisión entre las restringidas dimensiones del consumo sobre bases capitalistas y una producción que tiende constantemente a superar esa barrera que le es inmanente. Por lo demás, el capital se compone de mercancías, y por ello la sobreproducción de capital implica la sobreproducción de mercancías.

Carlos Marx. Capítulo XV del libro III de «El Capital», 1867.

Esta necesidad de realizar la plusvalía será el motor de la expansión capitalista durante el capitalismo ascendente… y el motor del ciclo perenne de crisis, guerras y reconstrucciones cuando, en su decadencia, le sea posible expandirse aun más.

Condiciones para la acumulación del capital

Pero una vez realizada la ganancia, y ampliado el capital, este tiene que poder ser invertido de nuevo. Eso significa que los bienes de producción, a su vez tienen que estar en el mercado y formar un mercado. El capitalismo no puede imponerse sin mercantilizar a toda la sociedad. Por ejemplo, la aparición de trabajo asalariado y plusvalía en las ciudades medievales no sirvió de base a la expansión del sistema capitalista en tanto que la tierra, el principal medio de producción de la época, no se convirtió ella misma en mercancía y los capitales excedentarios en la ciudad pudieron invertirse en ella.

Cuando la tierra se convierta en inversión y las relaciones feudales agrarias pasen a ser sustituidas por relaciones mercantiles -arriendos- y capitalistas -aparición del primer proletariado agrario, los jornaleros- la productividad del campo se multiplicará generándose el excedente de mano de obra que permitirá la industrialización -y alimentarla a bajos precios. A partir de ahí, la reproducción ampliada del capital llevará nuevos capitales a las industrias, mejorando la tecnología, la escala y la productividad, aumentando la plusvalía relativa y la composición orgánica del capital y haciendo efectiva por tanto la tendencia a la baja de la tasa de ganancia.

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