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Mercantilización

27 de julio, 2018 ·

Proceso histórico de expansión del mercado mediante la transformación de las relaciones sociales y la producción de bienes en mercancías.

Mercantilización y mercado

Desde sus propias bases el capitalismo es un gran proceso mercantilizador. Comienza con la conversión de la tierra y el trabajo agrario en mercancía, el fin de las tierras comunales y el desarrollo de la productividad agraria. A partir de ahí todo el desarrollo y expansión del capitalismo ascendente tomará la forma de una mercantilización generalizada de las relaciones sociales existentes.

Dondequiera que ha conquistado el poder, la burguesía ha destruido las relaciones feudales, patriarcales, idílicas. Las abigarradas ligaduras feudales que ataban al hombre a sus «superiores naturales» las ha desgarrado sin piedad para no dejar subsistir otro vínculo entre los hombres que el frío interés, el cruel «pago al contado». Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las aguas heladas del cálculo egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio. Ha sustituido las numerosas libertades escrituradas y adquiridas por la única y desalmada libertad de comercio. En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal.

La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia, los ha convertido en sus servidores asalariados.

La burguesía ha desgarrado el velo de emocionante sentimentalismo que encubría las relaciones familiares, y las ha reducido a simples relaciones de dinero.

Carlos Marx, Federico Engels. Manifiesto del Partido Comunista, 1848

El desarrollo del mercado tendrá una dimensión «hacia dentro», como mercantilización generalizada de las relaciones sociales, y otra como expansión ultramarina del mercado. Desde las invasiones inglesas del Río de la Plata al Commodoro Perry forzando a apertura comercial japonesa, cada ampliación del mercado mundial pondrá en marcha la mercantilización de las relaciones en cada lugar, a veces partiendo prácticamente de cero. Durante la expansión británica, en amplias regiones donde no existía ni siquiera un mercado marginal, como en buena parte de Africa, todo el peso del estado se volcó en forzar la imposición del trabajo asalariado -necesario para crear plusvalía, que es el objetivo del capitalismo- mediante impuestos a las comunidades que debían ser pagados en la moneda del colonizador. La única manera de conseguir moneda era trabajar en las nuevas plantaciones creadas por las primeras empresas de colonización. La violencia extra-económica del impuesto imponía así el ciclo de producción y acumulación capitalista bajo la forma de una mercantilización forzada del trabajo, que hasta entonces había sido una aplicación directa de la habilidad y la fuerza humana sobre la naturaleza, para convertirse en fuerza de trabajo, mercancía que se intercambia por su equivalente en dinero ante un comprador dotado de iguales derechos formales en el proceso de compraventa.

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