Diario de Emancipación | English

Consciencia de clase

Diccionario de marxismo

Conocimiento y afirmación de las necesidades y posibilidades máximas abiertas históricamente a la clase revolucionaria y de los medios necesarios para realizarlas.

Consciencia de clase y constitución como sujeto político

Desde que el proletariado aparece su posición antagónica a la sociedad burguesa como un todo le obliga a afirmar las necesidades humanas genéricas. Como clase universal y universalmente negada por el capitalismo, solo puede formarse en un auto-reconocimiento, una auto-afirmación de su propio programa, el comunismo, y de los medios para hacerlo realidad (internacionalismo, centralismo, etc.). Es decir, el proceso de constitución como clase es, ante todo, un proceso de toma de consciencia.

En el desarrollo de las fuerzas productivas se llega a una fase en la que surgen fuerzas productivas y medios de comunicación e intercambio que, bajo las relaciones existentes, solo pueden ser fuentes de males, que no son ya tales fuerzas productivas sino más bien fuerzas destructivas (maquinaria y dinero); y, a la vez, surge una clase condenada a soportar todos los inconvenientes de la sociedad sin gozar de sus ventajas, que se ve expulsada de la sociedad y obligada a colocarse en la más resuelta contradicción con todas las demás clases; una clase que se formaría de todos los miembros de la sociedad y de la que nace la consciencia de que es necesaria una revolución radical, la consciencia comunista.

Marx y Engels. La Ideología alemana, 1846

La consciencia de clase no es un «estado de opinión» ni nace de él. Nace de una necesidad histórica que está inscrita en el ser mismo del proletariado en tanto que clase explotada y revolucionaria: los únicos intereses que puede defender coherentemente son los que reflejan las necesidades humanas genéricas, universales. En cualquier lucha, por pequeña que sea, necesita afirmar una práctica que, aun inconscientemente, se revele internacionalista y centralista, una manera de enfrentar el orden de cosas que disuelve todas las barreras, todos los particularismos, opresiones y privilegios producidos por una sociedad alienada.

No se trata de saber lo que tal o cual proletario, o aun el proletariado íntegro, se propone momentáneamente como fin. Se trata de saber lo que el proletariado es y lo que debe históricamente hacer de acuerdo a su ser. Su finalidad y su acción histórica le están trazadas, de manera tangible e irrevocable, en su propia situación de existencia, como en toda la organización de la sociedad burguesa actual.

Marx y Engels. La sagrada familia, 1844

Consciencia de clase, emancipación y Revolución

El desarrollo de esta consciencia que expresa la necesidad histórica solo es alcanzable en el curso de la lucha de clases. Cuando Marx insiste en que «la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos» al punto de colocarla como divisa de la Iª Internacional está remarcando que la consciencia de clase no «viene del exterior», sino que nace y se desarrolla en el propio movimiento de la clase. Porque la palabra clave es «emancipación». Emancipación no significa socialismo, sino liberación de la tutoría, del patronazgo del pensamiento de la clase dominante. La emancipación de los trabajadores es el proceso de su liberación de la ideología dominante, proceso que se confunde con la Revolución misma.

Tanto para engendrar en masa esta consciencia comunista como para llevar adelante la cosa misma, es necesaria una transformación en masa de los hombres que solo podrá conseguirse mediante un movimiento práctico, mediante una revolución, y que por consiguiente, la revolución no solo es necesaria porque la clase dominante no puede ser derrocada de otro modo, sino también porque únicamente por medio de una revolución logrará la clase que derriba salir del cieno en que se hunde y volverse capaz de fundar la sociedad sobre nuevas bases.

Marx y Engels. La ideología alemana, 1845

Emancipación y expresiones militantes de la clase trabajadora

Que la consciencia de clase no sea algo impuesto o «inoculado» desde el exterior a la clase, no quiere decir que se desarrolle de un modo homogéneo. El proletariado no es solo la última clase revolucionaria, también es una clase explotada y oprimida y como tal no puede desarrollar su consciencia generalizada desde el primer momento.

El proletariado cuando no reacciona es sólo la fuerza mediante la cual el capitalismo se reproduce aprovechando la apatía general de su enemigo histórico. La clase obrera es entonces sólo un conglomerado amorfo de personas que se las arreglan lo mejor que pueden para sobrevivir en una sociedad insoportable, reproduciendo el ambiente de competencia y enemistad, el espíritu insano del capitalismo. En una palabra, no actúa como clase con intereses comunes frente a las alimañas capitalistas.

Otras veces, sin embargo, el proletariado actúa unido como una clase portadora del único devenir humano posible: el comunismo. Entonces dos tipos de sociedades pueden enfrentarse entre sí, una reaccionaria y otra revolucionaria.

Entre estos dos estados de hecho y estos mismos hechos hay individuos que son revolucionarios independientemente del estado momentáneo en el que se encuentre la clase en su conjunto, sólo su número varía según la situación social. Son revolucionarios porque son conscientes de que su objetivo y el de la clase en su conjunto es el comunismo.

Estos individuos revolucionarios tienden a organizarse por afinidad de ideas, ideas que no caen del cielo sino que provienen de una interpretación particular de la historia de la lucha de clases. De cada confrontación entre el capital y el proletariado se aprenden lecciones, de las cuales nace la teoría revolucionaria y lo que la hace evolucionar.

G. Munis. Organización y actividad revolucionaria, 1979

El papel de estos acendramientos es fundamental. Son órganos específicos en los que, colectivamente, grupos de trabajadores y elementos afines desarrollan la crítica (=demolición) de la ideología desde las experiencias históricas de la clase para alimentar y aportar dirección (=sentido) a las luchas presentes y venideras.

Las condiciones objetivas de la revolución comunista no bastan para garantizar su victoria, y la condiciones subjetivas no serán necesariamente engendradas por las primeras. Las condiciones subjetivas no son otra cosa que la consciencia teórica de la experiencia anterior y de las posibilidades máximas ofrecidas al proletariado; es el conocimiento anhelante de acción humana y listo para mudar su existencia subjetiva en existencia objetiva.

Partido-estado, stalinismo, revolución. G. Munis, 1976

Ese elemento subjetivo forma el partido en devenir, presente y necesario desde las primeras manifestaciones políticas del proletariado. No es un cuerpo externo ni una entelequia. Es el proceso de constitución de una minoría consciente con capacidades efectivas de dirección política del conjunto de la clase. Aúna por tanto, programa y voluntad de acción, aunque su constitución no es un acto voluntarista, sino un desarrollo paralelo al de la constitución de la clase como partido de la sociedad burguesa y finalmente, clase dominante en el socialismo, transición a su propia desaparición como clase, el comunismo. Partido y clase son por tanto dos dimensiones del mismo proceso de constitución del proletariado como sujeto político.