¡Proletarios de todos los países, uníos, suprimid ejércitos, policías, producción de guerra, fronteras, trabajo asalariado!

Comunismo

17 de julio, 2018 ·

Modo de producción de una sociedad desmercantilizada donde la abundancia es una realidad y el estado no existe. En ella el trabajo y sus productos han perdido ya la condición de mercancías, las clases sociales y las divisiones impuestas por sus luchas han desaparecido, así como la diferencia entre tiempo de ocio y trabajo, campo y ciudad, la división del trabajo y en general todas las divisiones sociales que reflejan la fractura de las sociedades de explotación.

El Comunismo como sociedad de abundancia

En una sociedad comunista el consumo está determinado por las necesidades y éstas, exclusivamente, por cada individuo.

Cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!

Carlos Marx. Crítica del programa de Gotha, 1875

La reducción progresiva de la jornada durante el socialismo ha eliminado el trabajo asalariado. El trabajo en cambio, funde la expresión y desarrollo de la propia personalidad con la actividad consciente y colectiva, como especie, de transformación de nuestro medio.

En resumen, cae en el sentido que el tiempo de trabajo inmediato no podrá estar siempre opuesto al tiempo libre, como es el caso en el sistema económico burgués. (…) El tiempo libre -que es a la vez ocio y actividad superior- transformará naturalmente a su poseedor en un sujeto diferente, y en tanto que sujeto nuevo entrará en el proceso de la producción inmediata.

Carlos Marx. El Capital, 1857

Desaparece definitivamente con el trabajo asalariado la división del trabajo.

La división del trabajo nos brinda ya el primer ejemplo de cómo, mientras los hombres viven en una sociedad primitiva, mientras se da, por tanto, una separación entre el interés particular y el interés común, mientras las actividades, por consiguiente, no aparecen divididas voluntariamente, sino por modo natural, los actos propios del hombre se erigen ante él en un poder ajeno y hostil, que lo sojuzga, en vez de ser él quien los domine. En efecto, a partir del momento en que comienza a dividirse el trabajo, cada cual se mueve en un determinado círculo exclusivo de actividades, que le es impuesto y del que no puede salirse; el hombre es cazador, pescador, pastor o crítico, y no tiene más remedio que seguir siéndolo, si no quiere verse privado de los medios de vida; en el comunismo en cambio, cada individuo no tiene acotado un círculo exclusivo de actividades, sino que puede desarrollar sus aptitudes en la rama que mejor le parezca, la sociedad se encarga de regular la producción general, con lo que hace cabalmente posible que yo pueda dedicarme hoy a esto y mañana a aquello, que pueda por la mañana cazar, por la tarde pescar y por la noche apacentar el ganado, y después de comer, si me place, dedicarme a criticar, sin necesidad de ser exclusivamente cazador, pescador, pastor o crítico, según los casos.

Marx y Engels. La ideología alemana, 1845

Y con la división del trabajo la fractura artificial entre trabajo manual e intelectual.

Habrá desaparecido la avasalladora sujeción de los individuos a la división del trabajo, y con ella también la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, el trabajo no será ya sólo medio de vida, sino que incluso se habrá convertido en la primera necesidad vital, (y) con el desarrollo multifacético de los individuos habrán crecido también sus capacidades productivas y todos los manantiales de la riqueza colectiva fluirán con plenitud.

Carlos Marx. Crítica del programa de Gotha, 1875.

El fin de la división del trabajo no es un mero hecho organizativo, transforma toda la experiencia vital de las personas, liberando sus capacidades.

La concentración exclusiva del talento artístico en individuos únicos y la consiguiente supresión de estas dotes en la gran masa es una consecuencia de la división del trabajo (…) en todo caso, en una organización comunista de la sociedad desaparece la inclusión del artista en la limitación local y nacional, que responde pura y únicamente a la división del trabajo, y la inclusión del individuo en este determinado arte, de tal modo que sólo haya exclusivamente pintores, escultores, etc. y ya el nombre mismo expresa con bastante elocuencia la limitación de su desarrollo profesional y su supeditación a la división del trabajo. En una sociedad comunista, no habrá pintores, sino, a lo sumo, hombres que, entre otras cosas, se ocupan también de pintar.

Marx y Engels. La ideología alemana, 1845

Con todas estas divisiones desaparece también la alienación característica de las sociedades de explotación se desvanece desde su centro. El producto no aparece ya mediado por el dinero ni siquiera como un intercambio, sino como materialización del trabajo social, del metabolismo común con la Naturaleza en el que se ha convertido el trabajo humano organizado socialmente.

En el seno de una sociedad colectivista, basada en la propiedad común de los medios de producción, los productores no cambian sus productos; el trabajo invertido en los productos no se presenta aquí, tampoco, como valor de estos productos, como una cualidad material, poseída por ellos, pues aquí, por oposición a lo que sucede en la sociedad capitalista, los trabajos individuales no forman ya parte integrante del trabajo común mediante un rodeo, sino directamente.

Marx. Crítica del programa de Gotha, 1875

El Comunismo como elemento dinámico del presente

El Comunismo no es solo, en tanto que única alternativa posible al capitalismo, una necesidad de la Humanidad y el «verdadero comienzo de la Historia humana» como señala Marx, sino un elemento determinante del presente a través del proletariado como partido y en relación con el partido de clase.

El concepto de clase no debe pues suscitar en nosotros una imagen estática, sino una imagen dinámica. Cuando distinguimos una tendencia social, un movimiento hacia determinadas finalidades, podemos reconocer la existencia de una clase en el verdadero sentido de la palabra. Sin embargo, entonces existe, de manera substancial si no aún de manera formal, el partido de clase. Un partido vive cuando viven una doctrina y un método de acción. Un partido es una escuela de pensamiento político y, por consiguiente, una organización de lucha. El primero es un hecho de conciencia, el segundo es un hecho de voluntad, más precisamente, de tendencia a una finalidad. Sin estos dos caracteres nosotros no poseemos ni siquiera la definición de una clase. El frío registrador de datos puede, repitámoslo, constatar afinidades en las condiciones de vida de agrupamientos más o menos grandes, pero sin aquéllos ninguna huella se graba en el devenir de la historia.

Amadeo Bordiga. Partido y Clase, 1921

Es a esto a lo que se refieren Marx y Engels ya en 1846 cuando definen el Comunismo no como un estado a implantarse sino como un movimiento que opera ya en el presente de manera persistente.

El comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que ha de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual.

Marx y Engels. La Ideología alemana, 1846

Una de las formas en que se manifiesta esta presencia del comunismo en el presente es la moral comunista.

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