Trotskismo

Definición

TrotskismoCorriente que lidera la resistencia a la deriva contrarrevolucionaria del partido bolchevique hasta 1928 y que luego reagrupa a buena parte de la oposición internacional de izquierda a la contrarrevolución estalinista sobre una plataforma centrista. Después de la muerte de Trotski, solo una parte minoritaria de la IVª Internacional fundada a contracorriente por éste, agrupada en torno a la sección española, se mantendrá en posiciones internacionalistas durante la segunda guerra imperialista mundial, llevando a la ruptura y denuncia en el IIº Congreso (1948).

Trotski y el trotskismo

A partir de 1926, Trotski intentará sintetizar la experiencia de la Revolución Rusa en una teoría de la revolución que opondrá a la doctrina stalinista del «socialismo en un solo país». El resultado, la teoría de la «revolución permanente», generalizará las condiciones particulares de la Rusia de 1917 en un modelo que propugna la alianza del proletariado con la pequeña burguesía sobre la base de las tareas democráticas de la revolución burguesa pendiente. La revolución puede entonces pasar a convertirse en socialista conforme el partido se constituye como tal en la clase y el proletariado gana para sí la dirección de la revolución en su conjunto. Se pasa así de la revolución democrática a la socialista sin transición, en un movimiento permanente.

Enfrentado a la falsificación histórica y la calumnia del stalinismo, Trotski se definirá como «bolchevique-leninista», rehusando toda crítica de los primeros tres congresos de la Internacional Comunista, incluidas cuestiones como el frente único o la liberación nacional. El resultado serán continuos deslizamientos centristas, desde la defensa del carácter revolucionario de la República española -y por tanto la necesidad de defenderla por parte de los trabajadores, idea que corregirá de forma confusa ante la insurrección obrera del 19 de julio de 1936- hasta la consigna del «entrismo» en los partidos de la II Internacional que habían cruzado la frontera de clase ya en 1914 y que lleva al desmoronamiento de los grupos de oposición en países como España o Argentina.

La traición de la IVª Internacional

Pero a pesar de todos sus errores, el «trotskismo» no cruza la frontera de clase mientras es dirigido por Trotski aunque se apunten ya tendencias y políticas concretas en distintas secciones y grupos adheridos a la IVª Internacional. El 21 de agosto de 1940 León Trotski muere asesinado en Coyoacán por un sicario de la GPU stalinista. Deja detrás una «IVª Internacional» a medio cocer y mayoritariamente centrista. Proclamada el 3 de septiembre de 1938 a partir de los grupos más cercanos a las posiciones del revolucionario ruso de entre el conjunto de las fracciones de izquierda de la Tercera Internacional, solo una de sus secciones había tenido una auténtica experiencia revolucionaria, la española. Sin embargo, la sección más numerosa e influyente era la norteamericana: el Socialist Workers Party (S.W.P.) de Cannon y Goldman.

La idea bajo la que había nacido la IV Internacional era que tras la derrota del proletariado español, definitiva ya en 1937, se abría el curso a una guerra imperialista que, sin embargo, sería una nueva oportunidad revolucionaria si -como había pasado en la anterior guerra imperialista mundial- se consolidaba una vanguardia capaz de dirigir su paso de guerra imperialista a guerra civil revolucionaria. El camino para eso era obvio para todos: el derrotismo revolucionario defendido y practicado por la izquierda de la II Internacional -Luxemburgo, Liebknecht, Lenin…- en 1914.

Sin embargo, a las pocas semanas de la muerte de Trotski, el S.W.P. comienza a hacer un discurso cada vez más «defensista» y cercano al «antifascismo». La «guerra a la guerra», la «conversión de la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria» se troca en un ambiguo «no-apoyo» y «no-intervención». Cannon, el principal dirigente del S.W.P. se ofrece a apoyar al gobierno de Roosevelt si entra en la guerra si la formación militar de los trabajadores antes de ir al frente, encuadrados en el ejército regular, se deja en manos de los sindicatos. Con todo y a pesar de que es obvio que el S.W.P. bajo esa política no va a suponer ningún peligro para el esfuerzo de guerra de la burguesía americana, en 1941 los principales dirigentes del partido son juzgados en Minneapolis. Su defensa, a diferencia de la de Luxembugo o Liebknecht, resulta vergonzosa. En vez de convertir el juicio en un juicio al militarismo y al imperialismo, juegan a la ambigüedad reduciendo las aspiraciones del partido a una «oposición política» que Cannon resume en seguir «escribiendo y hablando por una política exterior diferente para América». En un momento del juicio llega a decir:

Tanto nuestros miembros como los obreros a quienes influenciamos tienen que ir a la guerra y hacer lo que le digan los gobernantes de este país. Mientras no tengamos una mayoría tras de nosotros, no estamos en condiciones de hacer otra cosa que obedecer órdenes.

Al final de la guerra, este deslizamiento desde el neutralismo a la beligerancia junto con la fracción aliada de la burguesía internacional se materializará en los primeros signos de una vergonzante nueva unión sagrada con la burguesía en la «liberación nacional» de los países ocupados por Alemania como Francia, Italia o Yugoslavia, por no hablar del desarme del proletariado frente a la ocupación de los ejércitos stalinistas. Tanto estos como los movimientos partisanos en Italia o Yugoslavia, caerán como un mazo de plomo sobre los movimientos y levantamientos obreros que despertarán a partir de 1942. Es éste el momento en el que se consolida una oposición internacionalista dentro de la IVª Internacional alrededor de la sección española. Sector liderado por Natalia Sedova Trotski, Grandizo Munis y Benjamin Peret. El IIº Congreso marcaría la salida de estos sectores internacionalistas. Y el comienzo de un balance crítico profundo que les llevará a posiciones cada vez más cercanas a las de la izquierda comunista italiana, que no había entrado en la fallida IVª Internacional.

El trotskismo tras 1948

Lo que queda en la fallida IVª Internacional tras negarse a la denuncia de las secciones que han apoyado el reclutamiento en una forma u otra en los ejércitos y «resistencias» imperialistas, toma pronto una deriva que le convertirá rápidamente en satélite del stalinismo. Después de afirmar que la economía estatizada era socialismo afirmarán que la expansión imperialista rusa había creado «estados obreros» aunque con «degeneraciones burocráticas» a los que cabía extender el principio de «defensa incondicional» hasta entonces aplicado al capitalismo de estado ruso. En 1953, el IIIer Congreso declara que la contradicción burguesía proletariado ha sido superada por la contradicción EEUU-URSS y que en caso de guerra los ejércitos soviéticos se verían obligados a ser revolucionarios. El trotskismo se fractura en dos. Se reunificará temporalmente por efecto del triunfo castrista para volver a estallar después en decenas de nuevos grupos. Y sin embargo una serie de elementos comunes se mantendrán, exacerbando los errores y elementos obsoletos del «programa de transición» escrito por Trotski para la IVª Internacional.

El resultado es el trotskismo como escudero «democrático» y «de izquierdas» del stalinismo defendiendo al capitalismo de estado como un «socialismo con excrecencias burocráticas» y extendiendo la definición incluso hasta la Rusia de hoy. Posición que se completa con la defensa por principio de la democracia y la liberación nacional, excusa perfecta para traicionar el internacionalismo a la mínima oportunidad, desde la guerra de las Malvinas a las masacres de Siria.

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