Proletarización

Definición

ProletarizaciónProceso de transformación de los productores independientes en asalariados productores de plusvalía

Origen

El nacimiento y expansión del capitalismo ascendente se produjo sobre la base de la mercantilización del campo. Solo así el capital podía escapar de la «estrecha base» del ámbito estrictamente capitalista y realizar la plusvalía. El proceso se produce sistemáticamente sector a sector y mercado a mercado.

Merced al rápido perfeccionamiento de los instrumentos de producción y al constante progreso de los medios de comunicación, la burguesía arrastra a la corriente de la civilización a todas las naciones, hasta a las más bárbaras. Los bajos precios de sus mercancías constituyen la artillería pesada que derrumba todas las murallas de China y hace capitular a los bárbaros más fanáticamente hostiles a los extranjeros. Obliga a todas las naciones, si no quieren sucumbir, a adoptar el modo burgués de producción, las constriñe a introducir la llamada civilización, es decir, a hacerse burgueses. En una palabra: se forja un mundo a su imagen y semejanza.

Carlos Marx y Federico Engels. Manifiesto del Partido Comunista, 1847

Este proceso de crecimiento y absorción de nuevos sectores y territorios dentro del mercado mundial que caracteriza al capitalismo ascendente se desarrolla en dos fases:

  1. La absorción «formal» de los modos de producción anteriores dentro del mercado capitalista como meros consumidores y por tanto realizadores de plusvalía
  2. La absorción «real» cuando el capital empieza a dedicarse a esos nuevos sectores mercantiles introduciendo el trabajo asalariado y la industrialización.

Es en esta segunda fase cuando «constriñe a hacerse burgueses»… a los países, pero no a los pequeños productores independientes, las estructuras patriarcales agrarias tradicionales, el artesanado y la pequeña burguesía. Estos, carentes de capital suficiente no podrán competir en precio con las mercancías producidas industrialmente y solo podrán desaparecer para convertirse en trabajadores asalariados, en proletarios productores de plusvalía. Es la primera oleada de la proletarización.

Pero la tensión a la proletarización no ceja con ese primer golpe. A cada cambio tecnológico, pequeños y medianos capitales aprovecharan la reducción de escala producida por el incremento de la productividad del trabajo para afirmarse. Al hacerlo abrirán una nueva rama, un nuevo mundo de colocaciones para el gran capital que acabará desplazando o absorbiendo a los pequeños capitales pioneros.

De acuerdo con Marx, la misión de los pequeños capitales en la marcha general del desarrollo capitalista es ser los pioneros del avance técnico, y ello en dos sentidos: introduciendo nuevos métodos de producción en ramas ya arraigadas de la producción y creando ramas nuevas todavía no explotadas por los grandes capitales. Es completamente falso creer que la historia de la mediana empresa capitalista es una línea recta hacia su gradual desaparición. Por el contrario, el curso real de su desarrollo es puramente dialéctico y se mueve constantemente entre contradicciones. Las capas medias capitalistas, al igual que la clase obrera, se encuentran bajo la influencia de dos tendencias opuestas, una que tiende a elevarla y otra que tiende a hundirla. La tendencia descendente es el continuo aumento en la escala de la producción, que periódicamente supera las dimensiones de los capitales medios, expulsándolos repetidamente de la arena de la competencia mundial. La tendencia ascendente es la desvalorización periódica de los capitales existentes, que durante cierto tiempo rebaja la escala de la producción, en proporción al valor de la cantidad mínima de capital necesaria, y además paraliza temporalmente la penetración de la producción capitalista en nuevas esferas. No hay que imaginarse la lucha entre la mediana empresa y el gran capital como una batalla periódica en la que la parte más débil ve mermar directamente el número de sus tropas cada vez más, sino, más bien, como una siega periódica de pequeñas empresas, que vuelven a surgir con rapidez solamente para ser segadas de nuevo por la guadaña de la gran industria. Ambas tendencias juegan a la pelota con las capas medias capitalistas, pero al final acaba por triunfar la tendencia descendente, a diferencia de lo que ocurre con el proletariado.

Rosa Luxemburgo. Reforma o revolución, 1901

La proletarización en el imperialismo y el capitalismo decadente

Cuando los mercados extra-capitalistas empiezan a ser insuficientes para la realización de toda la plusvalía producida, el capitalismo entra en su fase imperialista, lo que entre otras cosas, acelera brutalmente la tendencia a la baja de la tasa de ganancia, acelerando proporcionalmente la concentración del capital hasta socializar al capitalista individual… es un verdadero Armaggedon para la pequeña burguesía que se ve expulsada de ámbitos de producción y sectores que hasta entonces constituían su base aparentemente incuestionable.

El triunfo de la tendencia descendente no necesariamente aparecerá como una disminución numérica absoluta de las empresas medianas. Debe aparecer, primeramente, como un aumento progresivo del capital mínimo indispensable para el funcionamiento de las empresas de las viejas ramas de producción; en segundo lugar, en la disminución constante del intervalo de tiempo durante el cual los pequeños capitalistas tienen la oportunidad de explotar las nuevas ramas de la producción. El resultado, en lo que concierne al pequeño capitalista, es la duración cada vez más breve de su permanencia en la nueva industria y un cambio progresivamente más rápido en los métodos de producción como campo para la inversión. Para los estratos capitalistas medianos en su conjunto hay un proceso cada vez más rápido de asimilación y desasimilación social. […]

¿Qué significa, en última instancia, el fenómeno económico de la sociedad por acciones? Representa, por un lado, la unificación de una cantidad de fortunas pequeñas en un gran capital para la producción. Representa, por otro, la separación de la producción de la posesión capitalista. Es decir, denota que se le ha ganado una doble victoria al modo capitalista de producción: pero todavía sobre bases capitalistas.

¿Qué significan, pues, las estadísticas que cita Bernstein, según las cuales un número creciente de accionistas participan en las empresas capitalistas? Las estadísticas demuestran, precisamente, esto: en la actualidad una empresa capitalista no corresponde, como antes, a un único propietario de capital sino a una serie de capitalistas. En consecuencia, la noción económica de «capitalista» ya no corresponde a un individuo aislado. El capitalista industrial de hoy en día es una persona colectiva, compuesta de cientos, inclusive miles de individuos. La categoría de «capitalista» se ha vuelto una categoría social. Se ha «socializado», en el marco de la sociedad capitalista.

Rosa Luxemburgo. Reforma o revolución, 1901

Conforme nos acerquemos primero y nos sumerjamos después en la decadencia capitalista, la pequeña burguesía tendrá una supervivencia más difícil en el mercado. Una parte no desdeñable tendrá reconvertirse en «clase gestora», «profesional»… y funcionarial, aprovechando el siguiente paso adelante de esa socialización del capitalista como clase que es el capitalismo de estado. Pero incluso ésta ha sufrido y sufre brutalmente la proletarización con cada avance del desarrollo tecnológico. No hacen falta legiones de «managers» para gestionar una fábrica robotizada. Los asesores financieros y los médicos son cada vez más trabajadores asalariados que operan una maquinaria especializada que nunca podrían comprar con su salario. La irrupción de negocios financieros como Uber en sectores marginales en volumen como el taxi arañan y amenazan los reductos aparentemente más sólidos de la pequeña burguesía.

También en su versión a pie de mercado, la pequeña burguesía será arrancada de su suelos más característicos -como el comercio de proximidad- con saña por los capitales sobreacumulados necesitados de ocupaciones rentables aunque sea en «nichos». Aunque renacerá con cada innovación tecnológica una y otra vez… se verá irremediablemente segada como la yerba por la guadaña de los grandes capitales. Y lo que es más importante: lo será cada vez más cerca del origen. Ese es el significado de la institucionalización del «capital riesgo» y la industria de creación de «start ups». El punto en el que el «emprendedor» se convierte de propietario-productor de su propia empresa a funcionario-gestor de una colocación para el capital financiero excedentario, dispuesto a especular con la empresa como un todo, se coloca ya en lo que los manuales de «emprendimiento» llaman el paso «de la idea de negocio a la realidad».

Términos relacionados

Artículos relacionados

 
Sígueme en Feedly