Izquierda Comunista

Definición

Izquierda ComunistaMovimiento que en principio luchará contra la degeneración de la IIIª Internacional buscando corregir los errores heredados del pasado y los reflejos teóricos de la contrarrevolución en su programa, para a partir de los años 30 clarificar la derrota histórica del proletariado ante esta, sentando así las bases teóricas y organizativas de una nueva Internacional.

La Izquierda Comunista en perspectiva

Lo que caracteriza y diferencia a la Izquierda Comunista de las «oposiciones» y grupos críticos que se multiplicarán a partir de la segunda mitad de los años veinte es:

  • Un enfoque internacional, universal, de la revolución y las causas de su derrota.
  • Realizar una crítica del cuadro de análisis de la IIIª Internacional aceptando que la contrarrevolución se alimentaba también de las ambigüedades y errores teóricos heredados de la IIª Internacional y las condiciones de lucha en el capitalismo ascendente

En conjunto, la Izquierda Comunista desarrollará el marco de análisis y programa característico del comunismo en la decadencia del capitalismo. La cuestión central y definitoria del desarrollo teórico de la Izquierda Comunista es la imposibilidad de una alianza con sectores de la burguesía, sea la socialdemocracia o sean los movimientos de «liberación nacional». Luego, la naturaleza misma del capitalismo de estado que se consolida en la URSS -especialmente a partir de la teoría del «socialismo en un solo pais»- y la actitud a tomar frente a ella -y frente a las «resistencias» por ella apoyadas- durante la Segunda Guerra imperialista mundial.

La importancia de este trabajo de refundamentación del comunismo, destaca especialmente si lo comparamos con los intentos de Trotski a partir de 1928 por agrupar a la «Oposición de Izquierda Internacional». La IVª Internacional, careciendo de la fundamentación de una crítica que fuera más allá de las barbaridades del stalinismo y profundizara en los errores de los propios revolucionarios rusos, incluidos el mismo Trotski y Lenin, estará condenada a estallar miserablemente poco después de su asesinato al traicionar a la primera oportunidad -el estallido de la segunda guerra imperialista mundial- lo más básico: el internacionalismo.

Sin embargo, la «IVª Internacional», siendo un reagrupamiento heterogéneo y teóricamente frágil, atrajo en su fundación a buena parte de las izquierdas comunistas en formación. En los países de lengua española como la propia España, Argentina, Uruguay, Chile o México, la Izquierda Comunista surgirá en el seno de la «Oposición de Izquierdas Internacional» y del fallido intento de Trotski de formar una IVª Internacional. El efecto de esta Internacional fallida fue en general negativo: por un lado separa a los grupos más maduros de las izquierdas comunistas que estaban desarrollando una crítica más profunda en otros países, especialmente de la Izquierda Comunista Italiana; por otro anega el debate en la afirmación de un recetario táctico que ya estaba superado y que sin embargo fortifica como «razón de ser» como única respuesta frente a la violenta represión y falsificación histórica stalinista.

La Izquierda Comunista Española, que había nacido como grupo fundador del comunismo español y había sido parte central del reagrupamiento alentado por Trotski, encabezará entre 1942 y 48, la ruptura de los sectores sanos de la IVª Internacional frente a su traición al internacionalismo, embarcándose -a pesar de las durísimas condiciones de la militancia bajo el franquismo– en una revisión teórica fecundísima que le acercará en cuestiones clave -como el rechazo del sindicalismo- a la evolución que habían tomado las izquierdas comunistas que habían resistido a los años más duros de la contrarrevolución: la germano-holandesa, la italiana y la francesa, nacida de ésta.

Vista en la perspectiva del tiempo, la Izquierda Comunista fue la respuesta de la clase ante la necesidad de clarificar su derrota histórica. Al responder a una necesidad universal de la clase, la izquierda comunista fue un fenómeno global aunque -como expresión natural de una dolorosa y profunda derrota- se viera fragmentada en izquierdas comunistas «nacionales».

Su legado es la constitución de una continuidad histórica dentro de las fronteras de clase y un fundamento programático sólidamente anclado en los dos ejes que afirman el carácter universal de la clase: el internacionalismo y el centralismo.

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