Cumbre de la OTAN: EEUU abre la batalla por el gas ruso

Angela Merkel y Jens Stoltenberg, secretario de la OTAN.
La cumbre de la OTAN llegaba calentada por el ya habitual espectáculo de declaraciones y tuits. El tono estaba tan alto a cuenta de la presión para que los países miembros re-equilibraran sus aportaciones en gasto militar que la propia burguesía americana llegó a preocuparse de verdad y temer un exceso de presión sobre sus socios que debilitara su capacidad de influencia global. Pero el gasto militar solo era un gambito. Las cartas solo llegaron a ponerse sobre la mesa inmediatamente antes de la partida. Trump descorchó con un «Alemania está totalmente controlada por Rusia» que no engañaba a nadie y apuntaba ya al verdadero objetivo tras la cortina de humo declarativa: acabar con el gasoducto Nord Stream 2.

La alharaca sobre las contribuciones de los miembros a los gastos militares de la OTAN ha mostrado ser solo una bomba de humo para encubrir la línea principal: sabotear el gasoducto Nord Stream 2

Nord Stream y Nord Stream 2

Trazado del Nord Stream y del Nord Stream 2.
No es tampoco ninguna novedad. El Nord Stream es la madre de todos los conflictos geopolíticos entre Rusia por un lado y Visegrado y EEUU por otro. Nord Stream es en realidad es solo una tubería -propiedad de la petrolera rusa GazProm a través de una empresa suiza- que permite abastecer directamente de gas al mercado alemán. El Nord Stream 2 es un segundo tubo sobre prácticamente el mismo trazado. Gazprom comparte ahí la inversión con un grupo de cinco petroleras europeas (Engie, OMV, Shell, Uniper y Wintershal). Polonia, Chequia y los países bálticos vienen intentado evitar su puesta en marcha desde hace años porque entienden que aumenta el poder de negociación en Europa de Rusia. En marzo pasado, con la guerra comercial tomando cuerpo, Alemania autorizó finalmente el nuevo ramal y no había que ser un lince para darse cuenta de que Merkel y Putin estaban sentando las bases de un realineamiento de intereses Rusia-UE… con Polonia y sobre todo Ucrania, como «víctimas potenciales».

El nuevo ramal Nord Stream da a Alemania y Rusia el control de la energía industrial y doméstica de Europa Central y del Este, sentando las bases de un realineamiento Rusia-UE.

La geopolítica del cambio climático

Consumo energético global por fuente.
La angustia polaca -uno de los países con mayores reservas de carbón de Europa-, báltica y centro-europea, se debe a que los ciclos combinados están sustituyendo a marchas forzadas al carbón con los acuerdos de emisiones anti-cambio climático. ¿No resultaba extraño que la misma Alemania que hizo leyes a medida para que las empresas de automoción engañaran con las mediciones del diesel y envenenaran las ciudades sea la gran campeona del control de emisiones? Los ciclos combinados explican en parte esa aparente incoherencia. La dependencia del gas tiene un sentido geoestratégico específico para Alemania. El Nord Stream 2 abastecería la predecible y ya presente subida de la demanda en toda Europa, dando a Alemania una nueva llave para disciplinar al cada vez más identitarista y rebelde grupo de Visegrado.

El crecimiento de la importancia estratégica del gas surge de la sustitución progresiva del carbón. Los acuerdos contra el cambio climático no son neutros geopolíticamente.

Putin y Trump en su encuentro en el G20, julio 2017
Pero si EEUU está jugando no es tampoco porque fantasee con un «cordón de seguridad» entre Rusia y Alemania, sino porque quiere entrar en el negocio desplazando a Alemania y a los europeos. Como decía una fuente de la industria petrolera citada por un confidencial madrileño:

Una parte considerable de las posiciones vertidas por Trump en la reunión de la OTAN esta semana en Bruselas son un tiro elevado sobre la reunión con (Vladimir) Putin prevista el 16 de julio en Helsinki, el viejo punto de encuentro bilateral durante las postrimerías de la guerra fría. Poco sabremos de las exigencias comerciales que Trump puede dejar planteadas aunque quizá de forma indirecta, pero no cabe la menor duda que espera lograr una penetración independiente de las inversiones estadounidenses en el sector de los recursos naturales en Rusia. Otra cosa es que lo logre.

EEUU pretende entrar en el capital de las empresas gasistas y energéticas rusas. Por eso tras enfrentar a Merkel y atacar el Nord Stream 2, Trump se reunirá con Putin en Helsinki.

Tubería del Nord Stream 2
EEUU abre la batalla del Nord Stream y del acceso a la producción energética rusa en un momento de incremento en el que la guerra comercial con China se vuelve cada vez más violenta y vira ya a guerra de divisas. En el frente europeo, Trump apunta cada vez con más frecuencia a Alemania, postula abiertamente su aislamiento y busca azuzar el agotamiento de la «Europa alemana». Está mostrando a la burguesía alemana que defender el estatus quo no le va a bastar en el nuevo contexto. Merkel pareció entenderlo en Quebec. También se dio cuenta de lo que eso significaba. Nosotros no podemos dejar de verlo: esta cumbre de la OTAN nos deja un paso más cerca de guerra.

Esta cumbre de la OTAN y el ataque explícito y directo a la relación entre Alemania y Rusia, nos dejan, en el contexto de una cruda guerra comercial, un paso más cerca de la guerra generalizada.

Lee también

 
Sígueme en Feedly