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¿Cuál es el verdadero problema bajo el coronavirus?

24 de febrero, 2020 · Actualidad> Actualidad global

Trabajadores del sistema de Salud en una zona en cuarentena en Italia.

Aunque el foco mediático se pone en los efectos de la epidemia para el capital -Bolsas, comercio, etc.-, la llegada de la epidemia a Europa deja en evidencia que el desmantelamiento de los servicios públicos de Salud durante años nos coloca ahora a todos, y en especial a los trabajadores, en riesgo.

Un panorama general de cuarentenas y cierre de fronteras…

Trabajadores desinfectan un mercado cerrado en Daegu, Corea del Sur.

Las calles de las principales ciudades coreanas están desiertas y el país cada vez más aislado: Israel cerró los vuelos procedentes de Seul devolviendo el último a Corea tras el aterrizaje.

Kuwait, Bahrein y Afganistán tienen ya casos al parecer con origen en Irán y en Turquía aseguran que la cepa iraní está mutada y es de un nuevo tipo. Resultado: Irán ve como se cierran una a una sus fronteras terrestres. En la interna, da igual que el régimen acuse de baja participación en las elecciones de ayer a los «falsos rumores» sobre la expansión de la epidemia, en la calle y en las empresas el temor crece multiplicado por la desconfianza en el estado.

Colas frente a los supermercados en el Norte de Italia.

En Italia ya hay 11 ciudades cerradas como parte de las «medidas especiales» impuestas por el gobierno. El miedo ante una situación nueva para las generaciones presentes está produciendo acopio y desabastecimiento. Mientras, Austria ha suspendido el tráfico de trenes con su vecino meridional y la UE valora si suspender el tratado de Schengen que garantiza la libre movilidad de personas entre los países del núcleo UE.

Sin embargo, Schengen venía siendo puesto en cuestión abiertamente incluso por Francia y había sido ya suspendido parcialmente de facto en cada andanada de tensiones dentro de la UE. Si entre Austria e Italia no se había roto ya había sido porque la autopista que une el Norte de Italia y Austria es una «cadena de producción a cielo abierto» que la burguesía industrial italiana había defendido como «línea roja» en medio de los enfrentamientos entre Salvini y Kurtz.

Pero ahora estamos definitivamente en otro mundo. Hoy mismo Gran Bretaña marcaba sus «líneas rojas» a EEUU en la negociación del tratado comercial con el que contrapesa su cada vez más desabrida negociación paralela con la UE. En EEUU las primarias de Nevada embocan las elecciones presidenciales a un duelo entre dos candidatos neo-proteccionistas unidos por su fijación con la balanza comercial. Hoy en España se daba la noticia de que Telefónica había incrementado la repatriación de fondos en un 144% desde Iberoamérica, verdadero toque de rebato del capital español. La perspectiva hoy, con o sin epidemia, no es otra que la evolución de la guerra comercial hacia la renacionalización o al menos re-regionalización de las cadenas productivas y el control exacerbado de flujos migratorios. Las fronteras se volverán a abrir tras las alarmas de la epidemia, pero el cierre quedará como ensayo de una amenaza permanente sobre el vecino.

…que precipita la recesión hacia la que ya nos encaminábamos…

Los cierres de fronteras y las previsibles caídas de la producción derivadas de las cuarentenas están desde esta mañana impulsando fuertes caídas en las bolsas. Las primas de riesgo de Italia y Grecia crecen rápidamente -aunque están todavía por debajo de las de Navidad- mientras el oro alcanza su máxima cotización desde hace siete años. El capital especulativo es siempre el primero en abandonar el barco.

Pero, una vez más, no había sido la expectativa de una bajada temporal del comercio y la producción por una epidemia lo que había llevado a los especuladores a comprar más oro, sino la recesión industrial europea, el estancamiento de la economía alemana, el sobre-endeudamiento y en general todas las consecuencias de la ausencia de mercados para la producción y destinos para el capital que materializan la tendencia permanente a la crisis. La epidemia solo está acelerando una caída que ya estaba en marcha.

…y evidencia el desmantelamiento de los sistemas públicos de salud

Trabajadores del sistema de urgencia francés en protesta y huelga.

A estas alturas, la probabilidad de que la epidemia se convierta en pandemia está más cerca que nunca según la OMS. Cada vez se extiende más la opinión de que las medidas contra la propagación solo sirven para ganar tiempo.

Pero ¿ganar tiempo para qué? Para todo lo que ningún gobierno europeo está haciendo: insuflar recursos en unos sistemas públicos de Salud… que llevan desmantelando años incluyendo urgencias y primaria.

La agudización de la crisis económica -con el estado erosionando servicios hospitalarios- y los efectos de la epidemia, se unen para mostrar con cada vez más claridad que las reclamaciones de los trabajadores del sistema de salud no son «sectoriales». Y en esto tampoco la epidemia hace otra cosa que acelerar algo que ya estaba presente y que hemos visto desarrollarse durante los últimos años. El último ejemplo: Francia.

El movimiento francés de los trabajadores de urgencias ha tomado desde marzo un carácter cada vez más marcado de lucha contra el desmantelamiento de los hospitales públicos. No es algo estrictamente novedoso, pero marca un patrón que se repetirá en el futuro: trabajadores de un sector concreto que abren, a partir de su realidad, consignas y reivindicaciones de lucha que invocan al conjunto de los trabajadores. Solo por ésto el movimiento francés sería ya importante.

«Equilibrios imposibles y nuevos patrones de lucha», 15/9/2019

La llegada de la epidemia a Europa deja en evidencia una realidad en la que el desmantelamiento de los servicios públicos de Salud nos colocan ahora a todos y en especial a los trabajadores, en riesgo.