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¿Cómo puede una subida del salario mínimo incrementar el número de trabajadores con salarios menores?

7 de enero, 2019 · Marxismo> Economía

Manifestación por las pensiones en Bilbao.

¿Cómo puede ser que una subida del salario mínimo sirva para reducir los ingresos del trabajo? La clave: los cambios en la estructura salarial y las formas del trabajo que ha dejado la primera oleada de la crisis.

El siguiente párrafo de nuestro artículo «¿Por qué suben el salario los gobiernos de todo el mundo?» ha suscitado no pocas preguntas de nuestros lectores:

De hecho, al «flexibilizarse» la batalla contra la inflación en Europa -y en EEUU si la Fed acaba siguiendo las directrices de Trump- subir el salario mínimo serviría para incrementar el número de trabajadores con salarios menores, dando un poco más a la pequeña burguesía corporativa y bastante más al capital, que es exactamente el resultado del crecimiento económico en los EEUU de Trump.

Evolución de salarios en España por deciles (grupos que representan el 10% del total) entre 2008 y 2014. Los deciles más bajos, los que menos ganaban, son los que más perdieron.

Como vemos en el gráfico, la evolución de los salarios durante la primera oleada la crisis (2008-2014) se cebó en aquellos que menos cobraban que perdieron hasta un 27% de sus ingresos, mientras prácticamente no variaron para los salarios de la pequeña burguesía y la burguesía corporativas.

Eso ha cambiado a partir de 2016-17 como vemos en el siguiente gráfico en el que las variaciones salariales se representan formando una «U» en azul.

Evolución de los salarios en España en 2017. Incrementan más los extremos de la distribución.

La burguesía ha recuperado terreno y con él han subido espectacularmente las remuneraciones de directivos y cuadros medios; pero también han subido relativamente más que la media los salarios más bajos, mientras los salarios medios han bajado o se han mantenido a duras penas. ¿Qué ha pasado? Los nuevos contratos firmados durante la crisis se dieron ya bajo condiciones de precarización escandalosas. La demanda de trabajo por las empresas se concentró en las categorías menos retribuidas. Además en la «recuperación» que ahora hace aguas, despuntaron servicios y construcción -arrastrada por un flamante modelo de especulación inmobiliaria– sectores con salarios especialmente bajos.

Los salarios han evolucionado en «U» desde 2016: la burguesía corporativa ha aumentado sus ingresos espectacularmente, los salarios de miseria se acercaron a los 900€ y los salarios medios cayeron o se salvaron a duras penas

Crecimiento del empleo por sectores en España durante 2018

Es decir, subía la demanda de trabajadores en categorías menos cualificadas y peor remuneradas, lo que paradójicamente tendía a subir sus remuneraciones y una bajada en los que estaban un poco mejor que se veían obligados al subempleo y la descualificación. El resultado fue un aumento significativo de los salarios más bajos -que estaban en condiciones de miseria- y una reducción de los salarios medios. Los salarios tendieron por tanto a concentrarse alrededor de lo que luego ha sido el nuevo salario mínimo al punto de que el 47% de los trabajadores en 2017 tenía ya salarios por debajo de 1.000 euros.

La precarización de los contratos de la crisis aumentó la demanda de trabajadores en categorías menos cualificadas, subiendo sus remuneraciones y una bajada en los que estaban un poco mejor que se veían obligados al subempleo y la descualificación.

Nuevo salario mínimo

Los salarios tendieron a concentrarse alrededor de lo que luego ha sido el nuevo salario mínimo, al punto de que el 47% de los trabajadores en 2017 tenía ya salarios por debajo de 1.000 euros.

Participación de los salarios en la renta española desde 1978 (incluyendo participaciones de beneficios disfrazadas de salarios). La participación del trabajo solo crece cuando el capital sufre un crack y aun no han tenido tiempo de atacar aun más a los salarios.

Este proceso, que es prácticamente universal, se ve acelerado por los nuevos salarios mínimos que desde Grecia a Brasil, pasando por México y España, se están aprobando en todo el mundo.

Pero esto solo es una parte del cuadro global: como vemos en el gráfico anterior, la expectativa para 2018 es que, a pesar de la subida del salario mínimo, la participación de los salarios en la renta siga cayendo, es decir, que aunque suban los salarios más bajos y los de los cuadros corporativos, el conjunto de la masa salarial crezca menos que lo poco que crezca el valor de la producción. Eso quiere decir que los propios técnicos del capitalismo de estado dan por sentado un aun mayor hundimiento de los salarios medios. Pero hay más… las expectativas de inflación empiezan a corregirse al alza. Y eso sin contar con que Alemania y Francia están pasando del rigorismo fiscal a la «flexibilidad», es decir que, forzadas por las concesiones a los «chalecos amarillos», las burguesías centrales de la UE están dispuestas a un nuevo juego en el que un poco más de inflación les permita jugar a mostrar concesiones en un momento en el que la lucha de clases despunta pero sigue estando muy verde.

Los nuevos salarios mínimos tienden a acelerar el hundimiento de los salarios medios, desplazando trabjadores hacia las franjas salariales menores.

¿Cómo afectaría eso a la estructura salarial? Los salarios alrededor del mínimo perderían en conjunto lo ganado, el capital aumentaría su participación en la renta, los salarios directivos (burguesía corporativa) ni lo sentirían y los salarios ejecutivos (pequeña burguesía corporativa) verían erosionadas sus ganancias pero mantendrían una parte de ellas. Es decir, un resultado muy similar al de las políticas trumpistas en EEUU.

Sobre todo este marco, un incremento moderado de la inflación como que proponen Alemania y Francia en la UE aumentaría las rentas del capital y los ingresos salariales de la burguesía corporativa pero reduciría los ingresos reales de los trabajadores