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Carta desde Argentina

5 de octubre, 2019 · Emancipación> Correspondencia Internacionalista

Docentes de Chubut hacen asamblea en la calle durante el arranque de las movilizaciones el pasado 27 de julio.

Reproducimos por su interés, especialmente tras la experiencia de las últimas luchas en Chubut, la carta de un grupo de trabajadores desde Argentina. En ella denuncian el papel de la izquierda llevando a los trabajadores una y otra vez al camino sin salida del encuadramiento sindical y parlamentario, y apuntan alguna de sus consecuencias.

Asamblea de trabajadores petroleros votan huelga en Patagonia.

En Argentina la agrupación más de izquierda (LOI-CI FLTI) está llamado a votar a un frente de izquierda, compuesto por quienes traicionaron todas las luchas, que se abstienen de votar en contra de la burguesía y que usan el parlamento como partido opositor del régimen para beneficio económico creando librerías, dietas parlamentarias y mucho espacio televisivo; forma parte del sostén de la izquierda que apoya al régimen. Sostiene ese bipartidismo tan necesario para que la clase obrera vote las promesas mentirosas de la burguesía, antes que las consignas impotentes de la izquierda.

La política de nacionalización defendida por la izquierda no hace mas que desdibujar quienes son los dueños de los medios de producción y de los recursos naturales. En países periféricos como el nuestro donde lo único que tenemos son los recursos naturales, la pelea por ellos es vital para la subsistencia de su población, plantear que esté en manos de la burguesía nacional es como darle las ovejas al lobo. Sin contar que los empleos públicos en algunas ciudades muy pobres, llegan a representar el 60 % de la población activa por la falta de trabajo que tienen muchas provincias, su división con los sectores privado pone en crisis sus reivindicaciones y fortalece aún más los Poderes provinciales que están dirigidos por verdaderos caudillos que manejan hasta las raciones alimentarias.

El distanciamiento de la izquierda del proletariado como clase, los ha sumergido en una lucha de derechos ciudadanos, que se defienden en el poder judicial -burgués- o en la búsqueda encarnizada de una legislación que los contemple. Han desarrollado todas sus luchas a través de extensivas cartas a sus funcionarios judiciales e incluso movilizan o preparan, esperando éxito contra procesos judiciales constante que sufren los trabajadores, (en este momento hay 7.200 procesados), planteándoles absoluta confianza del coraje revolucionario contra la institución judicial burguesa y llevándolos siempre al fracaso, ya que sus pretensiones no puede acomodarse con ningún marco legal o social, pero haciéndoles creer que en el próximo mundo las cosas serán mejores.

Crean todas las alternativas de lucha alrededor del sindicalismo, organizan sus delegados en sus lugares de trabajo, denuncian sus delegados a los aparatos sindicales, ellos mismos buscan esa misma forma de organización y cuando empiezan a plantear un programa distinto del sindicalismo y son despedidos continúan su lucha en la justicia, que derrota toda su carrera política en un solo fallo de media hoja y ellos hacen extensos balances inentendible que los deja desocupados y como parias sociales a veces por muchos años debido a la falta de trabajo.

Para el movimiento del que venimos el problema de la clase, es su dificultad para encontrarlos a ellos, que la han denominado teoría de la causalidad, y que solo con ellos a la cabeza que tienen que ser pocos y con una vanguardia que los obedezca, van a conseguir llevar a la clase a la revolución, pero para pertenecer hay que dejar la llave de todos los bienes que tengas en la puerta de ingreso a disposición de sus direcciones y dejarlos que ellos elaboren para salir a repetir cada consigna, sin cuestionamientos ni diferencias bajo apercibimiento de ser enviado a las comisiones de control que no tiene un régimen conocido y que están llevadas adelante por personas nombradas a dedo por sus direcciones. Y todo se hace en nombre del trotskismo.

Entienden el marxismo como un dogma, a los teóricos como ídolos, y a la política como un copio y pego de momentos históricos anteriores sin tener en cuenta la realidad, toda lucha la enaltecen como revolucionaria para decir que forman parte por su participación, su elaboración o análisis periodístico, para ganarse prestigio y anteponer todo eso a la lucha de clases y así copiar los modelos caudillistas de la burguesía local.

Siguen dirigidos por la política de la burguesía, que trata de convencer de la necesidad de los estados como los nuestros de pertenecer a la economía mundial, política que permite los mas escandalosos saqueos económicos, y en vez de denunciarlos levantando la consigna de emancipación política, quedan atados en esa lucha contra el saqueo a sus colaboradores que son los sindicatos y la izquierda reformista.

Asamblea de trabajadores del INTI, Argentina.

Tuits

Publicamos la carta de un grupo de trabajadores desde Argentina denunciando el papel de la izquierda: llevar a los trabajadores una y otra vez al camino sin salida del encuadramiento sindical y parlamentario.
«La consigna de nacionalización defendida por la izquierda no hace mas que desdibujar quienes son los dueños de los medios de producción y de los recursos naturales»
«Toda lucha la enaltecen como revolucionaria para decir que forman parte, ganarse prestigio y anteponer todo eso a la lucha de clases y así copiar los modelos caudillistas de la burguesía local»