Brexit: las causas del estancamiento

May habla a los periodistas al final de la cumbre
El Brexit está estancado. Las negociaciones pararon el pasado domingo sin éxito. Y la cumbre europea se cierra con un mero «siga jugando». La única salida que se dibuja es una ampliación del periodo de transición que amenaza con desestabilizar aun más su propio apoyo partidario y parlamentario. ¿Qué hay debajo de todo ésto? ¿Qué intereses? ¿Qué bandos?

¿Qué hay bajo el estancamiento de la negociación del Brexit? Dos bandos enfrentados en la burguesía británica: uno quiere integrarse con EEUU otro seguir integrado en el mercado continental europeo.

¿Cuáles son los bandos?

Trump y May en julio durante la visita del presidente de EEUU a Gran Bretaña.
Conforme se acerca el 29 de marzo, fecha en la que el Brexit se producirá mediando un acuerdo o sin él, queda claro que la burguesía británica está dividida en torno a dos polos que no acaban de decantar al conjunto del estado y el capital británico, que en su mayoría, como la propia May, sigue intentando caminar entre dos aguas.

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Los «brexiters»: quieren salir del marco de la unión aduanera europea, para llegar a un acuerdo comercial con EEUU en todo equivalente al que supone la pertenencia a la UE -incluida la movilidad de las personas. Ya han lanzado algún globo sonda: hace un mes se publicó un modelo de acuerdo con EEUU redactado por think tanks conservadores de ambos países que abrirían una nueva ola de desregulaciones y privatizaciones que alcanzarían incluso al sistema de salud, el famoso NHS. Trump no ha dejado de hacer señales desde que visitó a May.

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Los «europeistas» quieren seguir en el mercado europeo a toda costa, se conforman con seguir en la unión aduanera aunque suponga aceptar la regulación y los acuerdos con terceros sin poder participar en su negociación y desarrollo. Su principal bastión está en una parte del sector financiero.

El Brexit da forma al enfrentamiento entre dos facciones de la burguesía británica, pero también a la confrontación entre EEUU y la Europa continental

¿Qué significa la ampliación del periodo transitorio?

Portada de hoy de The Sun: «El beso de la muerte»
Esta semana Trump se personó anunciando su voluntad de firmar un acuerdo comercial con Gran Bretaña distinto del que quiere para con la UE. Para aumentar la presión, manda señales de que es inminente el fin de la tregua en la guerra comercial contra la UE, trabajosamente alcanzado con Juncker a principios del verano.

La respuesta de la UE fue ofrecer una ampliación del periodo transitorio y más tiempo de negociación. ¿Por qué? Porque a día de hoy la principal apuesta de la burguesía europea en el eje franco-alemán es esperar a que Trump bien no pueda presentarse, bien pierda las elecciones para un segundo mandato. Si consiguen llegar hasta 2020 y Trump no renueva… el daño sería «reversible». Los brexiters también funcionan en ese horizonte temporal, por eso, ahora, la principal línea de batalla con la que enfrentan a May es evitar a toda costa la ampliación de un «periodo transitorio» dentro de la unión aduanera que podría durar eternamente.

La apuesta de la burguesía europea es ampliar el periodo transitorio en la esperanza de que Trump no renueve mandato y Gran Bretaña quede indefinidamente dentro del Brexit

¿Qué es la cuestión irlandesa?

Autobuses quemados, depósitos de combustible… una violencia menor y difusa sirve de amenaza frente al gobierno británico en Irlanda del Norte.
La cuestión sobre el reestableciemiento de la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda concentra las fricciones entre ambas fuerzas y los intereses imperialistas que representan. La posición de la República de Irlanda no es comparable a la de España, que ya está contenta con ganar posiciones en Gibraltar aupada sobre los hombros de la comisión, renunciando incluso al control del aeropuerto. Desde el comienzo de la negociación, con el apoyo de los países continentales, el gobierno y los partidos irlandeses han amenazado continuamente a Gran Bretaña con una vuelta de la violencia nacionalista si volvía a establecerse una frontera «normal». La primera alternativa, dejar a Irlanda del Norte dentro de la unión aduanera y colocar la verdadera frontera entre las dos islas es un callejón sin salida. No solo alentaría al nacionalismo escocés abriendo una espiral peligrosa para el estado, sino que alienaría a la pequeña burguesía unionista. No hay que olvidar que May depende de su expresión política, el DUP, en el Parlamento y que el unionismo ya ha demostrado que no tiene problemas en escalar de nuevo hacia la guerra sucia si siente que la metropoli les va a «abandonar» en Irlanda. Si los reiterados mensajes de May de resolver tecnológicamente el problema -no habría una frontera física visible aunque las mercancías pagaran aranceles- no tienen eco es porque el problema es de otro orden. Y aunque Irlanda sea un estado pequeño en peso económico y poblacional, de momento, como creador de problemas es útil a la estrategia de la Unión… mientras pueda controlarlos.

La frontera de Irlanda del Norte concentra el choque de intereses imperialistas no por su valor en sí misma sino por su capacidad para generar otra guerra sucia a Gran Bretaña
 
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