Diario de Emancipación

Argentina entra en control de cambios

2 de septiembre, 2019 · Actualidad> Sudamérica> Mercosur> Argentina

La noticia cayó como un mazazo: Argentina volvía a imponer límites cambiarios. Si hacemos caso a la prensa española eso supone «acariciar el corralito». Seguramente lo parezca, aunque el gobierno lo niegue, para el capital internacional. Sospechosamente, el FMI marcó distancia. Pero la realidad es que, para particulares el límite se fija en 10.000$ muy, pero muy por encima de los salarios medios. ¿Qué está pasando en Argentina? ¿Qué significa este nuevo escalón en la crisis?

La burguesía agroexportadora y Macri

Cosecha de soja en Argentina.

La verdad es que el cepo cambiario de Macri no tiene nada que ver con el del último gobierno Kirchner. El «cepo K» tomó las formas de una represión policiaco-moral contra una pequeña burguesía desconfiada y desafecta que se tradujo inmediatamente en costes y desabastecimientos para los trabajadores. Este, en cambio, parece castigar directamente a la burguesía -la única clase que tiene ingresos mensuales mayores de 10.000 dólares hoy en Argentina- y sus negocios. A fin de cuentas la medida principal -aunque la menos comentada por la prensa internacional- es reducir el número de días que los exportadores pueden mantener los dólares sin cambiarlos antes de pagar impuestos. Macri y su ministro de Economía, Lacunza, quieren así introducir «soja-dólares» en el mercado para intentar estabilizar la divisa nacional. De hecho, el resultado inmediato ha sido que la burguesía agroexportadora ha reducido temporalmente su flujo hacia el exterior subiendo los precios.

El gobierno Macri, que se sabe ya perdedor en las próximas elecciones, suma ésta a una ya larga serie de heridas infligidas a intereses particulares de sectores clave de la burguesía… en nombre del interés del conjunto del capital nacional. Una vez más se ha posicionado con la pequeña burguesía, los «ahorristas», y de refilón con los trabajadores más retribuidos, esos que cuando cobran el salario lo cambian inmediatamente a una cuenta en dólares para no llegar a fin de mes con el salario destruido por la inflación y la evolución del tipo de cambio. La comparación entre la caída en pesos (15,5%) y en dólares (38%) de los salarios del sector privado durante los últimos cuatro años nos da una idea de hasta qué punto el cambio de salarios por dólares es importante para la supervivencia de las familias de una parte de la clase trabajadora y la pequeña burguesía hoy.

Macri: cumplir el objetivo de la burguesía defendiendo a la pequeña burguesía

Macri en el mitin de fin de campaña de las PASO

El sentir de la burguesía argentina a día de hoy es que toda ella -y es significativo que incluyan en su definición a los sindicalistas- debe entregarse «con patriotismo y generosidad» a organizar la transición de gobierno esquivando la inestabilidad de divisas y sobre todo, que la crisis económica se convierta en revuelta social y lucha de clases.

Lacunza, el nuevo ministro de Economía de Macri, tiene bien clara su misión y que…

…su único objetivo es llegar a diciembre con el dólar equilibrado para que no se le espiralice la inflación. Por éso optó por políticas económicas de corto plazo que se centran en reducir la cantidad de dinero que se destina al servicio de las deudas para tener más recursos para defender el peso. Pero la medida fue leída como un «default selectivo», o sea un default, y disparó el pánico hasta niveles intolerables.

Macri quiere salvar a la pequeña burguesía no solo por lealtad a sus bases, sino sobre todo porque como le recuerda Bloomberg, es esa clase media, otrora orgullo del capital nacional, la que moviendo ahorros y divisas convirtió el triunfo peronista de las PASO en una devaluación salvaje del capital nacional.

Después de las PASO del 11 de agosto, que mostraron a Fernández encaminado hacia la victoria en octubre, los argentinos retiraron depósitos de cientos de millones de dólares de sus cuentas, efectivo que el BCRA cuenta como parte de sus reservas brutas de reservas. Estos retiros, junto con la venta de dólares por parte de los responsables de política para apuntalar el peso, han llevado a una caída dramática en el nivel de reservas del país. Alrededor de US$3.000 millones se evaporaron de las reservas de divisas el jueves y viernes solo después de que el Gobierno cambiara las condiciones de su deuda a corto plazo. El país corre el riesgo de agotar sus reservas netas, de menos de US$15.000 millones, en unas semanas si sigue perdiendo dinero a este ritmo.

Impacto directo de la hiperinflación argentina para el gran capital español.

A estas alturas, si Macri espera un nuevo desembolso del FMI como agua de mayo no es para llegar a las presidenciales con bazas, sino para apuntarse el éxito de ser el primer no peronista en culminar su mandato sin un estallido social. Una aspiración en la que el primer interesado es Fernández, que llega hoy a España donde se entrevistará con Sánchez para preparar una estrategia común para las grandes empresas españolas en 2020 ante otro hundimiento que todos dan por hecho ya: el del acuerdo UE-Mercosur.

Lo que viene y qué significa para los trabajadores

Asamblea de trabajadores petroleros votan huelga en Patagonia.

Lo importante a día de hoy para la cotidianidad de una clase trabajadora que, como hemos visto, ha perdido un buen bocado de sus salarios reales en estos cuatro últimos años, es que la opción entre «ahorristas» e inversores, no es tal para sus necesidades. El gobierno argentino ha financiado su deuda a través de una serie de herramientas (leliqs, lecaps, letes, lecer) que pagaban intereses altísimos. Las empresas, para cubrir sus resultados, convirtieron su liquidez en masa en estos bonos. Pagan salarios a base de sus réditos, de los márgenes que obtienen retrasando la conversión a pesos de los pagos de clientes internacionales y convirtiendo rápidamente a dólares los de los nacionales para cambiarlos justo antes del día de paga. Y como con unos tipos de interés que sobrepasan el 50% tampoco tienen oportunidad de endeudarse, el resultado del control cambiario por encima de 10.000$ y la reducción de tiempos de conversión a los exportadores es muy probable que convierta en común el impago de salarios.

Los trabajadores no podemos hacernos cargo de los líos y las trampas en el solitario que se hace la burguesía nacional. Menos aun de sus objetivos de renovación del aparato político. Tenemos unos intereses que están por encima de la rentabilidad del capital y que representan el interés de la sociedad entera: poner las capacidades de producción al servicio de las necesidades humanas. Todo lo que se coloque en el medio, juegos políticos, planes de la lechera con las deudas, necesidades de amortización y dividendo del capital o lo que quiera sea, solo son obstáculos, trabas infames al único progreso posible: desmontar un capitalismo que solo puede avanzar destruyendo más y más vidas humanas.


El tema de este artículo fue elegido para el día de hoy por los lectores de nuestro canal de noticias en Telegram (@nuevocurso).

Tuits

Macri ha optado por intentar salvar el peso llevando soja-dólares al mercado de divisas y dejando a la pequeña burguesía y los trabajadores fuera del límite de control cambiario
El objetivo de las clases burguesas -incluidos los líderes sindicales- es organizar la transición de gobierno evitando que la crisis económica se convierta en lucha de clases.
La opción entre inversionistas y ahorristas no es la de los trabajadores sino la del estado. El siguiente paso de la crisis implica la extensión del impago de salarios
Todos los «objetivos» que nos plantean solo son obstáculos, trabas infames al único progreso posible: desmontar un capitalismo que solo puede avanzar destruyendo más y más vidas humanas
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