¿Estados Unidos de Europa?

Martin Shulz, ex-presidente del Parlmento Europeo y líder del SPD propuso en su campaña un proceso constituyente para Europa. El salto a unos Estados Unidos de Europa sonaba a brindis al sol para muchos, pero ha sido aceptado y tomado como política de estado finalmente por Merkel y su ministro de Exteriores. ¿Qué pretende Alemania para Europa? ¿Qué consecuencias desea y qué puede ocurrir? ¿Son los Estados Unidos de Europa una garantía de paz o un paso más hacia las tensiones imperialistas y la guerra?

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El triunfo del nacionalismo en Córcega

Lo que está descubriendo el estado francés en el pequeño laboratorio corso es lo que España sufre en prácticamente todos sus territorios: la dificultad de encajar desde el capitalismo de estado a la pequeña burguesía tras diez años de crisis cuando no puede ofrecerle ya «desarrollo regional» y nuevas rentas. No estamos viviendo una nueva «primavera de los pueblos» como en 1848, estamos frente a los primeros síntomas de descomposición del estado por la fuerza centrífuga de las pequeñas burguesías locales.

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¿Una cuestión simbólica?

Nada menos «simbólico» que los símbolos. Heredamos un mundo simbólico tan herido como herida ha sido la clase por el estalinismo y la contrarrevolución. Guardamos, eso sí, la bandera roja, limpia de añadidos, como algo que no nos podrán quitar. Tenemos algunos símbolos casi olvidados que representan la urgencia y la continuidad de un nuevo presente para el Internacionalismo, como la torre Tatlin. Pero tenemos sobre todo, la tarea pendiente, de crear los símbolos del segundo gran despertar de nuestra clase, que no arrancará desde la nostalgia, sino desde la respuesta concreta a sus formas de explotación de hoy.

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¿Hay una solución nacional para Israel/ Palestina?

Si la guerra es el modo de vida de la burguesía como clase global, sus ramas en Palestina e Israel han hecho de ella una forma de dominación relativamente estable. Asentada en el miedo, la religión, el racismo y la descomposición, para ellos la guerra es el presente y el futuro. Eso es lo que ambas defienden poniendo como horizonte una «solución binacional», dos estados complementarios en el crimen y la explotación de los trabajadores. La solución es otro tipo de unidad de clase, la unidad de nuestra clase, los trabajadores, contra toda forma de explotación y opresión. No hay otro futuro que la miseria y la muerte tanto en la patria como en el patrón, se les ponga el gentilicio que se les ponga.

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La bomba ha estallado en Atenas, no en Jerusalem

Mientras los noticieros del mundo miran a Jerusalem, la bomba que de verdad pone en peligro el equilibrio imperialista en el Mediterráneo y hace conmoverse las fronteras de la Unión Europea ha estallado en Atenas. Erdogan ha reclamado abiertamente la revisión del tratado de Lausana de 1923. Las fronteras orientales, e incluso meridionales, de la Unión Europea están en discusión abierta. ¿Qué pretende Turquía? ¿Es un gambito o un ataque directo?

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¿Qué fue la Transición y qué significó la Constitución del 78?

Lo que ahora la burguesía llama fatuamente «la mejor época de la Historia de España» no fue sino el periodo en el que se desarrollaron todas las contradicciones que están precipitando en la actual crisis. La Constitución del 78 ha sido el instrumento bajo el que la clase dirigente española se felicita de haber mantenido la amenaza de los trabajadores dentro del sistema y conseguido tardiamente la consolidación nacional de sus filas y su inclusión en los procesos globales de concentración del capital.

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Trump y el proteccionismo

¿No llevan años diciéndonos que era el fin de los aranceles, la famosa globalización, la que ponía en peligro nuestros puestos de trabajo? ¿Cómo es que ahora es al revés y la vuelta de las barreras arancelarias es un peligro para el empleo? En realidad ni el proteccionismo ni el libre cambio son una solución para el capitalismo global y, desde luego, ninguna de las dos opciones va a servir para revertir la crisis ni frenar la erosión permanente nuestras condiciones de vida como trabajadores. No tenemos nada que ganar en ese batalla que solo puede acabar en una espiral de confrontación entre estados.

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